Dios, Abraham , La Ley, Cristo y Nosotros: El perfecto plan de salvación

Dios puso al hombre en el jardín del Edén sabiendo que el hombre iba a fallar. A Dios jamás le tomó por sorpresa esto. Por eso, desde el momento en el cual, Adán y Eva fallan, Dios da comienzo al inicio del plan de Salvación para toda la humanidad.

“Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.” (Gen 3:15)

Desde ese momentó Dios ya comenzaba a anunciar el inicio del Plan de Salvación, cuando le dice a la serpiente que pondrá enemistad entre la mujer y específicamente entre la simiente de la mujer y el. (Simiente=Hijo). Aunque aquí no lo vemos tan detalladamente, pero ya estaba anunciando la manifestación de Dios mismo en carne. Es por esto que Dios, sabiendo que el hombre fallaría, lo hace a la imagen y semejanza de Dios. Es decir, Dios creó al hombre a su imagen como “un molde”, porque el sabía que se debería manifestar en el. Dios creó al hombre a su imagén y semejanza para poder implantarse en el y venir en forma humana. Estaba pensado de antemano.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Gen 1:26)

Sin embargo, en este artículo no nos referiremos a Adán en detalle. A continuación en las siguientes líneas veremos en una mirada general el plan de salvación, el que parte en la persona de Abraham, conocido como el Padre de la Fe. Te invito a que puedas leer atentamente este artículo, y entender en una forma general pero profunda el plan de salvación que fue diseñado desde antes de la fundación del mundo y que se manifestó en la persona de Jesucristo.

Trasfondo

Quizás muchas veces escuchamos la Palabra “plan” de salvación y la repetimos no entendiendo lo que decíamos. Sin embargo, literalmente es un plan de salvación.

Brevemente podríamos definir plan como un modelo sistémico (con insumos, proceso y productos) que detalla que tareas se deben llevar a cabo para cumplir un objetivo, para lo que se establecen metas y un tiempo de ejecución. Un plan no es algo que surge de la improvisación, sino que surge de una mente ejecutora que anhela obtener un resultado.

Inicio del Plan de Salvación

El plan de salvación comienza en la vida del patriarca Abram (posteriormente llamado Abraham). Es impresionante ver como casi 2000 años antes del nacimiento de Cristo, comenzaba a tangibilizarse el plan preparado por Dios. Abram fue un hombre descendiente de Sem, hijo de Tahré. ¿Cómo es posible que la vida de este hombre pudiera ser una herramienta, para la salvación que vendría a nuestras vidas?

El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu de Dios es quien comienza a revelarnos todos estos misterios. ¿Por que es tan importante el pacto que Dios hace con Abraham?

“de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Gen 22:17)

Abraham: Dios uno con la humanidad

Por causa del pacto que Dios hizo con Abraham fue uno con la humanidad. Desde el momento que Dios hizo el pacto con Abraham, Dios se hace uno con la humanidad. Esto porque Dios no le está prometiendo solamente un hijo a Abraham (Isaac), esto es solamente una sombra de lo que vendría. Lo que estaba pactando Dios con Abraham es que a través de su simiente vendría Jesúcristo. El cumplimiento a la promesa de Dios a Abraham no es Isaac, es Jesucristo. Esto lo explica Pablo cuando dice

Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.” (Gal 3:16)

Cuando tenemos una visión antropocéntrica, es decir, Dios centrado en el hombre, entendemos que el pacto que Dios hace es para con Abraham, sin embargo la Biblia no es centrada en el hombre, sino centrada en Jesús. Todo fue hecho por Jesús y para Jesús

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col 1:16)
Es por eso que el pacto que Dios hizo no fue para con Abraham sino fue hecho para Cristo.

“Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo” (Gal 3:17)

Es por esta causa que Abraham es considerado el Padre de la Fe. Abraham le creyó a Dios que tendría un hijo. Abraham creyó en Cristo, el Hijo de la simiente, y por esta fe que tuvo en Cristo, el Hijo de la Promesa le fue contado por justicia (Gal 3:6). Al final de este artículo mencionaremos que es la fe y su importancia en nuestra vida.

La Ley: Mi verdugo

Cuatrocientos treinta años despues de la promesa que le hiciese Dios a Abraham, fue entregada la Ley a Moisés. Y es aquí donde incluso en nuestros días hay discusiones por no entender lo que Dios ha revelado.

“Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.“(Gal 3:17)

Muchas veces me hice la siguiente pregunta. ¿Por que Dios, “no cumplió con la Ley” cuando no guardaba el día de reposo? ¿Por que no se sometía a la ley? Los fariseos lo cuestionaron por esto, sin embargo no entendían que Cristo era el cumplimiento de la promesa hecha a Abraham. La ley tenía solo efecto hasta que fuese manifestada la promesa, es decir, Jesucristo.

“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador” (Gal 3:19)

Cualquiera de nosotros lógicamente entonces podríamos preguntarnos. Entonces ¿Para que sirve La Ley? ¿Cual es el sentido de que se haya entregado la ley? Y junto con esto podríamos preguntarnos ¿La ley es contraria a las promesas de Dios?

Si esto es así, ¿estará la ley en contra de las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Si se hubiera promulgado una ley capaz de dar vida, entonces sí que la justicia se basaría en la ley. Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado, para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se conceda a los que creen. Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la fe se revelara” (Gal 3:21-23 NVI)

(Es necesario recalcar que en este post no queremos hablar sobre la ley, ya que no es el tema central, por lo tanto nos acercaremos solo tangencialmente a este tema, esperando profundizarlo próximamente)

La ley tenía el objetivo de encerrarnos, de hacernos esclavos, de hacernos ver lo pecadores que eramos. La única forma de ser salvos, desde el tiempo de Moisés (tiempo de la Ley) hasta la venida de Jesucristo era cumpliendo toda la ley

“Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.” (Deut 27:26)

Ese fue el gran problema de los fariseos. Ellos buscaban en sus fuerzas poder ser salvos. Se olvidaron de la promesa. Hicieron todo un sistema para interpretar la Ley. Ellos lo hacían para alcanzar la salvación, para encontrarse con Dios, pero no era la forma.

Cualquier persona que en este tiempo se intente justificar (hacer justo) de acuerdo a las obras que haga es maldito. La ley es la que dice “el que haga estas cosas vivirá por ellas” (Gal 3:12). Cada vez que vamos a la iglesia, que oramos, que ayunamos, que leemos la Biblia, pero lo hacemos como obras para ser buenos, para ser justificados no sirven para nada. Piensa. Los fariseos eran erúditos en leer la Ley, en orar, en ayunar, en hacer prosélitos, sin embargo se perdieron su tiempo, porque trataron de justificarse.

El objetivo de la Ley es todo lo contrario. No fue dada para que tu trates de cumplirla. Fue dada para que nos demos cuenta que estamos muertos. La ley tiene el objetivo de hacerme ver como un inmundo, como un pérdido, como un muerto.

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios” (Gal 2:19)

Literalmente lo que hace la Ley es matarme. Por la Ley ya soy juzgado y estoy muerto. Jamás podríamos cumplir la ley. Pero cuando estoy muerto según la ley, es ese momento en el cual puedo vivir para Dios.

Aun en nuestros días aún nos sentimos capaces por nuestras obras, por nuestras canciones, por nuestras conquistas. Sin embargo el objetivo de la ley es todo lo contrario. Es hacernos sentir miserables, gusanos, inmundos.

“No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.”(Isa 41:14).

Incluso Dios mismo nos trata así. Dan ganas incluso de reír, pero eso es lo que quiere Dios que entendamos. El hombre no es nada.

Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Sal 8:4)

El objetivo de la Ley es encerrarnos, es ver lo bajo y nada que somos. Es matarnos. Por eso Jesús dijo, que el grano para que de fruto tiene que morir. La ley lo que hace es matarnos. Pero cuando morimos, es cuando podemos resucitar y nacer a la nueva vida. Literalmente nosotros estamos muertos y ya no vivimos más nosotros sino Cristo en nosotros

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”(Gal 2:20)

Cristo y Nosotros: La vida de Fe

Todas las promesas que aparecen en el Antiguo Testamento, Dios se las está haciendo en primera forma a Su Hijo, Jesús

” Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo (Gal 3:16)

Veamos algunas de las miles de promesas que Dios le hace a Su Hijo en la Palabra

de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Gen 22:17)

“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. (Psa 110:1)

Cada una de estas promesas estaban hechas a Jesucristo. Y aquí es donde viene algo tremendamente asombroso.

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gal 2:16)

woooow… esto es tremendo¡¡¡¡ Ni siquiera es “mi” fe la que me salva, sino que es la Fe “de” Jesucristo. Fijémonos en la redacción que hace el Espíritu Santo de este versículo. Por la Fe “de” Jesucristo. Esto quiere decir, por la promesa que le hizo el Padre a Cristo, y Jesucristo al creer en estas promesas. Esa es la Fe de Jesucristo. Creerle al Padre sus promesas. (finalmente explicaremos que es la fe). Por esa fe,(de Jesucristo, que lo llevo a la cruz), nosotros hemos creído “en” Jesucristo. Todo esto para ser justificados con la fe “de” Jesucristo. ¡¡¡nada es por nosotros¡¡

¿Que es la fe?

Es impresionante entender lo que explicabamos anteriormente. Es la “fe de Jesús” la que nos justifica. Entonces, la pregunta que hacemos es ¿Que es la fe?

Cuando no creemos vivimos con nuestras propias ideas y convicciones. Confiabamos en nuestros propios pensamientos profundamente arraigados. Por ejemplo, cuando evangelizamos lo que la gente dice en su interior es “Yo puedo vivir sin Jesús, yo tengo mis propias ideas sobre la vida”. Los seres humanos no creemos ni en nosotros mismos, por eso analizamos nuestros estados de cuenta, y para dar crédito hacemos un analisis. Pero con esto reflejamos que no confiamos ni siquiera en nosotros mismos. La única forma en la cual nuestra fe puede ser firme es confiar en las promesas hechas por Dios para nosotros, de la misma forma que el Hijo confio (tuvo fe) en las promesas que le hizo su Padre. La fe es la absoluta creencia en la revelación de Dios. El mundo no tiene fe, sino más bien convicción. Cuando la gente dice “Si hago esto seré exitoso, mi empresa estará muy bien” eso es convicción. Esta confiando en lo que el hace. Por el contrario, la promesa y la garantía acompañan a la revelación de Dios. Debido a que la palabra de Dios es su promesa, trae absoluta garantía. Dado que Dios no se reservó ni a su único Hijo ¿Qué se reservará?. Por esto, la fe es la total confianza y la victoria final a través de la promesa de Dios. La fe se refiere en creer hasta el fin la promesa que Dios nos hizo.

La Biblia contiene toda la palabra de la promesa de Dios, es decir, su revelación. Permanecemos en la Biblia hasta que ella aparece dentro de nuestra alma. Este es el tiempo en el que la Palabra de la promesa y la revelación son transferidas de la Biblia a nuestras almas. Debemos someternos a la promesa de Dios, solo a la revelación de Dios y darle la bienvenida. Esto es obediencia a la revelación.

Es por esto que entendemos que la fe viene por el oír, y por el oír la Palabra de Dios, es decir, la revelación de sus palabras y lo que el nos ha prometido.

Conclusion

Es impresionante ver como la mente tan sabia de Dios, ha diseñado un plan tan perfecto, para que ahora nosotros en Cristo, podamos disfrutar todo lo que el Padre le ha prometido a Cristo. Las bendiciones que Dios le prometio a Abraham eran para Cristo, pero por poner nuestra convicción el El, ahora pasan a nosotros porque somos hijos en la Fe. Y recibimos las promesas que le fueron hechas a Jesús, y recibimos la promesa del Espíritu Santo por Cristo.

sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gal 2:16)

About these ads

4 Respuestas a “Dios, Abraham , La Ley, Cristo y Nosotros: El perfecto plan de salvación

  1. Hemanos bendiciones el tema de ABRAHAM es muy edificante para nuestra FE y apacionante los felicito sigan adelante y recordemos lo que dice ROMANOS 8:31. AMEN

  2. Excelente exposición. Alabo a Dios por sus dones que está en su iglesia. Igualmente debería tocarse puntos olvidados hoy; por ejemplo ¿acaso tenemos modelos que de que los primeros creyentes celebraban el partimiento del pan el primer domingo de cada mes o cada año? ¿No era cada primer día de la semana? e inlcuso recoger ofrendas ¿no dijo Pablo hacerla cada primer día de la semana? Gracias a Dios por ejercer dirección en sus dones, y me refiero a los espirituales.

  3. tenemos que tener en cuenta lo que dicela palabra de Dios en hechos 2:38,39 “pedro les dijo:arepentios y bauticese cada uno de vosotros en el nombre de jusucristo para el perdon de los pecados y recibireis el don del espiritu santo
    porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos; y para toos los que estan lejos, para cuantos el señor nuestro Dios llamare.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s