Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.” (Luc 8:50)

Introducción

Jesucristo siempre nos sorprende derribando los esquemas de nuestra mente. Hoy lo veremos en el instante en el que sana a una mujer que tenía flujo de sangre y a la hija de un principal de la sinagoga llamado Jairo. Hagamos una brve síntesis de lo que Lucas nos relata. (Lcs 8:40-56)

Trata de imaginarte el cuadro en el que ocurren estos milagros junto conmigo. Había una gran multitud, miles de personas emocionadas esperando a Jesucristo. La gente le estaba esperando. Cuando le vieron ese lugar estalló en alegría al ver a Jesús. Todos estaban muy felices por la llegada de Jesús. De repente en ese ambiente de regocijo aparece un hombre cabizbajo, triste, preocupado, su nombre: Jairo. Trata de imaginar conmigo los contrastes en la mente de este hombre. Estaba en un ambiente de alegría. Sin embargo, el estaba sumamente triste ya que su hija estaba gravemente enferma. Quizás Jairo se sentía raro en un ambiente de tanta felicidad cuando su hija esta muriendo en el hogar. Era tanta la gente que oprimía a Jesús que le costaba caminar. Imagínate el bullicio. La incomodidad. Todos queriendo esta con Jesús, Jairó tratando de postrarse, la gente lo empujaba. Debe haber sido un momento de alta tensión para el. La gente apretaba en demasía a Jesús y a Jairo. Jairo se postró rogándole a Jesús que sanara a su hija. Pero al parecer. según el relato, Jesús no le toma atención en ese mismo momento. Jairo le estaba pidiendo por su hija, Cuando de repente Jesús exclama “Alguien me ha tocado”. No le puso atención a lo que decía Jairo en el instante porque salió poder de El. Me imagino a toda la multitud en silencio, diciendo :”Que ha dicho Cristo”. Hubo un momento sepulcral. Nadie decía nada. Quizás pasó un rato prolongado de tiempo. Nadie quería dar respuesta. Mientras tanto, ahi sigue Jairo, postrado en el suelo, viendo que el Señor no le presta atención, que Jesús está preocupado de otras cosas. De repente, la mujer que tocó a Jesús salió entre la gente temblando y contó su historia. Pienso que eso no fue en un breve tiempo . No pierdas de vista a Jairo en tu mente, recuerda que sobre el estamos hablando. Yo puedo ver a Jairo sólo preocupado por su hija. No creo que le haya importado mucho la otra mujer. Solo pensaba en su hija que estaba enferma y que pasaban las horas y Jesús estaba en otros asuntos y no le había tomado atención.

Ya había pasado demasiado tiempo. Cuando jesús estaba despidiendo a la mujer, diciendole que se vaya en paz, se acercan un siervo de Jairo. Le traían la fatídica noticia. Su amada hija estaba muerta. Le dijeron que no molestara al maestro. Pero Jesús estaba pendiente de la necesidad de Jairo, no se le había olvidado.

Es sumamente llamativo lo que Cristo le dice a Jairo. “No temas”. Trata de pensar como habrá estado Jairo luego de todo este ambiente de estres. Pero Jesús antes de hacer el milagro le demanda una actitud correcta a Jairo. Que no hubiese temor. Jesús se dirige a la casa de Jairo. Cuando Jesús entró a la casa de Jairo se dio cuenta que en la gente había una actitud incorrecta. Por lo que no dejó entrar a nadie a la casa, solo a tres de sus discipulos y a los padres. Cuando Jesús dijo que la niña dormía, se notó la actitud incorrecta de algunos que se burlaron. Pero cuando el Señor la niña que se levantara, ella resucitó. Sus padres finalmente quedaron atónitos.

Necesitamos la Actitud Correcta

“Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” (Mat 9:2)

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” (Mat 9:22)

Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ánimo; yo soy, no temáis!” (Mat 14:27)

La clave para vencer la enfermedad, el tiempo difícil o los problemas es aprender a mantener la actitud correcta. Es mantener la paz, permanecer en reposo. Cuando hay paz, hay poder. Debemos aprender a pasar los momentod difíciles con una buena actitud. Las circunstancias no cambiaran hasta que cambiemos nosotros con la ayuda de Jesucristo. Cuando somos Hijos de Jesucristo, tenemos su poder de nuestro lado. Somos más que vencedores. Debemos tomar una decisión: entregarle la situación a Jesús y luego despreocuparte. No debemos permitir que la situación domine nuestros pensamientos y nuestras palabras. Debemos acudir al lugar de paz y reposo, aunque la situación no te guste.

Debemos aprender a decir “Voy a permanecer en paz, confiando en Dios, sabiendo que transformará la situación”. Finalmente de esta buena actitud, que nace de la confianza en que nuestro Dios tiene todo bajo control nace la Fe.

Jesús desea que estes tranquilo, que tengas paz en tu corazón y tu mente. Pero esta paz no la puedes obtener sólo en tus propias fuerzas. Necesitas tenerlo en tu corazón, para que lo conozcas y sepas que tiene todo bajo control. Necesitas recibir a Jesucristo como tu Señor, como aquel que controla toda tu vida. Cuando sabes que estas entre sus brazos y que es un Padre bueno que quiere lo mejor para ti, todas las malas actitudes se van. Por el contrario, si vives sin Jesús, vivirás con una mala actitud. Cuando mantenemos una mala actitud Dios da un paso al costado y esperará.

Cuando tenemos una buena actitud creemos, y entramos en el reposo

Pero los que hemos creído entramos en el reposo” (Heb 4:3)

Debemos demostrarle a Dios que confiamos en El, esto es la fe, y se la demostramos permaneciendo en paz, con una buena actitud. Jesucristo es mucho más grande que nuestra enfermedad y problema, solo debemos seguir avanzando confiando en El.

No importa como se vea la situación en el plano natural. Dios es sobrenatural. Por lo tanto debemos echar nuestra carga sobre Cristo. Todo lo que desea Jesús es que aprendamos a tener paz en medio de las tormentas, no basando nuestra paz en las circunstancias. Recuerdas cuando Jesús estaba en medio de la tempestad y calmó el mar. Recuerdas que también mientras todos los discípulos pensaban que se morían Jesús estaba durmiendo plácidamente. Jesús sabía que era el Señor de todo. Cuando lo despertaron de su sueño placentero, el calmó los mares, porque la paz estaba en su interior. ¿Hace cuanto no puedes dormir en paz por tus preocupaciones?. Jesús dormía en paz en medio de una tempestad de mar, porque la paz estaba con El.

Hasta que no entres en el lugar de paz, Jesús no puede obrar en tu vida, porque el actúa donde hay fe y expectativa. No puedo obrar donde hay falta de fe, preocupación, deseperanza o desaliento.

“Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos” (Mar 6:5-6)

Conclusión

Entonces ¿Cual es tu Parte? Tu parte es confiar en el Señor Jesucristo, recibirlo en tu corazón y mantenerte en paz. Deja de preocuparte por las cosas que no puedes cambiar. Entrega la situación completamente en manos de Dios. Declara ” Se que mi vida está en paz, que estoy en la palma de Dios”. Lo que estás viendo con tus ojos es solo temporal . Solo a través de Jesús vemos las cosas realmente como son.

*Esta palabra fue predicada en la primera noche de Reuniones de milagros realizada en el Centro de Formacion Cristiana (www.micenfoc.com), el día viernes 30 de Mayo de 2008.