Espiritualidad en la postmodernidad

Mayo 30, 2008

La actitud correcta para recibir el milagro

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Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.” (Luc 8:50)

Introducción

Jesucristo siempre nos sorprende derribando los esquemas de nuestra mente. Hoy lo veremos en el instante en el que sana a una mujer que tenía flujo de sangre y a la hija de un principal de la sinagoga llamado Jairo. Hagamos una brve síntesis de lo que Lucas nos relata. (Lcs 8:40-56)

Trata de imaginarte el cuadro en el que ocurren estos milagros junto conmigo. Había una gran multitud, miles de personas emocionadas esperando a Jesucristo. La gente le estaba esperando. Cuando le vieron ese lugar estalló en alegría al ver a Jesús. Todos estaban muy felices por la llegada de Jesús. De repente en ese ambiente de regocijo aparece un hombre cabizbajo, triste, preocupado, su nombre: Jairo. Trata de imaginar conmigo los contrastes en la mente de este hombre. Estaba en un ambiente de alegría. Sin embargo, el estaba sumamente triste ya que su hija estaba gravemente enferma. Quizás Jairo se sentía raro en un ambiente de tanta felicidad cuando su hija esta muriendo en el hogar. Era tanta la gente que oprimía a Jesús que le costaba caminar. Imagínate el bullicio. La incomodidad. Todos queriendo esta con Jesús, Jairó tratando de postrarse, la gente lo empujaba. Debe haber sido un momento de alta tensión para el. La gente apretaba en demasía a Jesús y a Jairo. Jairo se postró rogándole a Jesús que sanara a su hija. Pero al parecer. según el relato, Jesús no le toma atención en ese mismo momento. Jairo le estaba pidiendo por su hija, Cuando de repente Jesús exclama “Alguien me ha tocado”. No le puso atención a lo que decía Jairo en el instante porque salió poder de El. Me imagino a toda la multitud en silencio, diciendo :”Que ha dicho Cristo”. Hubo un momento sepulcral. Nadie decía nada. Quizás pasó un rato prolongado de tiempo. Nadie quería dar respuesta. Mientras tanto, ahi sigue Jairo, postrado en el suelo, viendo que el Señor no le presta atención, que Jesús está preocupado de otras cosas. De repente, la mujer que tocó a Jesús salió entre la gente temblando y contó su historia. Pienso que eso no fue en un breve tiempo . No pierdas de vista a Jairo en tu mente, recuerda que sobre el estamos hablando. Yo puedo ver a Jairo sólo preocupado por su hija. No creo que le haya importado mucho la otra mujer. Solo pensaba en su hija que estaba enferma y que pasaban las horas y Jesús estaba en otros asuntos y no le había tomado atención.

Ya había pasado demasiado tiempo. Cuando jesús estaba despidiendo a la mujer, diciendole que se vaya en paz, se acercan un siervo de Jairo. Le traían la fatídica noticia. Su amada hija estaba muerta. Le dijeron que no molestara al maestro. Pero Jesús estaba pendiente de la necesidad de Jairo, no se le había olvidado.

Es sumamente llamativo lo que Cristo le dice a Jairo. “No temas”. Trata de pensar como habrá estado Jairo luego de todo este ambiente de estres. Pero Jesús antes de hacer el milagro le demanda una actitud correcta a Jairo. Que no hubiese temor. Jesús se dirige a la casa de Jairo. Cuando Jesús entró a la casa de Jairo se dio cuenta que en la gente había una actitud incorrecta. Por lo que no dejó entrar a nadie a la casa, solo a tres de sus discipulos y a los padres. Cuando Jesús dijo que la niña dormía, se notó la actitud incorrecta de algunos que se burlaron. Pero cuando el Señor la niña que se levantara, ella resucitó. Sus padres finalmente quedaron atónitos.

Necesitamos la Actitud Correcta

“Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” (Mat 9:2)

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” (Mat 9:22)

Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ánimo; yo soy, no temáis!” (Mat 14:27)

La clave para vencer la enfermedad, el tiempo difícil o los problemas es aprender a mantener la actitud correcta. Es mantener la paz, permanecer en reposo. Cuando hay paz, hay poder. Debemos aprender a pasar los momentod difíciles con una buena actitud. Las circunstancias no cambiaran hasta que cambiemos nosotros con la ayuda de Jesucristo. Cuando somos Hijos de Jesucristo, tenemos su poder de nuestro lado. Somos más que vencedores. Debemos tomar una decisión: entregarle la situación a Jesús y luego despreocuparte. No debemos permitir que la situación domine nuestros pensamientos y nuestras palabras. Debemos acudir al lugar de paz y reposo, aunque la situación no te guste.

Debemos aprender a decir “Voy a permanecer en paz, confiando en Dios, sabiendo que transformará la situación”. Finalmente de esta buena actitud, que nace de la confianza en que nuestro Dios tiene todo bajo control nace la Fe.

Jesús desea que estes tranquilo, que tengas paz en tu corazón y tu mente. Pero esta paz no la puedes obtener sólo en tus propias fuerzas. Necesitas tenerlo en tu corazón, para que lo conozcas y sepas que tiene todo bajo control. Necesitas recibir a Jesucristo como tu Señor, como aquel que controla toda tu vida. Cuando sabes que estas entre sus brazos y que es un Padre bueno que quiere lo mejor para ti, todas las malas actitudes se van. Por el contrario, si vives sin Jesús, vivirás con una mala actitud. Cuando mantenemos una mala actitud Dios da un paso al costado y esperará.

Cuando tenemos una buena actitud creemos, y entramos en el reposo

Pero los que hemos creído entramos en el reposo” (Heb 4:3)

Debemos demostrarle a Dios que confiamos en El, esto es la fe, y se la demostramos permaneciendo en paz, con una buena actitud. Jesucristo es mucho más grande que nuestra enfermedad y problema, solo debemos seguir avanzando confiando en El.

No importa como se vea la situación en el plano natural. Dios es sobrenatural. Por lo tanto debemos echar nuestra carga sobre Cristo. Todo lo que desea Jesús es que aprendamos a tener paz en medio de las tormentas, no basando nuestra paz en las circunstancias. Recuerdas cuando Jesús estaba en medio de la tempestad y calmó el mar. Recuerdas que también mientras todos los discípulos pensaban que se morían Jesús estaba durmiendo plácidamente. Jesús sabía que era el Señor de todo. Cuando lo despertaron de su sueño placentero, el calmó los mares, porque la paz estaba en su interior. ¿Hace cuanto no puedes dormir en paz por tus preocupaciones?. Jesús dormía en paz en medio de una tempestad de mar, porque la paz estaba con El.

Hasta que no entres en el lugar de paz, Jesús no puede obrar en tu vida, porque el actúa donde hay fe y expectativa. No puedo obrar donde hay falta de fe, preocupación, deseperanza o desaliento.

“Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos” (Mar 6:5-6)

Conclusión

Entonces ¿Cual es tu Parte? Tu parte es confiar en el Señor Jesucristo, recibirlo en tu corazón y mantenerte en paz. Deja de preocuparte por las cosas que no puedes cambiar. Entrega la situación completamente en manos de Dios. Declara ” Se que mi vida está en paz, que estoy en la palma de Dios”. Lo que estás viendo con tus ojos es solo temporal . Solo a través de Jesús vemos las cosas realmente como son.

*Esta palabra fue predicada en la primera noche de Reuniones de milagros realizada en el Centro de Formacion Cristiana (www.micenfoc.com), el día viernes 30 de Mayo de 2008.

Mayo 17, 2008

La Revolución de la Mente

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“y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Mat 3:2)

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mat 4:17)

Introducción

Todo lo que nos rodea, la sociedad, las construcciones, la tecnología, la naturaleza, e incluso las personas son productos de ideas y creencias. La moda, los estilos de música, las tribus urbanas, la educación; todo lo que somos esta regido por nuestras creencias.

Uno de los ejemplos clásicos y mejores para explicar lo anterior es la concepción que tenía el hombre sobre la Tierra. Entre el siglo V y XVIII d.C, los científicos de la época pensaban que la tierra era el centro del universo. Pensaban que todos los planetas, el sol, la luna, las galaxias giraban en torno a la Tierra (Concepción Geocéntrica). De acuerdo a esa creencia que tenían, en base a argumentos racionales, se desarrollaba su vida. Junto con esto pensaban que la Tierra era plana. De la misma forma esta creencia condicionaba los viajes marítimos, ya que pensaban que el horizonte era el fin de la Tierra. Existían teorías de que la Tierra estaba sostenida por grandes animales, y que al final del horizonte existía un precipicio infinito.

Sin embargo en el siglo XVI, luego de estudiar de acuerdo a diferentes cálculos el universo llegó a la conclusión de que el centro del Universo, era el sol. Cuando Copérnico planteó su visión, fue cuestionado, ya que fue considerado un hereje. Posteriormente Galileo Galilei tomó sus estudios y los llevó mas adelante. Finalmente, en otro país, España, Cristóbal Colón, probó la teoría cuando cruzo el océano demostrando que en verdad la tierra es redonda. Posterior a Cristóbal Colón vinieron grandes descubrimientos de Territorio entre los que se encuentra América. La pregunta es ¿Por qué no los descubrieron antes? ¿Apareció América recién en el siglo XVI o ya existía? Por la idea y creencia de un hombre, cambió el rumbo de la humanidad.

La Renovación de la Mente: Una vista introductoria

La aparición de Cristo en la Tierra es fabulosa. Muchas veces quizás lo hemos leído, pero aún no vemos el trabajo espiritual de Jesucristo. Quizás lo comprendemos en nuestra mente como una linda y entretenida historia, pero hay mucho más que debemos descubrir. Hagamos un breve repaso de Mateo, desde los capítulos al capítulo cuatro. Quiero que puedas imaginarte la Historia en tu mente.

Jesús nace de María. María tenía entre doce y dieciocho años cuando quedo embarazada de Jesús. Esta joven estaba comprometida para casarse con José. Estaban muy cerca de su casamiento, cuando de repente se da cuenta que estaba embarazada. (Aunque no es el tema de esta predicación, piensa como debe haberse visto esta joven que de la nada, sin haber tenido relaciones sexuales, de la noche a la mañana se da cuenta que está esperando un hijo). Aunque José, un joven de no más de veintitrés años quiso dejarla, finalmente oye la voz de Dios, y acepta a María y al niño que llevaba en su vientre.

Posterior a esto viene uno de los relatos más intrigantes de la Biblia. De repente, desde el oriente aparecen tres magos del oriente que vienen buscando al Rey de los Judíos. Estos magos llegan alborotando la ciudad preguntando ¿Dónde iba a nacer el Rey de los Judíos? Estos magos conocían la fecha en la cual iba a nacer Jesús. Estos magos, que provenían de Persia, conocían la fecha porque en sus tierras muchos años atrás estuvo un joven profeta llamado Daniel, que dio fechas de los tiempos en los que aparecería Jesús. Sin embargo estos magos solo sabían la fecha del nacimiento, pero no sabían el lugar donde nacería.

Fíjate como llegan los magos a Jerusalén. Date cuenta lo que preguntan

“diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.”(Mat. 2:2)

Trata de imaginar lo que pasó. Los magos pensaron que la ciudad estría alborotada, en festejos y en celebración, ya que estaba a punto de nacer su Rey. Puede imaginar que los magos pensaron que toda la ciudad estaría buscando el nacimiento de su Rey. Sin embargo, vemos que al parecer los únicos entusiasmados eran sólo ellos porque nadie más tenía idea del nacimiento del Rey

“Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él” (Mat 2:3)

Al contrario, podemos ver que la ciudad se conmovió al oír esta noticia. Podemos ver que en Jerusalén nadie tenía idea de los tiempos en los que nacería Jesús. Nadie estaba esperando que naciera el Mesías, por eso la ciudad se turbó. Esta noticia llegó a oídos de Herodes, quien llamó a los Maestros de la Ley, a aquellos que conocían la escritura, y ellos sabían el lugar donde nacería Jesús. Ellos le dijeron

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.” (Mat 2:5-6)

Es impresionante darse cuenta que los maestros de la Ley y los escribas sabían donde iba a nacer Jesús. Sin embargo, fueron ellos mismos los que mataron a su Rey. ¿Cómo pudo suceder esto? La profecía ya lo declaraba, daba señales de cómo sería el Salvador. ¿Cómo no lo reconocieron?

El problema donde estaba: En la concepción mental, en las ideas propias que tenían sobre Cristo.

Los judíos, en especial los fariseos, tenían la idea (y aún muchos tienen la idead), de que el Mesías sería un guerrero que vendría a libertarlos. La idea de Mesías para ellos era como un libertador político, que derrotaría al imperio romano que los tenía oprimidos. De acuerdo a eso, ellos se hicieron una imagen mental, una idea y una creencia de Mesías. Sin embargo, cuando este de verdad apareció, no era como ellos lo habían imaginado. Ahí estaba, Jesucristo, delante de ellos, su libertador, un libertador espiritual. Sin embargo, no lo pudieron ver. Sus pensamientos, creencias e ideas eran tan fuertes, que no les dejaron ver a su libertador. A tal punto llegó el grado de oscurecimiento en la mente de estos hombres que mataron a su Rey.

Las Estructuras de Pensamiento

En el Siglo Pasado vivió un importante filósofo llamado Thomas Kuhn. Este filósofo descubrió y escribió sobre un nuevo concepto: Paradigma. Una paradigma es básicamente un modelo de pensamiento. Un paradigma es una forma específica de ver la realidad. Es el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma que percibimos la realidad y la forma en la que responde a esta percepción.

Todo lo que nosotros recibimos en nuestro hogar, en nuestro entorno, en el colegio, universidad; y todo lo que pensamos, de acuerdo a experiencias buenas, o trágicas que hayamos vivido, todo esto va formando “edificios” por así llamarlo, en nuestra mente. De acuerdo a esta información nosotros planteamos nuestra vida en adelante.

Satanás se ha aprovechado de esto, y el se encarga de alterar la Palabra de verdad en nuestro corazón, de cambiar la forma de pensar de acuerdo a lo que dice Dios. El a través de la televisión pone imágenes en nuestras mentes en contra de las imágenes que desea poner Dios. Pone pensamientos a través de la literatura, a través de la música, la educación, Internet, y finalmente el está tomando posesión del campo de la mente.

Jesucristo, Revolución a los Patrones Mentales

Como mencionamos anteriormente, nadie (quizás un par de personas según Lucas) estaba esperando la aparición del Mesías de la forma en la que vino Jesús a la Tierra. Esperaban otro libertador. Quizás en los colegios de la época les enseñaban sobre el libertador que vendría.

Y es aquí la sabiduría y la potencia del mensaje de Jesucristo. Antes de que viniera Jesucristo, quizás por muchos años, Dios envío un profeta que preparara el camino para Jesús: Su nombre Juan el Bautista. El pueblo tenía un pensamiento erróneo, una concepción equivocada de su Salvador. La misión de Juan era:

“Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. (Mat 3:3)

Luego llama profundamente la atención que cuando Jesucristo llega a la Tierra su mensaje es el mismo que el de Juan

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mat 4:17)

Hemos entendido erróneamente la palabra “Arrepentimiento”. Cuando decimos arrepentimiento lo que primero asociamos es una persona llorando, pidiendo perdón por sus pecados. Una persona que ya no volverá a equivocarse en un pecado. Eso es lo que entendemos por arrepentimiento. Y en cierta forma esto no está del todo erróneo, ya que es un fruto del arrepentimiento, en el correcto entendimiento de la palabra. Sin embargo el significado literal de la palabra arrepentimiento es Metanoia. Esta es una palabra compuesta de Meta: Cambio y Noeo: mente; es decir es un cambio de mentalidad.

Para entender más profundamente lo que quiere decir Jesucristo con estas revolucionarias palabras debemos entender que es la mente. Según T.S Nee la mente es “…el órgano para pensar en el hombre. Por medio de ella estamos capacitados para conocer, pensar, imaginar, recordar y entender. El intelecto del hombre, su razón, sabiduría y sagacidad, todo ello pertenece a la mente…La mente actúa en el cerebro”[1].

Con la mente pensamos y entendemos. Relacionamos. Junto con esto la mente actúa en el cerebro, a través de los estímulos que recibimos.

Lo que decía Jesús con el arrepentimiento, primeramente era es que hay que cambiar la forma de pensar. Cambiar las estructuras de pensamiento que tenemos. Renovar completamente. La forma de entender la vida se debe cambiar. La forma de razonar. Las ideas, los pensamientos, y finalmente las creencias y las acciones.

Aquí encontramos el gran error nuestro al seguir a Jesús y sus enseñanzas. Primero queremos ser buenos, dejar de pecar, dejar de hacer lo malo como si esto fuera el fin último. Quiero advertir tajantemente que con esto en ninguna forma digo que esta bien pecar. Al contrario, el pecado es aborrecible ante los ojos de Dios y es lo que nos apartó de El. Sin embargo, lo primero que Dios busca en nosotros no es que dejemos de pecar. Lo primero que Jesús quiere hacer en nosotros es cambiar nuestra mente. Que cambiemos la manera de entender la vida. Que haya una revolución en nuestros cerebros, en nuestras imágenes, en nuestros modelos mentales. Que exploten las formas tradicionales que tenemos de ver la vida, y que la Palabra de Dios, comience a moldear nuestra mente, cerebro, voluntad y creencias de acuerdo a su Palabra.

Jesús no está interesado primeramente de que cambiemos nuestras acciones. Jesús está interesado de que nuestra mente cambie. Luego, naturalmente cuando nuestra mente sea renovada haremos buenas obras. Es aquí cuando entendemos que la enseñanza primera de Jesús no fue diciéndole a la gente que dejara de pecar. Sino lo primero fue Cambien la mente para que puedan aceptar el nuevo Reino.

Recordemos, ellos estaban esperando un libertador político del imperio Romano. Si ellos seguían teniendo esa concepción mental (como la tuvieron) no iban a poder ver que Jesucristo era el Mesías, aunque lo tuviesen ahí mismo delante de ellos. Por eso el mensaje primero era “Cambien la forma de pensar”.

Veinte siglos después cabe hacernos la misma pregunta. ¿Qué Jesús estamos esperando? ¿Qué modelo mental tenemos de Jesucristo? En este punto, que es lo que hemos hecho. Aceptar nueva información, o tomar el espíritu de la palabra que revoluciona nuestras mentes. ¿Creemos en Jesús o tenemos una falsificación de Jesús en nuestras mentes por lo que ha condicionado el mundo?

Lo anterior nos queda aún más reflejado en el ejemplo de los Fariseos. Los fariseos eran los que tenían la moralidad más elevada de lo época. Oraban todos los días, estudiaban las escrituras metódicamente, ayunaban, iban a la sinagoga, viajaban millas para hacer prosélitos. En las acciones o pecados no tenían reproche. Pablo, siendo Fariseo dice que en la ley el era irreprochable. Pero vemos como Juan el Bautista y posteriormente Jesús los trata con fuerte rudeza

“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mat 3:7- 8)

La Nueva Versión Internacional consigna el versículo ocho de esta forma

Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.” (Mat 3: 8)

Como vemos en este caso Jesucristo no está apelando a sus obras. Tenían obras moralmente correctas, no lo podemos negar. Sin embargo no había un cambio en la forma de pensar. Hacían lo bueno, pero seguían siendo malos. Jesús no quiere que tú aprendas a hacer lo bueno. Jesús lo primero que quiere es que cambies tu forma de pensar. Que derribes todos los modelos mentales en tu mente. Juan el Bautista les dice que den frutos pero que esos frutos procedan de un cambio de mentalidad, no del aprendizaje cognitivo.

Por lo anterior Jesucristo se indignaba con los Fariseos y escribas. El les decía

“¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Mat 12:34)

Lo que indignaba a Cristo de los Fariseos es que ellos habían aprendido a hacer lo bueno sin cambiar su forma de pensar. Y muchas veces lo que pasa con los cristianos es esto. Luego de haber pasado años en la iglesia aprenden que cosas no deben hacer, pero la mente no ha sido renovada. Siguen con paradigmas antiguos de pensamiento. Pero lo que desea Cristo es que cambiemos nuestra mente.

Juan el Bautista no tenía el poder de cambiar la mente pero Jesucristo si. Juan podía solo bautizar en agua. Sin embargo Jesús bautiza en Espíritu Santo y fuego. El agua solamente puede lavar algo que está sucio. Limpia, pero la estructura molecular sigue intacta. En cambio, el fuego tiene la particularidad que viene a cambiar las estructuras moleculares. Rompe, quema, desintegra.

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mat 3:11)

Jesucristo no quiere que nos lavemos en agua, pero que sigamos siendo los mismos. No¡¡¡ La cruz y la sangre vienen para destruir, para desintegrar nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar. La vida en Cristo es una vida de muerte, entendiendo la muerte como desintegración de lo antiguo, de lo corrupto. Todo esto para que venga la nueva vida que proviene del cielo.

Conclusión

Por lo tanto, no debemos dejarnos llevar por las modas intelectuales, cognitivas, televisivas, mediáticas. Satanás sabe que si controla nuestras mentes, nuestra vida espiritual está mermada. Por esto Pablo decía

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom 12:2)

Si queremos ser transformados en una nueva generación, en una nueva persona debemos renovar nuestro entendimiento, nuestra mente. Solamente renovando nuestra mente podremos comprobar la buena voluntad de Dios. Quizás has sido muchos años cristiano, has leído la Biblia y has hecho todo, sin embargo no has experimentado la buena voluntad. Lo que debemos hacer es renovar la mente. Cuando la renovamos vemos las cosas desde otro punto de vista. Nuestras asociaciones mentales son diferentes. Ya no solamente tendremos conocimiento, sino más bien, tendremos vida.

Hoy es necesario reflexionar. ¿Qué concepción tengo de Jesucristo? ¿En que Jesús creo¿ En el que me dibujo la religión? Cambiemos nuestras creencias, y así como Cristo, cambiaremos el mundo con el fuego revolucionador del Espíritu Santo.

Quizás estamos como los fariseos, tenemos una concepción de Dios. Creemos que El es de una forma, sin embargo cuando el se manifestó no pudieron verlo porque se hicieron una imagen de Dios. Quiero dejarte con una pregunta. ¿Si Cristo se te apareciera hoy como el es….lo reconoceríamos?


[1] Nee. T.S. El Hombre Espiritual. Análisis del Alma y Cuerpo. Pág 9. Editorial Clie. Barcelona, España 1987

Mayo 3, 2008

Dios nuestro Padre: Un relación en la dimensión espiritual

Archivado en: Mis predicaciones — ruaj @ 12:25 pm
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Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Rom 8:14-17)

INTRODUCCION

Padre. ¿Quien es un padre? Muchas veces pensamos que conocemos verdaderamente que significa ser un Padre. Los padres piensan que en general saben como actuar como tal. Los hijos piensan que conocen como debe ser un padre, de acuerdo a lo que han visto en los suyos. Sin embargo, nuestro concepto de paternidad ¿se asemeja al de la Biblia?

Esto es de vital importancia, porque Dios en su relación con nosotros se manifiesta como Padre. Como lo veremos a continuación, Jesús vino a revelarnos al Padre. Y por esto la importancia del asunto. Si yo no conozco al verdadero Padre, como actúa, como son sus relaciones conmigo, su trato, su amor, y sin embargo, proyecto en Dios la imagen de mi padre terrenal, jamás podré alcanzar la plenitud de la vida espiritual.

EL PLAN DE DIOS: REVELARNOS AL PADRE A TRAVÉS DE JESÚS

Muchas veces cuando leemos la Biblia hacemos una asociación equivocada. Pensamos que Dios se manifiesta como Jesucristo en el Nuevo Testamento, y como Espíritu Santo, posterior a Pentecostés. Y por deducción decimos “…entonces el Dios Padre es el Dios del Antiguo Testamento”. Y es aquí cuando comienza el error en nuestra concepción de Dios. Vemos a Dios Padre como un guerrero inmisericorde, que mandaba a matar a todos los pueblos que no fueran el suyo, que hacía pasar a “su pueblo amado” por el desierto, que les traía pestes cuando murmuraban.

Sin embargo, Dios en el Antiguo Testamento, antes de la venida de Jesucristo a la Tierra se manifiesta como Dios. Jehová. Sin embargo, su naturaleza de Padre recién aparece en la Tierra a través de Jesucristo.

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer
(Jn 1:1 8)

Como lo vemos en el versículo, la revelación de Dios como nuestro Padre solamente viene a través de la persona de Jesucristo. Entonces, ¿Por que muchas veces tendemos a asociar a Dios Padre, como un ser tirano, severo, buscando siempre destruir lo que nos gusta y obligandonos a hacer lo que no nos gusta, haciendonos morir a lo que siempre hemos deseado, por una voluntad que a nuestro parecer es difícil de seguir?. Esto sucede porque tenemos un falso concepto de Dios como nuestro Padre. O aún mas grave, no conocemos a Dios como nuestro Padre.

Por lo tanto, la relación de Dios como nuestro Padre solamente comienza con la venida de Jesús. Sin embargo ¿Como es nuestro Padre?

VER A JESUS: VER AL PADRE

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Jn 14:8-9)

Muchas veces pensamos que Jesucristo cuando vino a la Tierra al desarrollar su ministerio, nos habló del Padre, nos “expusó” lo que hacía. Pensamos que como un “testigo” solamente vino a contarnos con sus palabras lo que hacía el Padre. Felipe entendió lo mismo. Pensó que Jesús les hablaba solamente del Padre. Imagina todas las maravillas que les hablaba, tanto que finalmente Felipe le dice que solamente si les mostraba al Padre serái suficiente. Mas en ese momento Jesús le dice “…quien me ha visto a mi ha visto al Padre”. Entonces ¿Que necesitamos para conocer a DIos como Padre?

Volvamos una vez más al inicio de todo. Génesis. Dios creó a Adán y a Eva. Sin embargo en el Jardín del Edén Adán tenía una relación con Dios, con Jehová, pero no tenía una relación de Dios como Padre.

Siempre el climax del plan de Dios, es que le conociéramos como Padre. Por eso, el pecado de Adán y la posterior venida de Jesucristo a la Tierra tenía un propósito definido desde antes de la fundación del mundo. Que conociéramos a Dios como nuestro Padre.

sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros
(1Pe 1:19-20)

Muchas veces pensamos humanamente y decimos. Oh, si Adán no hubiese pecado estaríamos ahora disfrutando. Sin embargo, si Adán no hubiese errado Cristo no hubiese tenido que venir a morir por nosotros y no hubiesemos tenido una relación con Dios como nuestro Padre. Sin embargo, el propósito del eterno corazón de Dios siempre ha sido, desde antes de la fundación del mundo, ha sido darnos su amor, un amor de Padre.

EL PADRE Y EL HIJO: LA UNION PERFECTA EN EL MUNDO ESPIRITUAL

Otro gran error que hemos tenido en nuestra creencia es pensar que Jesús y el Padre vivían en lugares separados. Usualmente cuando leemos la Palabra y vemos que Jesús le hablaba a su Padre que estaba en los cielos, pensamos que los cielos es un lugar físico, más allá de la Tierra, mas allá de Jupiter, y que el Padre está sentado en un trono allá en las galaxias siderales. Sin embargo eso es erróneo. Dios es espíritu, y el Padre habita en el cielo, que es un lugar espiritual. Cuando Jesús oraba al Padre, no le oraba a un ser que estaba a miles de kilometros de distancia, sino que hablaba con el Padre que estaba en El.

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn 8:29).

Cuando Jesús vino a la Tierra, no vino sólo¡¡¡. Nosotros por la limitación de nuestra mente lo imaginamos así. Pensamos que el Padre alla en el lugar lejano llamado los cielos, le dijo. “Bueno Jesús, llegó la hora. Prepara tus maletas” pensamos que le dio un abrazó y lo dejó sólo venir a la Tierra. Pensamos que desde ese lugar tremendamente lejano el Padre lo miraba y veía como actuaba. Sin embargo esto no es así. Jesús nos trajo al Padre en su misma persona.
Entonces ¿Donde habita el Padre? ¿Donde lo puedo hallar? Es aca donde nuestra mente humana se limita, y no nos dejar conocer a Dios. La Biblia dice que el Padre está en los cielos.

Padre nuestro que estás en los cielos, ” (Mat 6:9)

Sin embargo, a la vez nos dice:

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn 8:29).

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9)

“Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre” (Jn 10:3 8)

¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras” (Jn 14:10)

Es aquí donde nuestra mente colapsa y decimos… Entonces ¿Donde está el Padre? Estaba en la Tierra con Jesús o estaba en los cielos. Muchas veces esta pregunta la resolvíamos fácilmente diciendo, no si Dios es omnipresente, pero en estos versículos Dios no nos quiere mostrar que el habita en todo lugar, el nos quiere mostrar algo aún más profundo

CONOCER AL PADRE: ENTRAR AL MUNDO ESPIRITUAL

Para poder conocer al Padre debemos entrar necesariamente en el mundo espiritual. Cuando la Biblia nos habla de los cielos, nos está hablando en un sentido de un lugar espiritual, donde hay leyes, donde habita Dios, donde habita el Padre, donde habita Cristo. Pero es necesario entender que esto no es galaxias lejanas. No, es en el mundo espiritual. Para conocer al Padre debemos entrar al cielo. Debemos entrar a la dimensión espiritual. El libro de Juan nos menciona constantemente que Jesús entraba en comunión con su Padre, porque su Padre estaba con El. Jesús mencionaba repetidamente en Juan que el hacía solamente lo que veía hacer a su Padre. No es que Jesús tuviera un super ojo, que podía ver a miles de kilometros. No¡ Jesús cada vez que oraba entraba en esa dimensión espiritual, que es mas real que el mundo físico, y veía al Padre actuar y lo revelaba.

Según Juan 14:10, por eso Jesús renunció y se hizo siervo. El no vino a manifestar lo que el quería. El vino a manifestar al Padre. Jesús tomó un cuerpo físico, pero no para hacer su voluntad. La naturaleza de Jesucristo es ser un Rey, es gobernar, es liderar, sin embargo, por obediencia al Padre, el dejo su trono de gloria, vino en cuerpo humano, y no manifesto esta naturaleza de rey sino que se humillo manifestando el amor del Padre.

Por eso , en el desierto la tentación de Satanás fue tan certera, ofreciéndole todos los reinos de la Tierra. En esa tentación, Jesús le enfrentó mostrándole su naturaleza. No tentarás al Señor tu Dios.

Pero solamente podemos conocer la Paternidad de Dios entrando en esa dimensión espiritual. Miremos muy brevemente el plan de salvación. El hombre pecó, pero Jesucristo fue enviado a la Tierra a redimirnos. Jesús murió por nuestros pecados y derramó su preciosa sangre. Esta sangre nos purifica de todos nuestros pecados, y ahora tenemos una nueva naturaleza pura, limpia, santa. Como tenemos esa naturaleza al aceptar a Cristo como nuestro Señor y salvador, puede venir el Espíritu Santo a hacer morada en nosotros. Y el Espíritu Santo en nosotros, nos lleva al Padre a conocer su naturaleza y su esencia, que es la misma que nos vino a mostrar Cristo.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Rom 8:14-17)

Como lo hemos venido mencionando, ser guiados por el Espíritu de Dios es cuando hacemos su voluntad, es cuando nacemos del espíritu. Cuando tenemos ese nacimiento en nuestro espíritu, y nuestros ojos espirituales son abiertos, recien en ese momento podemos conocer a Dios como nuestro Padre. Y es cuando no hemos abierto nuestros ojos espirituales, que no tenemos la clara imagen de Dios como nuestro Padre.

Cuando podemos ver a Jesús en lo más profundo de El, veremos al Padre. Si tu aun ves al Padre como un ser tirano, el Padre lejano, el Padre castigador es porque aun no has visto a Cristo en el mundo espiritual. Es porque aun no ves que lo Jesus vino a hacer en la tierra era mostrarnos al Padre, PERO EN EL MISMO, no a través de predicaciones.

Cuando conocemos a Dios Padre, ya no creemos que Dios va a hacer algo malo con nosotros, o va a destruir o arruinar nuestra vida. No, porque ya no hay un espíritu de temor hacia Dios. Fijate en Jesús. Su Padre lo estaba enviando a morir. Pero Jesús jamás dijo…no si mi Padre es malo, mi Padre no me ama, me hace veni a morir por estos pecadores. No!! Jesús tenía una comunión tan profundamente con el Padre que sabía que si el lo enviaba a morir era porque tenía preparado lo mejor para El. Luego de su muerte Cristo pudo tener el nombre sobre todo nombre. De la misma forma nuestra relacion con el Padre debería ser la misma. Someternos a su voluntad. Saber que el tiene lo mejor para nosotros.

Aun temes lo que Dios pueda hacer en tu vida, pensando que quizás tu vida será de ahora en adelante una vida solo de sufrimiento. Si es asi, aun no conoces a Jesús, ni tampoco al Padre.

La Biblia dice que hemos recibido un espíritu de adopción. Por este espíritu clamamos Abba Padre. Abba quiere decir papito en una relación muy profunda. Dios nos da su Espíritu para que tengamos una profunda relación con el Padre.

Abba es esa relación de papito. Del Padre que me ama tanto que renuncio a todo. Renunció a que su nombre fuera basureado por Satanás por mis pecados. Renunció a su trono de gloria. Renunció a su poder. Incluso renunció a su propio Hijo. Lo amaba con todo su corazón pero incluso lo entregó, renunció a EL. Sin embargo, cuanto nos amó que a lo único que no renunció FUE A TI. Pudo habernos destruído como pecadores, y renunciado a nosotros. Sin embargo renunció a Jesús, pero no renunció a nosotros.

Aprendamos a conocer al Padre en la sobrenaturalidad. Es el deseo del corazón de Dios

Abril 26, 2008

¿Qué es el espíritu? Una aproximación general.

Con este tema quiero comenzar a tratar en detalle la temática por que fue creado este blog “la espiritualidad”. En este último tiempo me he dado cuenta que Dios me ha hablado sobre muchos temas, la sangre, el amor, la cruz, entre otros, sin embargo, el eje transversal que recorre cada uno de estos temas es la vida espiritual. Se que este es un asunto muy poco mirado en la actualidad, no obstante su valor es tremendamente importante. La forma en que expondré estos temas siempre son de una mirada práctica y aplicada a nuestra vida, ya que no es mi objetivo entrar a teorizar sobre estos aspectos, sino mas bien ver su aplicación en nuestro crecimiento espiritual diario

La pregunta de indagación con la que iniciare este tratado es

¿Qué es el espíritu?

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo
(1 Cor 2:10-16)

Introduccion

El Domingo recién pasado (20 de Abril del 200 8) apareció en la sección “Reportajes” del Diario El Mercurio un artículo titulado “ Científicos recrean las condiciones tras el Big Bang” . Básicamente se explicaba que físicos de diferentes lugares del mundo esperan Octubre del 2008 para comenzar a dilucidar cuales son las párticulas más pequeñas del Universo. Uno de los datos que me llamó profundamente la atención es que del total de la materia que existe, el 23% es Materia oscura, el 73% es Energía oscura y sólo el 4% es Materia visible (lo que nosotros vemos). Dentro de la pregunta que intenta responder esta investigación existe una que llamó profundamente la atención ¿De que esta hecho el 96% de la materia que no vemos?

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Heb 11:3)

Muchas veces nos centramos demasiado en lo que vemos, en lo que está enfrente de nuestros ojos, sin embargo, casi la totalidad de lo que nos rodea existe, pero no lo vemos. Sin embargo, la estructura de conocimiento del hombre privilegia desde ya hace muchos siglos aquellos que sólo se puede ver. Si nos fijamos en las mismas ciencias, estas casi siempre parten su campo de estudio en las cosas plausibles, y aquello que no se ajusta a ser estudiado dentro del método científico es catalogado como pseudociencia (como si el método científico dictaminará que es lo que existe o no).

El Hombre: ¿De qué estamos hechos?

Cuando nos introducimos en la Biblia, esta nos muestra la naturaleza del ser humano.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Gen 2:7)

El ser humano creado por Dios tiene dos grandes componentes (doble naturaleza). Por un lado tiene una naturaleza material: El cuerpo “…del polvo de la Tierra”; y una naturaleza inmaterial: Alma y Espíritu “…aliento de vida”.

El hombre combina (o debería combinar) en su ser dos clases de relaciones: con lo material y con lo espíritual. El Espíritu Santo nos menciona “…el hombre es de la tierra, terrenal” (1 Cor 15:47), y el espíritu del hombre es como un tesoro que está en estos vasos de barro “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro” (2 Cor 4:7).

En esta línea, los seres humanos estamos formados por Espíritu, Alma y Cuerpo. Veamos cada uno de estos elementos.

CUERPO

El cuerpo es nuestra parte material. Es aquella con lo que tenemos contacto con lo que nos rodea. Es la parte que se va desgastando, debido al pecado del hombre. Es lo que se mueve bajo las leyes naturales. Finalmente, luego de envejecer, morimos y se produce la separación de nuestro cuerpo con nuestro espíritu y alma.

ALMA

El alma es el lugar donde residen los pensamientos, la voluntad, la mente, las emociones, el temperamento. Podríamos decir que en este lugar es donde se encuentra la psique, nuestra capacidad de razonamiento.

ESPIRITU

Luego de la descripción bastante resumida que vimos anteriormente, entonces que es el espíritu. Al parecer todo lo que “somos” ya fue nombrado anteriormente. Para que entonces es el espíritu. ¿Cuál es su función?

Este es el punto donde ha estado una de las mayores dificultades para poder vivir una vida integral en el Espíritu Santo, ya que ignoramos la existencia de nuestro espíritu al interior nuestro; o a veces lo confundimos con nuestra alma, emociones, conciencia, voluntad, aspectos que no podemos ver en nuestro ser, pero que no por esto forman parte de nuestro espíritu.

Es urgente que reconozcamos la existencia del espíritu en nuestro interior, algo más profundo que nuestros pensamientos, y no solamente debemos entender que existe, sino que también cual es su función.

¿Por que es importante conocer nuestro espíritu?

Esto no es un ejercicio filosófico para ocupar nuestra mente. Absolutamente No. Con todo esto que estamos viendo no hay una intención de aumentar tu caudal intelectual, y de saber más. Al contrario, es necesario conocer nuestro espíritu por su tremenda importancia en nuestra comunión con Dios. Como cristianos lo que más deseamos es tener intimidad con Dios, relacionarnos con El, saber que es lo que piensa, y nuestra vida entera es para conocerle a El, y conocer todo lo que es el, y ser llenos de El.

y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efe 3:19)

El versículo anterior es uno de esos versículos desafiantes. Piensa por un minuto en la mente de Dios. ¿Como será la mente de Dios?. ¿Es nuestro Dios grande?

seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura” (Efe 3:1 8)

Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener” (1Rey 8:27)

Entonces ¿Como podemos ser llenos de toda la plenitud de Dios? La respuesta es: A través de nuestro espíritu

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1Cor 2:10)

Recordemos que somos creados a la imagen y semejanza de Dios. De la misma forma que en nosotros, el Espíritu Santo es lo más profundo de Dios.

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Cor 2:11)

Aquel que conoce todo lo de Dios, incluso lo más profundo es el Espíritu Santo. Por eso para poder tener una relación íntima con Dios, esta debe ser obligatoriamente a través del Espíritu Santo, es decir, una comunión espiritual. Quizás conocemos mucho de Dios nuestro intelecto, en nuestro conocimiento, sin embargo a Dios no lo podemos conocer como conocemos de Sócrates, o del átomo o las mitocondrias. A Dios sólo podemos conocerlo a través del Espíritu Santo.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1Cor 2:12)

Dios se comunica a través de nuestro espíritu. Revela su voluntad a nuestro espíritu. El Espíritu de Dios se comunica a través de nuestro espíritu, y de esa forma podemos ser llenos de la plenitu de Dios.

Nacer del espíritu

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (Jn 3:5- 8)

Porque la palabra de Dios es viva, y eficaz, y más aguda que toda espada de dos filos, Y penetra hasta la división entre alma y espíritu, sí, y hasta las coyunturas y los tuétanos, y es hábil en discernir los pensamientos y propósitos del corazón” (Heb 4:12 V.M)

Hay dos grandes momentos en nuestra vida espiritual. El primer momento es cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Reconocemos nuestros pecados y le pedimos que venga a gobernarnos. El segundo gran momento es cuando nacemos del Espíritu.

Esta es la gran diferencia en la vida cristiana. Hay muchos cristianos que han hecho su declaración de fe, quizás van a la iglesia todas las semanas, se emocionan cuando escuchan del amor de Dios, quieren más de Dios, pero aún su alma gobierna sobre sus espíritus. A veces entendemos a una persona carnal como alguién quien cae en constantes pecados sexuales, sin embargo, andar en la carne es andar de acuerdo a nuestros propios deseos.

Tu te preguntarás ¿Por qué sucede esto? Yo ya acepté a Cristo como mi Señor y Salvador. Quizás puedes decir como el Apóstol Pablo, quiero hacer el bien pero hay algo en mi que no me deja.

Lo anterior sucede porque alguien que aceptó a Cristo en su corazón puede ser carnal todavía. Esto es porque su espíritu puede estar siendo atado por su cuerpo o por su alma. La voluntad de Dios para sus hijos es que el alma y el espíritu se separen.

Por un lado, el Espíritu Santo, quien mora en nuestro espíritu quiere hacer su voluntad en nuestras vidas. Quiere que podamos seguir sus deseos, y que moremos con el Padre en la plenitud de sus bendiciones. Pero por otro lado nuestra alma y nuestro cuerpo se oponen a eso. Nuestro cuerpo “tiene” sueño y desea dormir, nuestra alma tiene tristeza y entra en estados de depresión que van contra la voluntad de Dios. El pecado actúa en nuestro cuerpo o nuestra alma. Entonces se produce la lucha. Por un lado el Espíritu Santo, trata de tirar a nuestro espíritu a hacer su voluntad, pero al mismo tiempo el alma y el cuerpo tratan de llevar a nuestro espíritu a hacer nuestra propia voluntad.

¿Como separamos nuestra alma de nuestro espíritu?

Para entender este punto tratemos de pensar en la gran mayoría de las personas y su reacción ante la muerte de algún familiar cercano. La gente dice que el cuerpo de la persona se encuentra en el féretro, sin embargo su espíritu está en el cielo con Dios. Toda la gente que cree que existe un cielo, se dan cuenta de la división entre el espíritu y el cuerpo en el momento de la muerte.

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Rom 6:3-4)

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Rom 6:6)

Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero” (1Cor 15:31)

De la misma forma que en la vida natural. La única forma para llegar a una dimensión espiritual es a través de la muerte. Pero de la muerte a nuestra carne, de la muerte a nuestra voluntad. De la muerte a nuestro yo, y de aceptar la voz del Espíritu Santo en nuestra vida y obedecerle. Muchas veces en nuestra vida cristiana, oramos todas las mañanas pero le decimos “Espíritu Santo, aquí está mi día, bendícelo, mis estudios, ayúdame”. Sin embargo no llegamos a decirle “Espíritu Santo, que deseas que haga en este día, mi vida es tuya, has lo que tu quieras”.

Esta es la gran diferencia. Aquella persona que es espiritual, camina todos los días de la mano con el Espíritu Santo, y su propia voz ya no importa. Ha anulado su propia voz, y oye sólo la voz de Dios. Por eso Jesús decía que aquel que ha nacido del Espíritu es como el viento, que no sabe adonde viene ni adonde va, es decir, el Espíritu de Dios nos lleva y no sabemos hacia donde nos dirigimos, solo seguimos su voluntad.

Para esto debemos crucificarnos a nosotros mismos todos los días. Siempre vamos a querer hacer nuestra propia voluntad. Para ser guíados por el Espíritu Santo debemos ser mucho más livianos que el aire, para poder ser transportados por el viento. De la misma forma que cuando Jacob “peleó” con Dios, que quiere decir que su naturaleza fue desintegrada, fue transformado, hecho polvo, debemos ser desintegrados y ser más livianos que el polvo.

Fortalezcamos nuestro hombre interior (el espíritu) a través de la Palabra y la Oración hasta que sintamos que nuestro espíritu es libre de nuestra alma y nuestro cuerpo y vivir en libertad para servir a Dios, y esa verdad está en su palabra.

y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)

“... tu palabra es verdad” (Juan 17:17)

La verdadera libertad es cuando ya no estamos atados a nuestra alma y cuerpo, sino cuando estamos regidos por la Ley del Espíritu.

Abril 17, 2008

La Cruz y la Sangre: Puerta de acceso a la nueva naturaleza

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.”
(Gen 32:24-31, enfasis añadidos)

Introducción

Jose, Tomas, María Gracia, Evelyn, Esteban, Pablo….nombres. Cada uno de nosotros lleva uno (en mi caso dos). Es tan típico y necesario que cada una de las personas lleve uno de ellos para poder identificarlas. Sin embargo, para Dios los nombres tienen una gran importancia. El nombre esta muy ligado a la naturaleza de las personas. Para Dios, el nombre que cada uno de nosotros tiene está ligado con la propia existencia. En otras palabras, lo que no tenía nombre no existía.

Lo que ahora existe ya ha recibido su *nombre” (Eclesiastes 6:10)

La importancia del nombre era que que este es la expresión de su personalidad. Por lo tanto, un cambio de nombre implicaba un cambio de carácter.

Cual es tu nombre: Cual es tu naturaleza

¿Cual es tu nombre? ¿Fracaso, debilidad, temor, hacer nada bien, escasez, pobreza? Quizas en tu cédula de identidad no aparece ninguno de estos nombres, sin embargo, dentro de ti, sabes que tu naturaleza es de debilidad. Entremos y veamos que nos enseña el Espíritu Santo de acuerdo a la vida de Jacob.

Jacob, el segundo de una pareja de gemelos. Ambos peleaban al interior del vientre de su mamá, Rebeca. Al parecer serían dos que tendrían conflictos cuando fueran mayores. Era tanto el conflicto que había dentro del vientre de Rebeca que declaró que si esto seguía seria mejor que ella np siguiera viviendo. Trata de imaginar como era esa lucha en el vientre de Rebeca. Fue tanto la pelea en el vientre de Rebeca que consultaron a Dios sobre la situación, y dijo

y él le contestó: “Dos naciones hay en tu seno; dos pueblos se dividen desde tus entrañas. Uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.” (Gen 25:23).

Se acercaba el momento del nacimiento. Ambos bebes peleaban en el vientre. Ambos querían ser los primeros. Esau empujaba a Jacob para salir primero. Jacob no se quedaba atras y trataba de vencerlo. Finalmente cuando llegó el día Esaú abrió primero la matriz, sin embargo Jacob no se quedó atrás y salió tomandole el tobillo a Esaú. Debido a esto, la naturaleza del segundo niño fue marcada por su nombre: Jacob, el que toma por el talón, el que suplanta. Desde ese momento la personalidad de Jacob se marcó. Sería el que suplantaba, el engañador, el segundo, el que iría siempre despúes de su hermano. Sin embargo, había una palabra de Dios trazada “el mayor serviría al menor”.

Jacob se lamentaba por no haber nacido primero. Siempre el pensaba en eso cuando estaba en las tiendas con su madre. Jacob anhelaba con todo su corazón la primogenitura, pero en su naturaleza (Jacob) el era el segundo. Hasta que un día, su hermano Esaú le vendió la primogenitura a su hermano por un guisado de lentejas. A cambio de un juramento, Esaú le entregó los beneficios de la primogenitura. Jacob entendía la importancia de ser el primero. Por eso no le pidió bienes o dinero a cambio del guisado. Le pidió la primogenitura, lo que anhelaba.

Pasaron los años, e Isaac envejeció. Apenas podía ver, y sabía que antes de morir debía entregar la bendición al primogénito. Por eso el llamó a Esaú. Sin embargo, para Dios, Esaú ya no era el primogénito debido al juramento que vimos anteriormente. Siempre me preguntaba antes como Dios bendijo un engaño, si Dios es un Dios de verdad. Sin embargo en este caso no hubo engaño, quien merecía la bendición de la primogenitura porque tenía el derecho legal basado en un juramento (ten presente este concepto a través de todo este estudio). Legalmente Jacob era el depositario de la primogenitura.

“Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte
(Gen 27:6-10)

Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño. Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y vé y tráemelos. Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba. Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor; y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello con las pieles de los cabritos(Gen 27:11-16)

Una vez más vemos la poderosa obra de la cruz¡¡¡. Nunca antes me había dado cuenta de lo siguiente. Siempre leía que los cabritos con los cuales Rebeca hizó el guisado para que Jacob se los diera a Isaac, eran solamente para ese plato de comida. Sin embargo, con la piel de esos cabritos, Rebeca cubrió las partes sin vellos de Jacob. Todo esto es una figura.

Adán fue el primogénito de todas las cosas. Sobre el estaban todas las bendiciones de gobernar y reinar la tierra. De ser aquel con la forma de Dios. Sin embargó, al igual que Esaú, Adán vendió su primogenitura por comida (deseos de los ojos, de la carne). Sin embargo para recuperar la bendición de la Primogenitura debemos ir con un guiso donde hayan cabritos, lo que representa el derramamiento de la Sangre de Jesús, y cubrirnos con su sangre, cubrirnos de Cristo, para que la bendición de la Primogenitura pueda recaer sobre nosotros, asi como Rebeca cubrió las partes no velludas de Jacob.

Me imagino a Jacob, ya cubierto con la piel de los cabritos yendo a la tienda de su Padre. Todo el nerviosismo que llevaba. Si su padre lo descubría la maldición caería sobre el. Finalmente entró a la tienda y su padre, Isaac lo llamó. Me imagino la adrenalina corriendo rápidamente en Jacob. Jacob le miente a su padre diciendo que era Esaú.

E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no. Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú. Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo
(Gen 27:21-23)

Lo que permitió que Isaac le diera la bendición a Jacob fue que sus manos estaban cubiertas con las pieles de los cabritos. Jacob estaba cubierto de Cristo, por eso Isaac pudo bendecirlo, y la bendición tuvó un poder espiritual. Dios no avala la mentira. Pero Jacob, estaba cubierto de Cristo. Quizás te suene extraño o injusto, pero es lo mismo que el Padre hizo por nosotros

aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
(Efe 2:5)

Por esta causa, el Padre declara la bendición la que recae sobre Jacob la que dice:

“Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren” (Gen 27:27-29)

Todo esto es lo mismo que ocurrió con nosotros. Nosotros no merecíamos la bendición del Padre. Habíamos perdido nuestra primogenitura, la despreciamos, sin embargo, cuando vamos vestidos de la sangre de Cristo, la sangre que Jesús derramó en la cruz, podemos venir delante del Padre y recibir sus bendiciones. Sin embargo aquí hay un GRAN PERO.

Siguiendo en el relato, Esaú se enfureció grandemente con su hermano, jurando que lo iba a matar. Desde ese momentó comenzó el martirio en la vida de Jacob. Jacob por recomendación de su madre y su padre se fue de la tierra a donde estaba Labán. Es así como comienza su huída. Pero había una gran diferencia al Jacob anterior. Ahora este Jacob, porque se cubrió con piel de los cabritos, tipo de la salvación que tenemos en la Sangre de Cristo, tenía comunión con Dios. Nunca antes en la historia de Jacob se nos menciona que el se comunicara con Dios. Sólo luego que el se cubre con las pieles y recibe la bendición de su Padre, Dios comienza a hablarle.

Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
(Gen 28:11-16)

Es lo mismo que sucede en nuestra vida como cristianos, posterior a aceptar a Cristo y creer en El, podemos comenzar a tener comunión con El. El nos habla y podemos relacionarnos mediante la sangre del cordero.

¿Salvación es igual a cambio de naturaleza?

Se que corró el riesgo de ser repetitivo, pero esto debe quedar muy claro. Hagamos un recuento hasta aca. Jacob, era el segundo, el cual legalmente recibió la primogenitura primeramente por un juramento de su hermano. Posteriormente, luego de vestirse con las pieles que representan la cruz y el derramamiento de la sangre, Jacob puede recibir las bendiciones de su Padre. Sin embargo, luego de recibir las bendiciones de la Primogenitura, es cuando comienzan los mayores problemas en la vida de Jacob. Pudieramos suponer que el recibió la bendición que iba a ser el primero, que iba a ser prospero, que sería padre de multitudes, y que sus hermanos lo servirían. Sin embargo, Jacob no estaba experimentando esta bendición. Al contrario, luego de que el Padre le dió la bendición los problemas vinieron a su vida.

Jacob llegó a la casa de Labán. El pensaba que ya estando lejos de su hermano, la profecía debería comenzar a cumplirse. El sería bendecido. Cuando llegó no dejó de llamarle la atención Raquel una preciosa joven. El corazón de Jacob fue atrapado por la belleza de Raquel, de tal forma que estuvo dispuesto a trabajar siete años por su esposa. Sin embargo el primer problema vendría. El día que Jacob mas esperaba, para unirse a Raquel, fue victima de un engaño, este fue, que le dieran a Lea por esposa. Posteriormente cuando exijio una respuesta, le dijeron que para obtener a Raquel debía trabajar siete años mas.

Junto con esto, comenzó la tensión en el hogar de Jacob. Empezó la lucha entre sus dos esposas, por quien le daba más hijos. Se miraban mal entre Raquel y Lea. Hasta las siervas de ellas estuvieron en el lío. Imagínate la tensión de esa familia. Cada día de peleas, Jacob se preguntaba donde estaba la bendición que su Padre le declaró.

¿Por que Jacob no recibía la bendición de su Padre? El problema en Jacob, era que aún no recibía la nueva naturaleza. Aun era un engañador, aun tenía la naturaleza de Jacob, de su nombre.

Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.” (Gen 31:20)

Es lo mismo que sucede en muchos cristianos. Hemos sido cubiertos por la sangre de Cristo. Dios nos habla. Podemos comunicarnos con El, asi como Jacob. Sin embargo no podemos experimentar la promesa que Dios nos ha dado. No podemos experimentar las bendiciones de nuestra primogenitura. Tenemos la salvación por nuestra fe en Jesús. Podemos acercarnos al Padre y el habla con nosotros por Jesús. Sin embargo no vivimos en la plenitud de las bendiciones, porque somos salvos pero con una vieja naturaleza.

Sigamos con Jacob. Jacob engaño a Laban y huyo de la tierra. Laban salió a buscarlo, y finalmente (resumiendo extraordinariamente este relato, para llegar al punto central) pudieron despedirse en paz. Jacob siguió su camino. Pero como si sus problemas anteriores fueran pocos, ahora venía lo más grave en su vida. Esaú, su hermano venía con un grupo de 400 hombres. Jacob sabía que Esau venia buscando su vida, y fue donde vino un gran temor sobre el.

Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él. Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió;” (Gen 32:6-7)

Es en ese momentó donde Jacob sabía que lo único que podía librarlo era la intervención Divina. Y clamó a Dios

Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos. Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos. Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.” (Gen 32:9-12)

Finalmente llegó el momentó de mas tensión y preocupación en la vida de Jacob. Aquella noche más difícil de su vida. Sabía que a la otra mañana se encontraría con su hermano, y eso sería su muerte segura. Sabía que la única persona que podía salvarle era Dios.

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera. (Gen 32:24-31)

Era tanta la presión que tenía Jacob, que se decidió a luchar con el ángel. Jacob ya estaba aburrido de lo que había vivido. Estaba cansado de los problemas. De que no se cumpliera lo que Dios le dijo a través de la bendición de su Padre. Estaba cansado de ser el segundo, de ser un suplantador. De tener que conseguir todo como un suplantador. Por eso el se decició esa noche a no ser el mismo. Sabía que el ángel podía bendecirlo. Era su última opción. Se aferró a El. Debido a esta perseverancia y lucha por cambiar, Dios cambió la naturaleza de Jacob. El ángel le preguntó por su nombre. El le dijo: suplantador, segundo, engañador. Y Dios le da una nueva naturaleza, lo llama Israel (que siginifica Quien Reina con Dios). De ser el segundo, por el cambio de naturaleza pasa a ser un príncipe de Dios.

Esa noche Jacob fue libre de su naturaleza carnal. Esa noche Jacob pudo comenzar a experimentar las bendiciones del Padre. La bendición del Padre ya está declarada en la cruz del calvario. Sin embargo, para hacerlas real en nuestra vida, nuestra naturaleza debe cambiar. No podemos experimentar la bendición de Dios, con una naturaleza carnal. Podemos ser salvos, pero aun no poder experimentar la plenitud de Dios. Quizás hemos nacido del agua, pero aún no nacemos del Espíritu.

Peleo con Dios

Siempre pensaba o me imaginaba que cuando la Biblia dice que Jacob peleó con Dios (o un ángel), era como una pelea cuerpo a cuerpo. Sin embargo sabemos que cualquier ángel podría solamente destruirnos con un empujón. Pensemos que solamente dos ángeles destruyeron dos cuidades. Cuanto menos le costaría destruir a un mortal.

Entonces ¿Que significa Peleo?. La Palabra pelear viene de la Palabra hebrea אָבַק abak que significa irse flotando, o ser particulas volátiles (Strong H79, H80), y otra derivación de la raíz de la palabra es אָבַר ábar; que significa elevarse o volar.

Que significa entonces todo esto. Jacob dejo de vivir de acuerdo a la carne, de acuerdo a su alma. Jacob, si pudieramos decirlo de alguna forma, era salvo, sin embargo el tenía una naturaleza carnal, de engaño. Sin embargo esa noche, entro a una nueva dimensión espiritual, se convirtió en una partícula volátil que puede ser guíada fácilmente. Es el nacimiento del Espíritu. Miremos lo que dice Jesús que significa nacer del Espíritu

“El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3. 8)

Lo que hizo Jacob para cambiar su naturaleza fue rendir su vida al Espíritu de Dios. Solamente cuando rendimos nuestra naturaleza, es que el Espíritu Santo puede venir a vivir con la Plenitud de Cristo en nuestros corazones. Jacob, dejo de vivir en lo carnal y se elevo a una nueva dimensión, se transformó en “un ser flotante”, es decir, se hizo tan liviano, que el viento podía comenzar a moverlo. Eso es lo que necesitamos nosotros para entrar a la nueva naturaleza. Ser tan livianos, para entrar a la dimensión espiritual, y desde ahi disfrutar las bendiciones del Padre. Las bendiciones del Padre se encuentran en el mundo espiritual. Nosotros somos salvos, pero aun podemos estar regidos por nuestra carne. Nunca podremos experimentar todas las bendiciones del Padre hasta que cambiemos nuestra naturaleza carnal a una espiritual. Las bendiciones están en el mundo espiritual.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efe 1:3)

Lo que hizo Jacob para entrar a los lugares celestiales, fue rendirse. Depender absolutamente de Dios. El sabía que la única forma de salvarse era depender de Dios. Y muchas veces Dios permite las dificultades para que entendamos que la única forma de experimentar la plenitud del Padre es rendiendo nuestra voluntad a la del Espíritu Santo, es decir, muriendo a nosotros, llevando nuestra cruz. Por eso debemos diariamente crucificar nuestros anhelos, sueños, deseos, carnalidad, pecados en la cruz, para que la naturaleza espiritual venga sobre nosotros

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
(Rom 6:4)

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Rom 6:6)

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gal 2:20)

Diariamente debemos crucificar nuestra voluntad a la voluntad del Padre, para poder resucitar en el mundo espiritual. Es la única forma en la cual nuestra naturaleza cambia de carne a espíritu.

Desenlace

No puedo concluir aca este relato. Falta la parte final. Concluyó la noche más difícil de Jacob. Y amaneció. Salió caminando e Israel vio a Esaú que venía. Pero he aquí el milagro. Cuando cambia nuestra naturaleza, juntamente con eso cambian las circunstancias

Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron” (Gen 33:4)

Y es aquí donde viene la explicación de lo que hablamos anteriormente. Leamos el siguiente versículo

“Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido” (Gen 33:10)

¿Cuando Jacob vio el rostro de su hermano, como si fuese el rostro de Dios? En Peniel

“Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. (Gen 32:30)

Pero como explicamos este versículo con este otro

Nadie ha visto jamás a Dios” (1Jn 4:12)

Lo que sucedió fue esto. Jacob fue elevado a una posición espiritual. Al someter su voluntad a la voluntad de Dios, se elevo a la dimensión espiritual. Y en el rostro del ángel vio a su hermano. Comenzó a moverse en el mundo espiritual, donde no hay tiempo y espacio. Jacob ya había estado antes con su hermano. Fue en la dimensión espiritual, en la dimensión de la fe donde no existe tiempo y espacio. Ahi lo vió, en el rostro del ángel y fue librada su carga. Supo que no iba a morir, porque Dios había cambiado las circunstancias. Cuando Jacob vio a su hermano, se recordo de la noche anterior y dijo, “…esta sucediendo lo mismo que vi anoche. Lo que vi en el mundo espiritual esta sucediendo en el mundo real”

Esto nos queda mucho mas claro en el caso de Pedro. De las misma forma que Jacob, Pedro tenía una naturaleza de inconstante, de caña. Sin embargo, luego de la revelación de Jesucristo que tuvo Pedro, Jesús le declara

Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”
(Mat 16:17-19)

Sucede lo mismo que con Jacob. Luego de que Dios le cambia el nombre, es decir su naturaleza, tiene el mismo resultado. Este es el tener la llave de los cielos, moverse en una naturaleza espiritual. De activar lo espiritual en el mundo terrenal. Jacob vió a su hermano primero en el mundo espiritual, como el rostro de Dios, y luego lo vió en el mundo terrenal.

En conclusión, la nueva naturaleza es que nos movemos en una nueva dimensión. La dimensión del Espíritu, donde todas las cosas las conquistamos en el mundo espiritual, a través de la fe, y luego las activamos en nuestro mundo terrenal, aunque todas las circunstancias nos digan lo contrario

Abril 11, 2008

La sangre de Jesús: Experiencias Reales

Archivado en: piedras vivas — ruaj @ 11:40 pm
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Han ocurrido milagros grandes en nuestra iglesia luego de comenzar a experimentar el poder de la Sangre de Jesús. Sin embargo, hoy me quiero referir a uno que me ha llamado profundamente la atención. Se trata de Cecilia. Cecilia es miembro de nuestra iglesia hace un poco tiempo. Hace aproximadamente 2 meses le había detectado un cáncer maligno en su cuerpo. El Domingo 6 de Abril, posterior a la predicación de la Sangre de Jesús, nos llevó a orar por los enfermos. Entre ellos estaba Cecilia.

El día martes ella debía acudir a su operación para extirpar el cáncer. Sin embargo, cuando ella llegó a su operación, luego de los chequeos de rutina su doctor tratante le dijo que no entendía lo que había pasado, porque ya no lo tenía. El poder del Espíritu Santo a través de la Sangre de Jesús tiene el poder para destruir el cáncer en nuestros tiempos. Podemos decir que la revelación que Dios da no es conocimiento para envanecerse, sino todo lo contrario, como decía el Apóstol Pablo “es poder de Dios”

Ese día tambien, Victoria, otra hermana de nuestra congregación se encontraba con una tendinitis en su brazo, y cuando fue la oración por los enfermos, también fue sana de su enfermedad. Dios está vivo, y obra en la Iglesia cuando se honra la sangre de Jesucristo. Espero publicar muchos más testimonios de esta índole, porque esto es la demostración del Poder de Dios, y de que la gloria de Dios comienza a caer en la Tierra cuando nos decidimos a vivir guiados por el Espíritu Santo. Toda la adoración sea a Jesús: Nuestro Maestro Sanador. Y al Espíritu Santo quien actúa con el Poder de Dios a través de la sangre de Cristo

Abril 4, 2008

La sangre de Jesús: Llave para entrar en la espiritualidad (Parte 2)

En el post anterior vimos principalmente de donde provenía la sangre de Jesús. El núcleo fundamental del tema pasado era que el Espíritu Santo (Espíritu Eterno), se mueve a través de la sangre de Cristo. Revisamos que la sangre de Cristo, no es una sangre corruptible, ya que por el Espíritu Eterno que actúa en ella, pudo ser llevada al cielo (lugar espiritual) luego de haber sido derramada por Jesús (el Cordero de Dios), y posteriormente, inmediatamente despues del momento de la ascensión, pudo ser presentada ante el Padre (a través de Jesus como Sumo Sacerdote, quien la presenta) y de esta forma ser aceptada por el Padre, y, mediante esto, ser finalmente quitado el pecado de en medio, en el mundo espiritual, afectando el mundo material. Todo esto ocurre antes de la venida del Espíritu Santo a la Tierra, en el aposento alto en la fiesta de Pentecostes. Es aquí donde surge la pregunta que recorrerá todo este estudio
 
“¿Que relación existe entre el derramamiento de sangre y posterior presentación de ella en el cielo ante el Padre y el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostes?”
Antes de entrar de lleno en este estudio recordemos que la sangre de Cristo tiene dos grandes propósitos

1. La redención del pecado (aspecto que fue tratado en el post anterior)

2. Ser un medio para la llenura del Espíritu Santo (aspecto que trataremos en este artículo)

Introducción

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:1-4)

La Sangre y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo y la Sangre. Encontrar las fronteras entre estos dos Espíritus es casi imposible. Siempre en la Biblia aparecen actuando juntos. Pero en esta ocasión vamos a observarlo desde como actúa el Espíritu Santo a través de la Sangre.

El Espíritu Santo se mueve a través de la Sangre. Para explicarlo de mejor forma nos remontaremos cerca de mil quinientos años antes del nacimiento de Cristo. A través de la Ley que fue entregada, se nos da una clara representación de la unión férrea entre Sangre y el Espíritu Santo

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.·”(Heb 10:1)

La sangre y el Espíritu: Su unión en el caso de la purificación del leproso

La lepra. Una de las enfermedades que más se mencionan en el Antiguo Testamento. Básicamente la lepra se caracterizaba por ser una enfermedad en la piel, que forma secreciones y deformaciones. En la época de Moisés, los leprosos eran apartados del campamento, ya que traía contagio e infecciones. Alguien que contraía la lepra, era apartado de todos, y su vida se destruía, condenado a la separación del pueblo.

La lepra nos fue dada como una figura o sombra del pecador. La lepra es la “enfermedad” del pecado que nos separa de Dios y sus bendiciones. Sin embargo, existía una forma en la que el leproso se purificaba. Vamos a ver brevemente el proceso de purificación del leproso

  1. El leproso es traído al Sacerdote: “Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote, y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso, el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo” (Lev 14:2-4)
    Todo lo que veremos a continuación es una sombra de la redención por la Sangre de Cristo. En primer lugar el sacerdote debía venir al leproso fuera del campamento. Como mencionamos anteriormente, el leproso no podía disfrutar de las bendiciones del campamento. De la misma forma, nosotros, pecadores, estabamos excluídos fuera de la presencia y bendiciones de Dios. De la misma forma, Jesús salió fuera del campamento a padecer. “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio” (Heb 13:13). Ahora, cada elemento que toma el sacerdote, son una clara representación de la muerte y la resurrección de Cristo. Dos avecillas limpias, que representan la muerte y la resurrección de Cristo, madera de cedro, que representa la cruz, la grana que representan los sufrimientos, y el hisopo que representa nuestra fe en la Sangre.
  2. Sacrificio de una ave: Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes. Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes” (Lev 14:5-6). Lo primero que debía hacer el sacerdote era matar una de las aves en un vaso de barro. Esto representa la muerte del Señor Jesucristo en un cuerpo humano (sangre en el vaso de barro). Es el derramamiento de la sangre de Jesús en un vaso terrenal. Posteriormente a esto, se tomaba el cedro (la cruz), la grana (sufrimientos de Cristo) e hisopo (la confesion de fe) y con todos estos elementos se mojaba a la avecilla viva con la sangre de la que había sido sacrificada.
  3. El ave viva es rociada y liberada: “y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.“(Lev 14:7). El leproso era rociado siete veces con la sangre del ave que es tipo de las siete veces que Cristo derramó su Sangre, que a su vez es rociada sobre nosotros y nos limpia. Y luego, el ave, que había sido roceada con la sangre del ave muerta, es soltada, esto es, la resurrección de Cristo, que asciendo a los cielos con la sangre de su derramamiento en cuerpo terrenal.
  4. Posibilidad de entrar al Campamento: Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.” (Lev 14: 8)
    Anteriormente fue aplicada la Sangre, que limpia los pecados. Ahora se añade el agua, que significa un cambio de vida, el arrepentimiento de la vida pasada, de la forma antigua de vivir. El agua está claramente representada en el bautismo. La limpieza a través de la Palabra. “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra” (Efe 5:26)Proximamente veremos la estrecha relación entre la sangre, el agua y el Espíritu. Luego de haber sido lavado, el leproso tenía acceso una vez más al campamento. Esto quiere representar al pecador que vuelve al campamento, es decir, la salvación. Pudieramos pensar que el proceso de la purificación acaba aca, pero ahora veremos algo impresionante
  5. La unión de la Sangre y el Aceite: “El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite. Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión; y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová. Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario; porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada. Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho“(Lev 14:10-14). Cuando el leproso volvía a entrar al campamento debía presentar un sacrificio. Debía tomar sangre (figura de la sangre de Cristo), Harina (cuerpo molido de Cristo), y aceite (figura de la unción del Espíritu Santo). La sangre y la harina, representan la mesa del Señor, la Santa Cena, donde Jesús dijo “y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.” (1Cor 11:24) y “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1Cor 11:25). Lo anterior, representa que el pecador una vez salvó, limpio de su lepra, es decir, el pecado, tiene una comunión profunda con Cristo, en su muerte y resurrección. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gal 2:20). Ahora, una vez sacrificado estos tres animales, el sacerdote untaba sangre en el lóbulo de la oreja derecha, en el pulgar de la mano derecha y en el pulgar del pie izquierdo. La sangre del lóbulo de la oreja derecha representa la liberación de la culpa y la condenación. Por esto Pablo dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1). La sangre en el pulgar de la mano derecha representa la purificación en el trabajo que hacemos en la obra en el “campamento” o el ministerio. Y la sangre en el pulgar del pie representa la limpieza en nuestro caminar cristiano.
  6. Unión de la sangre y el aceite: “Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda, y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová. Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa” (Lev 14:15-17). Posteriormente a la aplicación de la Sangre el sacerdote tomaba el aceite (figura de la unción del Espíritu Santo) y la esparcía siete veces, (símbolo de plenitud, de llenura del Espíritu Santo), y posteriormente aplicaba el aceíte donde había sangre, es decir, en el lóbulo, en los pulgares de la mano y pie derecho. Esto nos muestra, que el Espíritu Santo está unido poderosamente a la Sangre de Cristo. Donde está la sangre está el Espíritu Santo. Es decir, la unción sigue a la sangre
  7. Aceite sobre la cabeza: “Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.”(Lev 14:18). Finalmente el aceite, figura de la llenura del Espíritu Santo es aplicado sobre la cabeza del ex-leproso, símbolo de la llenura total del Espíritu Santo en el cristiano.

En todo el ejemplo anterior vemos que el Espíritu Santo alcanza su pleno poder en nosotros por medio de la Sangre. Cuando la sangre es derramada y honrada, y nosotros estamos unidos a Cristo, el Espíritu Santo puede actuar. Como explicabamos anteriormente la sangre quita de en medio el pecado. Sin derramamiento de sangre, que quita el pecado, hubiese sido imposible que el Espíritu Santo hubiese venido sobre nosotros y tomar control de nuestras vidas. Recordemos siempre que el Espíritu Santo actua siempre en la sangre, cuando estamos unidos a Cristo. Es en este contexto donde nos surge una nueva pregunta.

¿Por que el Espíritu Santo no podía venir a tomar posición en el corazón del hombre antes del derramamiento de la sangre de Jesús?

En el Antiguo Pacto, el Espíritu de Dios sólo venía en algunas ocasiones y momentos específicos sobre hombres seleccionados. Sin embargo, el Espíritu Santo no podía hacer morada en el hombre, por el pecado. La santidad misma de Dios, El Espíritu Santo, no puede morar en un lugar donde hay pecado. Recordemos que cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo, debía hacerlo sin pecado, ya que si no moría por la santidad de Dios.

En el comienzo, el Espíritu de Dios tenía comunión con el espíritu de Adán y Eva. Sin embargo en el momento en el que el hombre peca, el pecado lo separa de Dios y lo esclaviza al mismo pecado. Es decir, el hombre cae esclavo del pecado. El pecado toma poder sobre el hombre. Antes de la caída, el Espíritu de Dios tenía poder sobre el hombre, sin embargo, posterior al pecado, este último toma control del hombre. Cuando Jesucristo vino en carne tuvo que someter el poder del pecado en su cuerpo para destruir el poder del pecado. Para esto Jesús tuvo que ir en contra de su voluntad. Perdió su vida y su voluntad negándose a si mismo. De esta forma aprendió obediencia y alcanzó la perfección “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen“(Heb 5:8-9). Jesús sometió al pecado en su persona. Y en su persona destruyó el poder del pecado. Jesucristo anuló el poder del pecado primero en su cuerpo, es por eso que El puede anular ese poder ahora en nosotros, y de esta forma nos reconcilia con Dios, para volver a ser uno con Dios.

Para que cada uno recibamos el poder de la anulación del pecado en nuestras vidas debemos presentar nuestra vida en sacrificio delante de Dios, y estar muertos a nosotros mismos, de la misma forma que Jesús, en negación a hacer nuestra propia voluntad. Por eso Jesucristo nos dice “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” (Luc 9:23). La ley de vida que tenía Jesús en la Tierra era: Sumisión total a la voluntad del Padre. Es por esto, que el poder de la cruz se haya en la obediencia de Jesucristo.

Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Apoc 7:14). En este versículo, nos habla de la sangre del cordero, de un cordero “manso y humilde”. Recordemos que el pecado es la exaltación propia, el orgullo, la no dependencia de Dios. Cristo venció el poder del pecado en su cuerpo, porque el “se humillo hasta lo sumo” De la misma forma, si queremos que la sangre de Cristo anule el poder del pecado debo todos los días morir “al yo”. Es decir, como Pablo dice “Crucificandonos todos los días junto a Cristo”. Y ante esto surge una nueva pregunta.

¿Si Cristo ya murió crucificado, porque nosotros ahora tenemos que crucificarnos junto con El?

Volvamos una vez más a las sombras del Antiguo Testamento. “Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será santificada” (Exo 29:37). En el antiguo Pacto, hasta el altar se santificaba cuando se rociaba sobre el la sangre del cordero. Por esto, todo lo que tocaba el altar era Santo.

Jesucristo, el Cordero de Dios, derramó su sangre sobre la cruz. La cruz era el lugar donde “sería levantado el Hijo del Hombre” (Juan 3:14), es decir, la cruz es el altar que ha sido roceada con la sangre del Cordero. La cruz de Cristo es ese altar. Ahora, cuando la sangre santificaba el altar, todo lo que tocaba el altar era Santo. De la misma forma, cuando nosotros nos crucificamos junto con Cristo, es decir, rendir nuestra voluntad, al tocar la cruz, que es el altar, somos declarados Santos, somos santificados. Ahora, sobre el cordero que estaba en el altar siempre se encendía fuego, que es tipo del Espíritu Santo, consumiendo nuestras vidas.

Nos falta explicar un solo elemento más para entrar a la conclusión de este tema. Este es el vino, figura de la sangre de Cristo. “Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. (Gen 49:11). Este versículo, representa la bendición de Jacob (Israel) sobre Juda figura de Cristo. Y se refiere a su sangre vertida como el vino. Jesús nos dice que el es el verdadero vino (Jn 15:1). Ahora estamos listos para explicar lo que sucedió en Pentecostes.

Pentecostes era conocida como la fiesta de las Semanas. Esta fiesta ocurría cincuenta días después de la pascua (derramamiento de Sangre). Esta fiesta se conocía porque se presentaban los primicias de la cosecha. Según los Rabinos esta fecha coincidía con la fecha en la que fue entregada la Ley en las tablas en el monte Sinaí (este acontecimiento se llamaba Shavuot). Otra de las características de esta fiesta era que podia celebrarla cualquier persona, fuese judío o extranjero.

Por mucho tiempo se ha entendido pentecostes, como el momento en el que los apostóles hablaron en lenguas. Pero no hemos tomado en cuenta la magnitud e importancia de este acontecimiento y todo lo que trae junto con El. Hagamos un brevisimo recordatorio a los pactos de Dios. El primer pacto que hace Dios con el Pueblo Judío es con la ley. Todo pacto se sella con sangre, por eso en ese momento, roció las tablas de la Ley y al Pueblo con sangre. Sin embargo el nuevo pacto, es infinitamente superior al primero, este consistía en:

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo“(Jer 31:33)

Ya la ley no estaría en tablas de Piedra, sino que estaría en nuestra mente y en nuestro corazón. Jesús recordó este pacto y lo precisó aún más como “la promesa del Padre”

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”(Juan 14:26)

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.” (Hechos 1:4)

Lo primero que sucede en Pentecostes, es que desciende el Espíritu de Dios sobre el ser humano, ahora el Espíritu Santo viene a hacer morada en el hombre. Nos convertimos, en el Templo donde Dios y su presencia habita. Luego de la Sangre de Cristo ya no hay impedimento para que venga el Espíritu Santo. Y ahora el escribe la Palabra en nuestro corazón. Pentecostes coincidía con el momento en el que la Ley fue entregada en el Sinaí. Sin embargo ahora se daba la Ley en el corazón, a través del Espíritu Santo, quien nos ayuda a cumplirla. Que tremendo plan de salvación. ¡Gracias Jesús por tu bendita y hermosa sangre¡

Tambien era la fiesta de las primicias. Se traían los primeros frutos de la cosecha. Los apóstoles eran los primeros frutos, luego de que todas las cosas fueron renovadas. Ya no había más esclavitud al pecado. Los apóstoles eran las primicias delante de Dios, las primicias de una nueva generación. La generación que ha sido comprada con la sangre de Cristo, para gobernar con el, para ser reyes y sacerdotes.

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.“(Ap 1:5-6)

Jesús nos compró con su sangre. Pero cuando viene el Espíritu Santo sobre nosotros, esto es en Pentecostes, podemos llegar a ser Hijos de Dios y clamar Abba Padre. Somos Hijos de Dios al igual que Cristo.

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”(Rom 8:16-17)

Que tremendo¡¡ Tenemos las misma herencias que Cristo, y como Cristo Reina, nosotros tenemos poder de Reinar, de traer el Reino de Dios a la Tierra (ver posts anteriores).

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efe 1:3-5)

Somos la generación del segundo Adán. Tenemos las mismas promesas que Cristo. Como Hijos de Dios, todas las promesas que Dios Padre le hace a Jesús son para nosotros. Somos la extensión de Cristo en la Tierra. Somos su cuerpo. Somos su iglesia.

En Pentecostes, se consuma la promesa del Padre. La sangre y el sacrificio de Cristo son el medio para que esto ocurriese, pero Pentecostes es el cumplimiento de esa promesa. Y cuando viene el Espíritu Santo, hay una relación profunda y reestablecida con nuestro Padre. Se retoma la comunión con Dios.

Pero la sangre sigue presente en este acontecimiento. Todo esto es posible porque la sangre del cordero estaba presente y activa. El mismo Espíritu Santo activa la sangre. Había sangre derramada por eso el Espíritu Santo pudo venir (al igual que el caso del leproso), pero cuando viene el Espíritu Santo ocurre un fenómeno asombroso.

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.”(Hechos 2:3)

Recordemos que el fuego descendía sobre el sacrificio. Esto nos quiere decir, que los apostoles había decidido poner su vida sobre el altar, en sacrificio a Dios, en obediencia a su Palabra, que es la que purifica (es decir, el tipo del agua). Los apostoles estaban siendo consumidos como en un sacrificio

“Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto”(Hechos 2:13)

Recordemos que el tipo de la sangre era el vino. Ellos estaban rebosando en la Sangre de Jesucristo. Por eso podía venir sobre ellos el Espíritu Santo. Pablo dice que mejor antes de ser llenos de mosto, seamos llenos del Espíritu (vino, tipo de la sangre)

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hech 2:4)

Finalmente viene el Espíritu Santo. Que llena la vida y la santifica en el sacrificio de los apóstoles en el altar.

Vemos entonces como se cumple la escritura

Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan“(1Jn 5: 8)

Te darás cuenta que en toda la escritura están estos tres están siempre juntos.

Recordemos también que la fiesta de Pentecostes era una de las únicas en que no solo podían celebrarla judíos, sino también extranjeros. Es ahí donde entramos nosotros. Podemos ser llenos de la plenitud del Espíritu Santo y que el tome nuestras vidas.

Hoy tu puedes preguntar. ¿Que necesito para recibir todo estos beneficios? Y vamos a responder de la misma forma que respondió Pedro cuando le preguntaron como recibir todo esto

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare“(Hech 2:37-39)

Lo primero que hay que hacer es arrepentirse, es decir, dejar que la sangre de Jesucristo actue. Posteriormente, bautizarse, es decir nacer del agua y finalmente recibiremos el Espíritu Santo, es decir, nacimiento del Espíritu. ( si quieres entender más profundamente estos temas revisa los siguientes post ¿Como conocer a Dios a través del Espíritu Santo? y La obra del Espíritu Santo: Llevarnos a una vida espiritual y si tienes tiempo te recomiendo leer todos estos post -excepto el de la sección liderazgo-ya que todos tienen un mismo hilo conductor, entrar a una vida espiritual, por eso el nombre de este blog)

En conclusión en Pentecostés termina completamente la obra de redención. Como dijo Juan el Bautista, las dos cosas que Cristo haría

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo“(Jn 1:29)

“Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Jn 1:33)

Espero que estos dos estudios hayan sido de mucha bendición para ti. Quiero remarcar que este es sólo un estudio general. Podríamos profundizar en cada punto mucho más y extraer riquezas tremendas para nuestra vida diaria, espero prontamente publicar sobre esto. Es necesario entender que esto no es para alimentar el conocimiento, sino para que tomemos nuestra identidad y posición en el Reino de Dios y traer su gloria a la Tierra y orar como nos enseño Jesús

“Venga tu Reino, Hágase tu voluntad….”

(Si quieres seguir estudiando estos temas recomiendo el Libro “La sangre” del Pastor Benny Hinn, y La Sangre de la Cruz de Andrew Murray)

 

Marzo 30, 2008

La sangre de Jesús: Llave para entrar en la espiritualidad

Archivado en: Mis predicaciones — ruaj @ 9:18 am
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Unos pocos días antes de este último Viernes (Viernes de cruxificción), sentí en mi espíritu una profunda carga por el tema de la sangre de Jesucristo. En mis años anteriores de cristianos aprendí muchas cosas sobre la Preciosa Sangre de Jesús. Sin embargo, esto solamente era un conocimiento que aumentaba mi coeficiente intelectual, pero no lo había aprendido espiritualmente, para que hiciera crecer mi coeficiente espiritual. Por eso, desde el Domingo 23 de Marzo me he lanzado junto al Espíritu Santo a buscar la importancia y trascendencia de la sangre de Jesús. Hoy publicaré una primera parte de este estudio, que estoy seguro transformará tu vida, como también está transformando la mía

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,” (Efe 1:3-7)

Quiero partir este estudio, con la misma pregunta que comencé a hacerme hace ya bastante tiempo. ¿De donde proviene la Sangre de Jesús? Si Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo, ¿de donde venía su sangre? De esta pregunta se desprenden otras como por ejemplo ¿La sangre de Jesús se mezcló con la de María cuando estaba en el vientre? ¿Por la Biblia nos dice que no podemos comer Sangre? ¿Qué significa que la vida este en la sangre?¿Que hay en la sangre que redime todos nuestros pecados?

¿De donde proviene la Sangre de Jesucristo ?

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El