La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2Co 13:14)

Las palabras que escribe el Apóstol Pablo son poderosas bendiciones, pero que muchas veces las pasamos por alto. Veamos brevemente cuales son estas bendiciones.

La Gracia de Cristo

El significado original de la palabra gracia significa “lo máximo en belleza”. Los griegos disfrutaban de la búsqueda de la belleza a través de la filosofía, el deporte, la poesía, el drama y muchas otras expresiones. Esto lo hacían en un medio ambiente que los rodeaba de su belleza. Cuando la belleza de algo producía gozo en quien lo veía o escuchaba, los griegos decían que estaba lleno de gracia. Posteriormente este significado se amplió no sólo a la belleza de las cosas, sino también las obras, acciones y pensamientos bellos, la elocuencia entre otros.

En su bendición el apóstol Pablo debe haber sentido que brotaba en el un gozo superior a toda descripción, conocedor del perdón incondicional de los pecados y las numerosas bendiciones de la salvación, llena de belleza o gracia.

El Amor de Dios

Existen diferentes clases de amor; por ejemplo el de padre a hijos, el de una pareja de novios o esposos. Pero no existe comparación entre el amor humano y el de Dios. El amor de Dios es un tipo de amor que se sacrifica de una manera total por el que ama, debido a que comprende lo valioso que es. Cada una de las almas tiene un valor infinito para Dios. Dios es amor, y su amor es verdadero. Tanto nos amó que no escatimó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo convirtió en los sacrificios por nuestros pecados.

Ahora, la pregunta que nos hacemos es ¿Cómo se puede restaurar nuestra fe de manera que nos podamos sentir profundamente conmovidos por la gracia de Jesucristo y el amor de Dios? Existe un camino hacia la restauración plena. Hay una respuesta al clamor de nuestro espíritu: Se halla en la comunión con el Espíritu Santo. El es quien derrama toda la gracia y el amor en nuestro espíritu por medio de su comunión con nosotros.

La Comunión del Espíritu Santo

La palabra comunión conlleva las ideas de “comunicarse con alguien, viajar juntos, transportarse juntos”. La comunión con el Espíritu Santo es esencial para nuestro bienestar espiritual.

Nuestra fe crecerá en proporción directa al crecimiento de nuestra comunión con el Espíritu Santo. En esta profunda comunicación recibimos las bendiciones de Dios, le contamos nuestros más profundos anhelos. Entiende esto: Aunque la gracia de Jesucristo y el amor de Dios abunden sin medida en los cielos, no nos servirán de nada si no llegan hasta nosotros: Igualmente, aunque tengamos el corazón repleto de anhelos, si el Espíritu Santo no nos ayuda a tener comunión con Dios en la oración, no podemos orar correctamente. Esto lo confirma la Palabra de Dios cuando menciona que “Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo” (2Tes 3:5). Este versículo se refiere a la obra del Espíritu Santo ya que El nos dirige al amor de Dios y a esperar pacientemente a Cristo. Por abundantes que sean la gracia de Jesús y el amor de Dios, si el Espíritu Santo no dirige nuestro corazón a esa gracia y ese amor, nuestra fe se convierte en una simple fe de palabras muertas. Si el Espíritu Santo no nos ayuda a tener comunión con Dios, nuestra oración será semejante a la de los religiosos, carente totalmente de vida.

Debemos recordar que es el Espíritu Santo quien nos ayuda en nuestra vida de oración “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”(Rom 8:26).

La palabra comunión tiene dos significados muy importantes:

a) Intimidad

Se relaciona con una amistad íntima y profunda. Sin intimidad con el Espíritu Santo no es posible tener vida espiritual, ni fe poderosa ni triunfante.

¿Cuántos de nosotros nos hemos enamorado por lo menos una vez en la vida? Nos gusta pasar tiempo con la persona querida, corremos para estar con ella/el, no importando el sacrificio que hagamos. Lo único que queremos hacer es estar con la persona. Cuando este amor es más maduro, nos gusta o fascina todo de la persona, lo amamos por lo que es.

¿Has estado alguna vez enamorado tan profundamente del Espíritu Santo? Cuando se habla de intimidad, la gran mayoría de las personas lo asocia a una relación sexual, sin embargo, la intimidad es la unión de dos personas en forma profunda. De la misma forma, debemos cultivar esa relación profunda con el Espíritu Santo; contarle nuestros problemas, nuestros anhelos, nuestros sueños, que el nos diga que pasa por su corazón.

Forjar una relación así toma tiempo. Muchos queremos desarrollar una relación rápida con el Espíritu Santo. Pero sería tan extraño como que te enamorarás de una persona y ya quisieras conocer todo lo que ella es. La relación con el Espíritu Santo debe cultivarse con tiempo, amor, espera, ternura, paciencia.

Entonces ¿Cómo tenemos comunión con el Espíritu Santo? Debemos reconocer que está presente en su Iglesia y darle la bienvenida, anhelando ardientemente que nos guíe, y abriéndole el corazón de manera que se establezca una confianza continua entre El y nosotros

b) Participación conjunta en la evangelización

Cuando tu aprendes a amar (entendiendo que amar es dar), tu haces lo que sea por complacer a la persona, o ayudarle en sus problemas, dificultades aun si te cuesta dinero, tiempo, menos horas de sueño, etc.

El Espíritu Santo tiene una necesidad que sólo podemos satisfacer nosotros. El Espíritu Santo fue enviado a estar tierra con el firme propósito de que trabajar en sociedad con nosotros a fin de volver a la vida espíritus muertos a base de dar testimonio de la gracia de Jesucristo.

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio” (Jn 15:26-27).

Jesús no comenzó a predicar el reino de los cielos sino hasta después de haber recibido la plenitud del Espíritu Santo.

Muchos queremos trabajar para el Espíritu Santo, haciendo su obra, pero nos cansamos o fracasamos, al tratar de ganar a otros amigos para Jesús. Esto nos sucede porque queremos hacer la obra del Espíritu Santo sin tener intimidad o compañerismo con el Espíritu Santo. Las bendiciones y los triunfos de nuestra vida de fe y nuestra predicación del Evangelio están también en proporción directa a la profundidad de nuestra relación con el Espíritu Santo, nuestro socio principal.

Antes de ascender Jesús les ordenó a sus discípulos que fueran a predicar el Evangelio, pero no antes que esperaran al Espíritu Santo. Si no podemos colaborar bien con el Espíritu Santo no podremos ejercer influencia del Evangelio en Chile. Si queremos llenar Chile con el Espíritu Santo, tenemos que buscar todos los medios para realizar nuestra labor en sociedad con El.

Un servidor de los comienzo de la Iglesia, llamado Felipe, se encontraba en reuniones poderosas de avivamiento, donde mucho se convertían y eran sanados. Pero de repente el Espíritu Santo, lo llama para que vaya al desierto. Cualquier mente humana podría haber cuestionado esa voz. Pero Felipe sabía cuando el Espíritu de Dios le hablaba. Cuando estaba en el desierto oyó una voz que le decía.

Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.”(Hch 8:29)

Llegó justo en el momento en el cual el eunuco leía el Libro de Isaías donde habla sobre Cristo. Finalmente el eunuco recibió el Evangelio fue bautizado, y África recibió el Evangelio de Cristo. Y a continuación sucedió algo asombroso

Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.” (Hch 8:39)

Conclusión

Es imposible llevar la vida de cristianos sin la intimidad con el Espíritu Santo. Venimos de contextos quizás donde no se nos dio mucho amor, no fuimos valorados. Quizás no estamos acostumbrados a los abrazos o las caricias, pero Dios quiere llenar ese vacío en nuestro corazón. Muchas veces nos confundimos en el área sentimental, ya que estamos vacíos y pensamos que Dios no puede llenar esa área. Pero es la relación con el Espíritu Santo lo que nos hace estar plenos.

Cuando aprendemos a estar con El, queremos hacer lo que le agrada, y con su ayuda nos extenderemos a alcanzar a las personas para Jesús.

Introducción

Al comenzar esta serie de predicaciones, que tratan sobre La Renovación de la Mente, el punto de inicio debe ser el resolver la interrogante a la pregunta

¿Quién soy yo?

Quizás suena como una pregunta muy superficial, sin embargo, cuando nos damos cuenta sobre lo que pensamos sobre nosotros mismos, sabremos cuales son las ideas y creencias erróneas que tenemos en nuestra vida, y de esta forma podremos identificar con la ayuda del dulce Espíritu Santo, cuales son las áreas que debemos cambiar en nuestras vidas.

En otras palabras, esta pregunta con la que partiremos esta serie de temas, es tal como una pregunta de diagnóstico, para darnos cuenta de nuestro estado actual.

La identidad de Pablo de Tarso

“Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho” (Hechos 27:23-25)

Luego de un largo proceso judicial al que fue sometido Pablo, donde se presentó a Félix, Festo, al Rey Agripa, este último envía a Pablo a Roma, ya que había apelado al emperador. (Ver contexto en Hechos 24, 25 y 26). Pablo estaba preso y comienza su viaje en Jerusalén para llegar finalmente a Roma.

Posterior a haber zarpado, fueron golpeados por un gran huracán, llamado Euroclidón. Por esta causa, el barco quedó a la deriva y perdieron por completo el rumbo, navegando por algunas zonas del Mar Adriático.

Piensa esto por un momento. Los tripulantes al zarpar se sentían seguros, seguían al pie de la letra las instrucciones del responsable del barco, el centurión Julio. Pero de repente el clima comenzó a cambiar, y comenzó a azotar la tormenta. Al principio, pensaron que era una tormenta más pero posteriormente comenzaron a darse cuenta que el barco iba a zozobrar. De un instante a otro el barco estaba a la deriva. Unos momentos antes los tripulantes se sentían seguros, confiando en el centurión Julio. Pablo les dijo que el viaje no resultaría bien, pero como estaba todo tranquilo, los tripulantes siguieron a aquel que tenía la experiencia en el mar. No obstante, luego de haber sido azotados por el huracán, la Luna, las estrellas se habían escondido, lo que les hizo perder totalmente la dirección

El viaje planificado se había convertido en un viaje sin destino y sin esperanza. Era totalmente sorpresiva la catástrofe que les sobrevino.

Fue en ese momento que Pablo pasó de ser un prisionero más y se convirtió en el líder responsable de las doscientas setenta y seis personas a bordo. A pesar de estar en medio de una terrible adversidad, el apóstol era consciente de su identidad, y por esto, tomó el liderazgo de las personas que se encontraban en el barco, aquellos que pensaron que su fin había llegado y los guío por el camino que Dios iba indicando

La mayoría de las personas, cuando viven una vida fácil y sin adversidades, tienden a olvidarse de su identidad. Dejan de pensar sobre la razón de la existencia del hombre y del sentido de la vida, y llevan una vida destinada a sólo satisfacer sus deseos personales, terrenales. Pero cuando un huracán se levanta sorpresivamente sobre sus vidas, esos deseos terminan por naufragar.

Es en ese momento que el hombre piensa sobre su identidad y se pregunta ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Por qué vivo? ¿Hacia donde voy? Por esto es de vital importancia de que estés seguro de tu identidad.

Los hombres que iban en el barco rumbo a Italia, parecían normales, hasta que se levantó la tormenta y no estaban seguros de sus identidades, lo que los puso en una situación de desesperanza. El temor no los dejaba ni comer ni dormir, hasta que Pablo alzó su voz.

Vamos a ver la identidad correcta de acuerdo a lo que el Espíritu Santo nos dice que Pablo dijo a los tripulantes

  1. …A quién pertenezco

Debemos tener una segura y clara identidad. Pertenecemos a Dios el Padre y a Jesucristo, su Hijo.

En el versículo que leíamos, Pablo demuestra a quien pertenece su vida y quien es el que lo protege. Estaba seguro que su vida sólo estaba bajo la soberanía del Señor. Pablo sabía perfectamente de donde venía, porque vivía y hacia donde iba, a diferencia de los tripulantes del barco que perdieron completamente la esperanza porque no tenían rumbo. A pesar de estar preso y en una situación caótica, supo afirmarse porque estaba bajo el señorío de Dios. El sabía que cuando uno se somete al señorío del Señor, se puede estar en una condición de absoluta tranquilidad. Esto es lo que se llama tener una vida de humildad, donde Dios es quien dirige nuestra vida para nuestro bien, a diferencia del orgullo, donde nosotros pasamos a ser nuestros propios dioses.

En este año, han ocurrido situaciones que me han humillado, en mi mente, en mi alma, en mis decisiones. Antes entendía la humildad como ser cabizbajo, con un rostro de aparente bondad, pero la humildad es vivir bajo el señorío de Dios. El día miércoles pasado cuando venía de regreso a mi casa, comencé a sentir un descanso tan profundo, una paz, viviendo sin preocupaciones. Sin querer comencé a sollozar. No sabía que me estaba pasando, pero me sentía muy descansado, aliviado. Al día siguiente, el Espíritu Santo me llevó al siguiente pasaje y pude entender que me había sucedido

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat 11:29)

La única forma de encontrar el descanso para nuestra alma es cuando aprendemos la humildad, es decir, dejar que Dios tome las riendas de nuestro corazón. En otras palabras, es lo mismo que dice Pablo “al Dios a quien pertenezco”. Cuando entendemos que pertenecemos al Dios de todo, aquel que es supremo, sin que haya nadie mayor que El y cuando creemos esto, vivimos en total descanso. La identidad correcta es creer que le pertenecemos.

Cuando se avecina una crisis, debemos verificar primero si estoy seguro de mi identidad. Si viene la crisis y no tengo esto claro, no podré hacer nada en absoluto. Pero si guardamos una clara identidad sobre nosotros, por más que la Tierra tiemble, podrá estar de pie sin importar lo que pase alrededor de usted.

  1. …A quien sirvo

Pablo sabía que no había nada que temer, pues todo estaba bajo el señorío del Señor. El apóstol Pablo no buscaba la fama, ni el reconocimiento, ni una alta posición social. Tan sólo buscaba y servía a Dios y su Reino.

A los que sirven al Señor no les importa la situación en la que se encuentran, por más que sea adversa y negativa, sino que cumplen con el deber que Dios les ha encomendado y no buscan su propio beneficio. Lamentablemente hoy muchos tienden a servirse a sí mismos y no a Dios.

¿Cuánto dinero obtendré? ¿Cuál será mi ganancia? ¿Aumenta mi prestigio o mi reconocimiento? Parece difícil encontrar a un verdadero cristiano que entregue todo su ser al Señor.

Hoy debemos examinar profundamente nuestro corazón y respondernos. ¿Estoy viviendo una vida consagrada al Señor? O ¿tan sólo lo estoy usando? Servir al Señor y usarlo son dos cosas totalmente diferentes.

Vivir para El implica sacrificarse para el Reino de Dios y su justicia, ya que los verdaderos hijos son los que se esfuerzan para manifestar la gloria de Dios en la Tierra. En cambio los que usan al Señor tan sólo les importa gozar de sus beneficios, y no piensan en el Reino de Dios. Ellos no tratan de servir al Señor de la Iglesia, sino que buscan la fama, la gloria y una alta posición social.

¿Sabes cual fue la chispa que logró la explosión del evangelio en la Iglesia del libro Hechos? Fue la fe de los hombres que no le temieron a la muerte, y mostraron la verdadera identidad del evangelio. Pero lamentablemente con el transcurrir del tiempo, los hombres comenzaron a ser egoístas y a vivir para sí mismos.

Pablo era uno de los hombres que no temió a la muerte. Para él, servir a Dios era el propósito, la razón y el valor de su vida. Esto mismo debe ser para nosotros. El es nuestro único y absoluto soberano, nuestro Señor. Somos sus hijos, pero también sus obreros. Y el rol del obrero es servir a su dueño. Pablo confesó ser “prisionero de Jesucristo” (Filemón 1:1).

Los hombres del barco, pensaban que cuando llegaran el gobierno de Roma los recibiría. Pero cuando el huracán arremetió estos hombres quedaron petrificados. Cuando el huracán golpeó ¿pudo acaso Roma salvarlos o las riquezas?. Nada de eso nos puede salvar. Sólo Dios tiene el poder de salvar al hombre. Y los que sirven al Señor nunca serán defraudados.

Los hombres que no viven para Dios deben preocuparse de buscar los medios para satisfacerse. Esto provoca un gran cansancio físico, menta y emocional. Es cosa de mirar nuestra sociedad. En cambio, los hombres que sirven a Dios no necesitan preocuparse por su propio bienestar. Pablo en el momento de la tempestad pudo oír las palabras de esperanza del Señor. Cuando nos sometemos a su señorío, Dios nos guarda de todo problema.

Conclusión

Para conocer nuestra verdadera identidad debemos volver a la Palabra de Dios. , ya que de esa forma sabemos cuales son los planes de Dios para nuestra vida, y cuales son sus pensamientos. Cuando escuchamos el mensaje claro de Dios para nuestra vida, trae la paz para nuestra alma.

Cuando viene un momento de tempestad ¿Quién es capaz de decir valientemente “no se preocupen”? Pablo lo hizo. Dijo; “Al Dios a quien sirvo y pertenezco me ha enviado un ángel y me dijo que no recibirán daño alguno. Coman y estén en paz. Tengan valor”. El escuchó a Dios

Si nos afianzamos en este tipo de identidad, superaremos cualquier dificultad y adversidad. Siempre verifica tu identidad, repitiendo continuamente:

“Sólo serviré a mi Señor Dios y a su Hijo Jesucristo con todo mi corazón y mi mente”

Por lo tanto, no permitas ninguna crisis de identidad. Date cuenta claramente a quien perteneces y ten una actitud de servidumbre. Actúa según la dirección de Dios. Si te propones servirlo con esta actitud, El estará contigo.

Ahora, al saber quienes somos en Cristo, podemos continuar nuestro viaje a la renovación de la mente.

“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos ,porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas” (Mat. 3:1-3)

Introducción

Cuando en el último tema visto tratamos el tema del pecado, revisamos lo que sucedió en el jardín del Edén. Hoy quisiera que revisemos un poco más detallado el plan de Dios desde el principio.

Dios, cuando creó al hombre, tenía una cosa en mente: Formar una generación para Dios, que tuviese su carácter, su mente, su forma de pensar, y que lo manifestara en el mundo físico, siempre y cuando este hombre tuviera una estrecha relación con Dios.

“¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.” (Mal 2:15)

El deseo de Dios al crear al ser humano era que su Espíritu se replicará a través de toda la humanidad, para demostrar Su esencia. Es por esto que cuando el hombre y la mujer se unen son un solo espíritu. Unen o funden sus espíritus, para transmitir a su descendencia el Espíritu de Dios que habita en ellos (esto entendiendo que es el hombre regenerado)

Sin embargo, cuando Adán y Eva pecaron, el Espíritu de Dios fue quitado del hombre, y en vez de transmitir el Espíritu divino, comenzó a transmitir el pecado a través de las generaciones. Dios quería que las naciones le sirvieran a El, pero como resultado del pecado, las naciones se pervirtieron, y manifestaron el carácter del pecado, sirviendo a Satanás.

En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros” (Lev 18:24)

Las naciones son conjuntos de personas con características propias. Cada nación tiene una cultura, una lengua, una idiosincrasia, que no es objeto de la contingencia, sino más bien, hay líneas culturales, que se inician desde los padres de la nación, quienes transmitieron su espíritu pecaminoso y rebelde a su generación.

En la mente de Dios, siempre han estado las naciones de la tierra. No sólo ha estado salvar al ser humano como individuo, sino el quiere salvar a las naciones. El plan de Dios con las naciones de la Tierra lo podemos ver en los inicios, con Abraham, cuando Dios le dice:

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gen 12:3)

Cuando Dios le hablaba a Abraham, aunque se trataba sobre Isaac, los ojos de Dios estaban esperando en la descendencia perfecta de Abraham: Jesús.

Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.” (Mat 1:2)

Recordemos que Juan el Bautista les dijo a los fariseos

y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras” (Mat 3:9)

En lo anterior, Dios nos dice que no importa tanto la descendencia física de Abraham, sino más bien la descendencia espiritual que tenemos con el Padre de la Fe.

El plan de Restauración

Cuando Jesús vino a morir por nosotros, era hijo directo de Abraham, como lo vimos en la genealogía de Jesús. Como lo hemos visto anteriormente, Jesús no tenía ningún pecado. El fue perfecto como ser humano en la Tierra. Por el gran amor que el tuvo entregó su vida por cada uno de nosotros, muriendo por nuestros pecados, por nuestras enfermedades y por nuestro dolor. Recordemos que el pecado nos separó de Dios. El pecado fue lo que hizo que Adán y Eva fueran expulsados del jardín del Edén. Ese pecado trajo la muerte espiritual para el hombre, ya que se cortó la conexión con Dios.

Para remediar la situación Jesús, quien no tuvo pecado, tuvo que derramar toda su sangre. La sangre de Cristo borró todo nuestro pecado en el momento en el cual le entregamos nuestro corazón y dejamos que el sea nuestro Señor y Salvador.

En el momento en el que fue removido el pecado de nuestras vidas, pudo venir el Espíritu Santo y se reestableció nuestra comunión con Dios. Dios comienza a quitar de nuestras vidas el pecado y a formar nuestro carácter. Empezamos a experimentar lo sobrenatural de Dios y su misericordia; su poder y autoridad.

Sin embargo, mucha gente se queda en eso solamente. Recibe el amor de Dios, tiene el poder de Dios. Disfruta la sobrenaturalidad de Dios. Pero aún así se siente vacía. Siente que como algo más faltara en su vida. Siente que no está cumpliendo el propósito de su existencia. Como sucede esto, Satanás comienza a engañar diciendo que no ha tenido un encuentro con Dios, y que seguir a Dios es lo más aburrido que puede haber en la vida.

Mucha gente se convierte en cristianos, pero no tienen un propósito. Jesús ya los redimió, los salvó, restauró sus corazones. Oran, interceden, van a la iglesia, tienen experiencias sobrenaturales pero aún así no le hayan sentido.

Debido a esto, existen muchos cristianos que cumplen con todo, pero al no encontrar el sentido de porque son salvos, comienzan a canalizar sus sueños en otras cosas, como los estudios, sueños de tener riquezas, familias, etc. Es necesario recalcar que tener estos sueños no es malo, pero cuando están puestos fuera de los sueños de Dios, son perjudiciales porque terminan apartándonos de Dios.

Todo ser humano necesita un sueño para vivir. Y como no conocemos el sueño de Dios, aunque somos salvos, dedicamos nuestras fuerzas y nuestro tiempo en otras cosas. Somos salvos por gracia, y recibimos esa salvación, pero no hemos sabido para que somos salvos.

Es por esto, que muchos cristianos luego de haber experimentado la salvación y el amor de Dios, comienzan lentamente a bajar su intensidad por Cristo. La gran mayoría no lo dice públicamente, pero en su interior dicen “ …¿y ahora que?”

La vista completa al cuadro de Dios

Hay un gran problema cuando miramos un cuadro sólo en un trozo, o queda aún mas claro este ejemplo cuando lo aplicamos a un libro. Cuando al momento de leer un libro no lo leemos íntegramente sino que leemos ciertos capítulos, y no tenemos la visión general interpretamos ese libro de acuerdo a lo que hemos leído. Quizás ciertas interpretaciones son correctas. Pero lo más probable es que sea una vista incompleta, ya que no se tiene la totalidad de información.

Lo mismo sucede con muchos cristianos. No conoce todo el plan de Dios para sus vidas, por lo que interpretan el cristianismo desde su propia óptica. De acuerdo a lo que han sabido interpretan sus vidas en cuanto a su conocimiento. Pero no hay una visión completa del cuadro que Dios tiene preparado. Es más, mucha gente interpreta la Biblia desde una perspectiva antropocéntrica, es decir, centrada en el hombre. Dios viviendo en función del hombre.

Mucha gente ve el plan de salvación de la siguiente forma. Piensan que el fin último de Dios es venir a salvarnos a nosotros los pecadores. Es como si toda la Biblia estuviera centrada en nosotros. Dios teniendo como centro al hombre. Cuando la gente lo entiende así, la salvación es el fin de todo. Eres salvo, y listo, ya se cumplió el plan de Dios para mi vida, porque el sólo quería que no me fuera al infierno. Y como lo recibí en mi corazón, ya soy salvo así que concluyó el plan de Dios. Debido a esto muchos no encuentran esa plenitud.

El plan de Dios, como lo vimos al principio es Formar una generación para EL en la Tierra, que tenga su carácter, que piense como El, que sea su reflejo. Como lo vimos en Malaquías, el sueño de Dios es formar naciones para El. Hizo al hombre y a la mujer para que al reproducirse, extendiera la naturaleza de Dios sobre la Tierra. Por eso los hizo un Espíritu.

Dios quiere cumplir en nosotros el sueño que implantó en Abraham. El plan es que en Cristo sean benditas todas las familias de la Tierra. Las familias son las naciones de la Tierra. Esto lo vemos reflejado en las últimas palabras de Jesús a los doce

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mat 28:19)

Cuando lo miramos desde la perspectiva divina, el plan de salvación no es el fin de todo. Al contrario, es el inicio del plan de Dios sobre la Tierra. Es sólo la primera parte del propósito de Dios. Ahora, es necesario recalcar que no porque no sea el fin principal pierde su importancia. Al contrario, sino somos salvos no podemos entrar en la plenitud de Dios y en sus planes, pero es como el inicio. Es similar a aprobar el examen de selección a algún trabajo o universidad. Recién ingresamos a un mundo totalmente diferente cuando aceptamos a Cristo en el corazón.

Jesús nos rescata para que cumplamos su gran propósito. Engrandecer su nombre en la Tierra. Y esto lo hacemos de dos formas. La primera, es teniendo familias para Dios. Que nuestras futuras esposas sean aquellas personas con la idea de formar una generación para Dios. El principal plan de Dios para la familia es ese. La segunda forma, que es la que veremos aquí es con nuestras familias espirituales: Nuestros discípulos. En este punto es importante que el plan de Dios no es llevarnos a ganar personas para nuestras células. No nos llama a ser solamente un número. No. El nos llama a formar su carácter en nuestras vidas, para que luego vayamos y formemos este carácter en otros, y formemos una generación para Dios

Juan el Bautista y el comienzo del plan de restauración

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres. (Mal 4:5-6)

Otra versión de este mismo versículo dice

Elías ayudará a reconciliar a los hijos con sus padres, no vaya a ser que venga yo y destruya la tierra por completo” (Mal 4:6)

Antes de que Jesús comenzara su ministerio en la Tierra, vino una persona que vino a preparar su llegada. Este era Juan el Bautista.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. (Mat 17:10-12)

Recordemos que cuando Juan el Bautista vino a la Tierra dijo:

“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos ,porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas” (Mat. 3:1-3)

Es aquí donde nos preguntamos y decimos, que tiene que ver Juan el Bautista, con la restauración de las familias, y con el día terrible de Jehová, y con las naciones, y con reflejar el carácter de Cristo.

Dios quería traer su imagen a la Tierra, en el hombre a través de las familias de la Tierra. Recordemos que las familias de la Tierra representan también a las naciones. Con la muerte de Jesús, y al ser quitado el pecado, puede venir el Espíritu Santo a nuestras vidas a traernos la realidad espiritual. Dios quiere restaurar las familias de la Tierra con el carácter de Cristo, para que gobernemos.

Pero junto con referirse a la familia terrenal, Dios se refiere a las familias espirituales, a través de Cristo Jesús.

Los judíos cuando escuchaban que vendría el Reino de Dios a la tierra a través del Mesías se imaginaban que era un Reino terrenal. Pero Jesús dijo que su reino no era de este mundo.

Cuando Juan se refería al Reino de los Cielos es el gobierno de Dios en la Tierra, a través del Ser humano. Se refiere al gobierno de Dios a través de nuestras vidas primeramente. Pero inmediatamente después el propósito de Dios es que extendamos su carácter en la Tierra. Esto lo hacemos a través del discipulado, donde imprimimos el carácter de Cristo en la personas

Así vamos conquistando las naciones de la Tierra. Ese es nuestro fin. Debemos partir en nuestra familia, en nuestros amigos, en nuestra nación y en las naciones.

Introducción

Vamos a comenzar a tratar este último tiempo sobre la Renovación de la Mente. Sin embargo, esta primera predicación vamos a hacer un resumen sobre que es vivir en la vida espiritual.

Nacer de Nuevo

Cuando llegamos a Cristo, lo primero que hacemos es recibir a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Esta etapa en la vida de cristiano se nos enseña en Juan 3.

Lo primero que Jesús le dice a Nicodemo es que si no nace de nuevo no podrá ver el Reino de Dios. Sin embargo, Nicodemo tenía su entendimiento entenebrecido, no podía entender lo que Cristo le estaba diciendo. Por eso le responde diciendo que si era posible volver a entrar en el vientre de su madre. Jesús explica en este momento que es nacer del Espíritu.

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Jn 3:5-6)

Y Jesús termina diciendo que significa realmente nacer del Espíritu

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” (Jn 3:7-8)

El nacer de nuevo es nacer a otra naturaleza. Cada uno de nosotros fuimos engendrados por nuestros padres en el momento de la gestación. Esto es lo que Jesús llamó nacer de la carne. Pero nacer del Espíritu, es cuando el mismo Espíritu Santo, te incuba para nacer en la dimensión espiritual.

Hay muchas evidencias de cuando una persona nace al mundo espiritual. Pero la principal de todas, más que una manifestación externa, es que el Espíritu Santo toma las riendas de nuestra vida y esta se sujeta al dominio del Espíritu de Dios.

Sin embargo nuestra forma de vivir nos juega en contra muchas veces ya que nos centramos demasiado en lo que vemos, en lo que está en frente de nuestros ojos, en lo natural, sin embargo casi la totalidad de lo que nos rodea existe pero no lo vemos. Por esto vamos a ver brevemente la composición del hombre.

El hombre ¿De que está hecho?

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. (Gen 2:7)

El ser humano tiene dos grandes componentes (doble naturaleza). Por un lado tiene una naturaleza material: El cuerpo; y una naturaleza inmaterial: el alma y el espíritu. De esta forma el hombre tiene dos clases de relaciones; con lo material y con lo espiritual. El Espíritu Santo nos menciona “el hombre es de la tierra, terrenal” (1 Cor 15:47); pero el espíritu del hombre es como un tesoro que está en estos vasos de barro. “pero tenemos este tesoro en vasos de barro” (2 Cor 4:7).

Nacer en el espíritu es tan importante porque Dios se comunica a través de nuestro espíritu. Es vivir guiado no por lo físico, lo racional o lo lógico. Es vivir guiado por la voz de Dios

Hay un aspecto muy importante, que es entender como es esta comunicación en el mundo espiritual. Dios nos habla a través de imágenes y sueños. De visiones.

La Cuarta Dimensión

Hay una verdad central concerniente al Reino de la Fe que necesitamos comprender. Hay en el universo tres tipos de espíritus: el Espíritu de Dios, el espíritu del Diablo y el Espíritu humano.

Cuando usted estudia geometría, pones dos puntos y tiras una línea. Esto se llama una dimensión. Pero si vas agregando más y más líneas, una al lado del otro se forma una segunda dimensión. Tienes un plano o una superficie. Y si tu al plano sobre plano agregas una sucesión indefinida de planos, tienes una tercera dimensión. Tiene lo que se llama un sólido, un volumen. El mundo material y la tierra por entero pertenecen a este universo de tres dimensiones.

Ahora, la primera dimensión, la línea está contenida en la segunda dimensión, que es el plano o la superficie. Y la segunda dimensión está contenida y controlada por la tercera dimensión, el volumen o espacio.

Entonces ¿Quién crea, contiene y controla la tercera dimensión, el volumen o espacio, el mundo cúbico? La respuesta no las da la Biblia

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Gen 1:2)

Cuando examinamos el lenguaje original de la Biblia, en este versículo quiere decir que el Espíritu de Dios estaba “incubando” sobre las aguas, empollando sobre las aguas.

El mundo caótico pertenece a la tercera dimensión. Pero el Espíritu Santo, quien está incubando sobre la tercera dimensión, pertenece a la cuarta dimensión. De esta forma, el reino espiritual de la fe pertenece a la cuarta dimensión.

El Reino espiritual abarca la tercera dimensión, e incuba sobre la tercera dimensión, y por esta incubación o empollamiento de la cuarta dimensión sobre la tercera, fue recreada la tierra.

El espíritu es la cuarta dimensión. Cada ser humano es un ser espiritual lo mismo que material. Ellos tienen tanto la cuarta como la tercera dimensión en sus corazones. De este modo los hombres, explorando su esfera espiritual en la cuarta dimensión, por medio de visiones, imaginaciones y sueños, pueden influir sobre la tercera dimensión, produciendo cambios en ella. Esta es la forma donde podemos llegar a ser fantásticamente creativos, y podemos ejercer gran control y poder sobre la tercera dimensión.

Muchos hablan en este tiempo sobre el poder de la mente, y del subconsciente. ¿Qué es el subconsciente? El subconsciente es nuestro espíritu. La Biblia dice que el subconsciente es el hombre interior. El hombre oculto en el corazón. Pero el subconsciente tiene cierta influencia, pero es limitada, y no pude crear todo lo que nuestro Señor puede crear.

De la misma forma, el diablo actúa dentro de una diabólica cuarta dimensión. De la misma forma como el Espíritu Santo incuba sobre la tercera dimensión, en gran parte (no en toda) el espíritu diabólico también incuba.

Te asombrarás de cuantas cosas buenas podemos incubar en nuestro subconsciente. Habitamos en cuerpos físicos limitados, pero el Espíritu Santo puede incubar sobre toda la tierra, debido a su omnipresencia. Nosotros estamos limitados por el espacio y el tiempo, y la única manera de incubar para nosotros es por medio de nuestra imaginación, a través de nuestras visiones y sueños.

Esta es la razón por la cual el Espíritu santo viene para colaborar con nosotros. Para crear, ayudando a desarrollar visiones y sueños. Si no tienes ninguna visión nuca podrás ser creativos, y si cesas de ser creativo entonces estas en vías de desaparecer.

Visiones y sueños son el lenguaje de la cuarta dimensión y el Espíritu Santo se comunica a través de ellos. Sólo a través de visiones y sueños se pueden concebir grandes iglesias. Por medio de visualizaciones y sueños puedes incubar tu futuro y obtener resultados.

Esto puede sonar muy controversial y místico, pero veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

¿Sabes por que Adán y Eva cayeron de la gracia? Satanás sabía que las visiones de la cuarta dimensión en la mente de la persona podían crear resultados positivos. El diablo uso una táctica basada en este principio y tentó a Eva diciéndole

“Eva, ven y mira el fruto del árbol prohibido, verdad que es delicioso. Es inofensivo, puedes acercarte”. Eva se acercó y miró el fruto del árbol. La Biblia nos dice

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Gen 3:6). Antes que ella comiera, vio el árbol y vio también el fruto en su imaginación. Jugó con la idea de comer del árbol y trajo esa idea a su cuarta dimensión

En la cuarta dimensión se crea tanto lo bueno como lo malo. Eva imaginó que podía ser tan sabia como Dios

Si el mirar con atención no es tan importante ¿Por qué el ángel de Dios impuso a la mujer de Lot un juicio tan severo?

Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas” (Gen 19:17)

Era una orden bastante simple, pero miremos que sucedió con ella por desobedecer

Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”

(Gen 19:26)

Podemos decir que el juicio fue demasiado duro pero cuando comprendes esta Ley del Espíritu no lo es. Cuando ella miró hacia atrás, vio no solamente con sus ojos físicos. Cuando miró para Sodoma toda esa visión se realizó en su interior y captó su imaginación. Y la codicia de la vida antigua se apoderó de ella.

Veamos el ejemplo del Padre de la Fe. Podemos ver en Génesis

“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” (Gen 13:14-15)

Dios no le dijo a Abram “Ah, te voy a dar toda la tierra de Canaán. Solamente tienes que pedirla” No. Muy específicamente le dijo que se pusiera de pie, y que mirara el norte, al sur, al este y al oeste y que daría esa Tierra a el y sus descendientes.

Ver es poseer. Abraham vio la Tierra. Luego volvió a su tienda y a su cama para soñar con la tierra que sería suya. El Espíritu Santo comenzó a usar este lenguaje en su cuarta dimensión. El Espíritu Santo comenzó a ejercer el dominio de todo.

Cuando Dios le prometió a Abram que sería Padre se río junto a Sara. Se rieron tanto que les dolía el estómago. Pero Dios le preguntó a Sara por que se reia. Pero Dios tenía una manera de cómo hacerlos creer, porque Dios usa la cuarta dimensión, el lenguaje del Espíritu Santo. Una noche clara le dijo que saliera de su tienda y le dijo

“Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia” (Gen 15:5)

Luego de esta experiencia Abraham quedó mudo de emoción. Las lágrimas comenzaron a brotar desde sus ojos y la visión se los empaño completamente. Cuando miró a las estrellas pudo ver las caras de sus hijos, y comenzó a oírlos que le decía “Padre Abraham”. Cuando volvió a su tienda ya nunca volvió a ser el mismo. No podía dormir porque veía continuamente las estrellas transformándose en las caras de sus hijos y todos llamándole “Padre Abraham”

Estas visiones vinieron a su mente vez tras vez. Llegaron a ser sus propios sueños y visiones. Llegaron a ser parte de su propia cuarta dimensión, en el lenguaje espiritual de las visiones y sueños. Estas visiones y sueños ejercieron dominio sobre su cuerpo viejo ya de cien años, y pronto se estaba transformando en un joven de veinte años.

¿Quien podía cambiar tanto a Abraham? El Espíritu Santo, porque Dios había aplicado la ley de la cuarte dimensión, el lenguaje del Espíritu Santo. Una visión y un sueño cambiaron a Abraham. No solamente su mente, sino también su cuerpo físico. Y no solamente a el, sino también a su esposa. Ambos rejuvenecieron maravillosamente. En la Biblia leemos que posteriormente el rey Abimelec quiso hacer de Sara su concubina. ¡De una mujer de noventa años rejuvenecida por el lenguaje de la cuarta dimensión¡

No somos como los animales. Cuando Dios nos creó nos creó en la cuarta dimensión, en el mundo espiritual. Entonces dijo Dios “Tendrá dominio sobre la tercera dimensión”.

Si no usas las mismas leyes milagrosas de la fe es inútil que esperes ver mil líderes en la iglesia. Tus esfuerzos personales, aparte de la obra de la cuarta dimensión, no pueden jamás producir estos resultados.

Dios está en este tiempo cambiando nuestra imaginación. La imaginación juega un gran papel en la cuarta dimensión. Los animales no pueden tener imaginación igual que nosotros, porque la imaginación es una obra del Espíritu. Cuando aprendemos el lenguaje del Espíritu, comenzamos a hablar con El y El comienza a trabajar.

Pensemos finalmente en Pedro. Jesús le dice: Pedro realmente eres una caña, pero yo voy a hacerte como una roca. Simón la caña muere para el mundo, y Pedro la roca nace lleno de vida. Pedro, como pescador, sabía la importancia, y en su imaginación comenzó a verse como una roca. Pero antes que fuera cambiado en roca, Cristo lo vio en su propio corazón tal y como una roca. Que Pedro se convirtiera en un hombre firme como una roca sólida era solo cuestión de tiempo.

Las personas están creadas a la imagen de Dios. Dios es un Dios de milagros. Por lo tanto, sus hijos nacen con el deseo de ver milagros, de realizar milagros. Si no ven milagros, no creen que su Dios sea tan poderoso. La Biblia no pertenece a la tercera dimensión, sino a la cuarta. La forma en la cual ampliamos y profundizamos nuestros sueños y visiones es leyendo la Biblia.

Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.” (Gen 15:5)

¿Cómo llegamos a ser cristianos espirituales?

Porque la palabra de Dios es viva, y eficaz, y más aguda que toda espada de dos filos, Y penetra hasta la división entre alma y espíritu, sí, y hasta las coyunturas y los tuétanos, y es hábil en discernir los pensamientos y propósitos del corazón. (Heb 4:12)

Hay dos grandes momentos en nuestra vida cristiana. El primer momento es cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. El segundo gran momento es cuando nacemos del espíritu.

Esta es la gran diferencia en la vida cristiana. Hay muchos cristianos que han hecho su declaración de fe, quizás van a la iglesia todas las semanas, se emociona cuando escuchan el amor de Dios, quieren más de Dios, pero aún su alma gobierna sobre sus espíritus. A veces pensamos que una persona carnal es alguien que cae solamente en pecados sexuales o morales. Pero anda en la carne es andar de acuerdo a nuestros propios deseos.

Un cristiano puede ser carnal (es decir, no espiritual, natural, no sobrenatural), porque está siendo atado por su cuerpo o alma. Pero la voluntad de Dios para sus hijos es que el alma y el espíritu se separen.

Por un lado, el Espíritu Santo, quiere hacer su voluntad en nuestras vidas. Quiere que sigamos sus deseos. Pero por otro lado nuestra alma y nuestro cuerpo se oponen a eso. Y es en ese instante donde se produce la lucha.

Entonces la gran pregunta es:

¿Cómo separamos nuestra alma de nuestro espíritu?

Toda la gente que creen en la vida después de la muerte, se dan cuenta que la división entre el espíritu y el cuerpo se produce en la muerte. Es esto mismo lo que sucede en nuestras vidas espirituales.

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Rom 6:3-4)

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”(Rom 6:6)

Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero” (1Co 15:31)

La única forma para llegar a una dimensión espiritual es a través de la muerte. Pero de la muerte a nuestra carne, es decir, a nuestra voluntad. Es la muerte a nuestro yo y de aceptar la voz del Espíritu Santo en nuestra vida y obedecerle.

Aquella persona que es espiritual, camina todos los días y todo el día de la mano con el Espíritu Santo, y su voz no pesa tanto como la voz del Espíritu de Dios. Por eso aquel que ha nacido del espíritu es como el viento, que no sabe de adonde viene ni adonde va, es decir, el Espíritu Santo lo lleva. Sólo seguimos su voluntad.

“De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.” (Jn 21:18)

El Poder del Propósito: Entendiendo el significado de tu vida

Introducción

La peor tragedia en la vida no es la muerte. Hay algo peor. Es una vida sin propósito. Es más trágico estar vivo sin saber porque, que estar muerto. De los más de 6 billones de personas en la Tierra morirá sin conocer su propósito. El 90% de la gente del mundo no sabe porque no vive.

No fuiste creado sólo para existir, o pagar cuentas. Fuiste creado porque Dios necesita hacer algo que requiere tu presencia. No eres una equivocación.

Dios conoce los cabellos de nuestras cabezas. Si sabe eso, El sabe quien soy, y porque me creo.

El descubrimiento más importante en la vida, es descubrir el propósito. Sin eso la vida ni el tiempo tienen sentido. El propósito es clave para vida exitosa y con sentido. Es la imagen más fuerte de la vida que da la energía.

Entonces ¿Cuál es la fuente del propósito?

Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.

(Pro 19:21)

Este versículo contiene el secreto de tu vida. Muchos son los planes que hay en tu corazón para tu vida, pero el propósito de Dios, prevalecerá sobre esos planes. Tienes muchos planes para tu vida, y lo has elaborado. Que quieres, ser, cuando casarte, que iglesia tener, que estudiar. Pero Dios dice: ya tengo un propósito para tu vida. Y ese propósito prevalecerá sobre mis planes. Tres cosas enseña este versículo

- Propósito es más importante que planes. Cada uno tiene muchos planes, pero Su propósito prevalecerá. A Dios no le interesan nuestros planes.

- Propósito es más poderoso que planes: Mi propósito tiene mas poder que sus planes. Es más poderoso que los planes que pueda elaborar. Su propósito tiene más poder que cualquier plan que elaboremos

- Propósito es la antesala del plan: Dios dice. Muchos planes hay en tu corazón, pero Dios dice: Yo ya tenía el propósito para tu vida, ante que elaboraras esos planes. Por lo tanto, antes de hacer planes, pídele a Dios el propósito. Puedes pasarte toda la vida y energía y recursos y tiempo haciendo algo que no naciste para ser. Por esto muchos no se sienten realizados, porque hacemos cosas que no nacimos para hacer.

Te desafío hoy a descubrir el propósito original de Dios para tu vida. Para Dios no hay nada más importante que el propósito. Por esto lo primero que debes descubrir para agradar a Dios, es tu propósito en tu vida. Por eso trabajas, pero no estas contento, de la misma forma como que un pájaro quiera ser un pez.

¿Qué es propósito y de donde viene?

Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores. Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, (Isa 46:8-9)

¿Por que dice que es el único Dios y que no me rebele contra lo que muestra?

“que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isa 46:10)

- Siempre anuncio el final antes de empezar, y entonces declaro en el principio cual será el fin. Dios dice: Mi propósito permanecerá. Antes de que comiences, yo siempre lo terminó primero. El dice, el final primero, luego retrocedo y comienzo. Dios nunca comienza en el comienzo. Dios dice: No hay como yo. Porque termina todo primero y cuando termina, retrocede y luego comienza. Eso significa que cuando Dios comienza algo es evidencia de que ya se terminó. Dios dice: Antes de que comiences yo ya termine. Dios dice: Yo nunca comienzo nada hasta que lo haya terminado. Dios no permite que nada comience hasta que ya este terminado. Por esto, el hecho de que tú hayas comenzado, es evidencia de que ya algo se terminó. Por eso Dios le dijo a Jeremías: Antes que estuvieses en el vientre ya te hice profeta. Antes de que fueras concebido ya te declare lo que serías. Tú existías antes de que fueras manifiesto. Dios no hubiese permitido que hubieses concebido si no tuvieras algo que terminar.

- Declaro el final desde el principio. Comienzo después que terminé, entonces le digo al comienzo lo que pasará al final, y te enseño al principio lo que viene al final. Por esto al comenzar tu vida puedes ver el final. ¿Cuál es tu final? Dios le llama propósito. Pero cuando lo veo desde el inicio Dios lo llama visión. Yo se que tu ves algo en tu vida y a veces te produce temor, pero lo que ves es algo real y terminado. Dios te dio al final una iglesia de 50000 miembros, finalizada, de influencia. Entonces Dios comienza con 3 miembros. Dios dice te termine. Eres un hombre de negocios, inversiones, miles de empleados, billones de dólares. Y Dios te comienza…quiero que trabajes en un restaurante. Pero puedes decir Veo una iglesia de 100 miembros, pero ese no es mi propósito por eso sigo. El liderazgo nace cuando veo el final desde el principio y lo creó. Dile al que esta al lado “No sabes quien esta al lado tuyo, y voy al camino de mi propósito”

- Propósito es más poderoso que oposición, es más poderoso que desilusión, que problemas. ¿Por qué? porque Dios dice mi propósito prevalecerá. Lo que naciste para ser no puede ser detenido. El éxito es inevitable porque ya está terminado. Tú influencia y futuro está garantizado. No importa que estés atravesando. Estas avanzando. Recuerda, Dios no comienza hasta que haya terminado. Todo lo hace igual. Por ejemplo, muchos piensan que Jesús murió hace 2000 años, pero eso no es verdad. Jesús estaba muerto desde el inicio, y luego Dios retrocede y dice, vamos a hacer que nazca. Dice la Biblia: He aquí el cordero que fue inmolado, no hace 2000 años, sino desde antes de la fundación del mundo (Ap 13:8). Jesús nació porque ya había muerto. Por eso cuando nació, le dijeron lo vamos a matar y dijo, para esto yo nací. No puedes amenazar a un muerto con la muerte. Pero no solo muerto, sino que había resucitado antes de nacer. Y nos vio en el reino antes de nacer. Por esto dice la Biblia: por el gozo que fue puesto delante de El, pudo mantener la cruz, vergüenza, temor, trampa, porque ya veía el gozo terminado. Por eso no importa lo que estés atravesando, cuando veas el propósito, la visión sigue caminando, y el que comenzó la buena obra será fiel en terminarla. Nada me puede detener. Tu sueño no te puede dejar porque ya está terminado. No importa lo que hagas, o en que trabajes, el sueño aun esta aquí. Por eso no te gusta tu trabajo, porque tu trabajo no es el sueño. Cuando el Espíritu Santo te muestra una visión, tu propósito, y no es lo que ves en este momento, entonces lo que ves ahora es solo temporal. Por eso no te desalientes, lo que ves es solo temporal. Hay una casa que Dios te mostró y si la casa que Dios te mostró no es donde vives, es solo residencia temporal. Por esto, un líder nunca se desalienta. Si la visión es de Dios, nada te puede detener, porque ya está terminada.

17 años un joven llamado José vio su final. Vivía en un pueblito, en La Granja, sin dinero, en una chocita, poca comida, pero se veía sentado en un trono. Era el mayor en el pais, pero en el inicio estaba en La Granja sin nada. Y el dijo: Yo creo eso. ¿Tu crees tu visión? Ese día un líder nació. Fue a su papa y le dijo. He visto mi final en el principio; le dijo a sus hermanos. Les dijo: me vi salvando a mi nación.

Cuando le dices la visión a otros ten cuidado. Aun tu familia, no pueden ver lo que tu puedes ver. Le dijeron ¿Quién te crees que eres? Se como tu hermano, consigue un trabajo, paga las cuentes y luego muere. No¡ porque yo vi una visión. Le quitaron las ropas, esta desnudo, pero el dice: no es como yo me vi, asi que es temporal. Lo ponen en trampa, pero el dice: No es lo que yo vi., así que esto es temporario. Ahora mismo algunos están en aprietos, pero Dios te dice…Es temporal…..solo por este tiempo.

Luego lo vendieron a esclavitud. Sus propios hermanos, lo vendieron a la esclavitud. Para los hermanos esto era malo. Pero para Dios, todo no solo algunas cosas, TODO obra para bien, para los que son llamados conforme al propósito. Por esto, la esclavitud fue el transporte gratis de Dios para llevarlo al propósito. Quizás no te gusta donde estas, pero el Espíritu Santo te dice estas en camino a tu propósito. Por eso, en medio del problema alábale, porque estas en camino a tu propósito. Luego, lo pusieron en la cárcel, porque la persona que le iba a dar la promoción que estaba en la cárcel. Por eso Dios lo pone en la cárcel para promoverlo. Hay alguien que Dios trae a tu vida, solamente para que seas promovido. Por esto la clave del liderazgo es descubrir el propósito. Cuando tienes esto y ves la visión, te haces confiado y audaz, porque lo que viste ya esta terminado. La visión te hace invencible. No eres un error. Hay algo que Dios terminó, que naciste para comenzar. Por esto Dios odia el aborto, porque un bebe es un final muerto en un comenzar.

Los reyes magos entendían esto. Dijeron: Hemos venido a Belén porque hay un Rey en un establo como un bebe. Ellos veían un bebe pero dentro estaba el Rey de reyes. Así que cuando vieron al bebe, se arrodillaban y adoraban no a un bebe, sino a un rey. Dios siempre esconde el final en el comienzo. Si no descubres tu propósito estarás frustrado. Ahora, sentados en este lugar, hay presidentes de naciones, hay multimillonarios en negocios. No sabes a quien tienes al lado.

Omni: Esta palabra significa todo. Potente: Significa poder, habilidad.

Todo lo que Dios creo, lo creo con el final en el. Ese final en el se llama potencial. Dios mismo esta lleno de potencial. El es todopotencial, todo habilidad y Dios le dio ese principio a todo lo que el creo. Por eso se le llama a Dios el Alfa y la Omega, el principio y el fin, todo en un solo cuerpo. Dios dice en Génesis 1:11: Puse la semilla de todo en esa cosa. Todo lo que esa cosa llegue a ser ya lo puse en esa cosa, por eso se llama una semilla. La diferencia entre un hecho y una verdad, es que el hecho es el estado presente, pero la verdad es la realidad final. Por eso la verdad será manifiesta

No te impresiones con lo que has logrado. Queda mucho más. No abortes, decide no detenerte, suelta tus sueñas. Vuelve a levantarte, y recrea la visión. No te conforme con lo temporal.

Este es el cumplimiento de la profecía de Joel y que recordó el Espíritu Santo. Que cuando muramos, muramos vacíos sin ningún sueño. No te mueras. Nunca cometas aborto

Cuando me pregunto que es lo que ha pasado en mi

Todo es tan distinto a lo que vi

Has transformado mis sueños, Y me has dado nuevos anhelos

Solo para ti quiero vivir

Renuncio a mi mundo

Para ir en pos de ti, si

Conmigo tu estas

Tu no me dejas desmayar

En medio de la soledad

Tu palabra me sostendra

Mi aliento tu eres

Tu balsamo sana mi ser

En medio de la tempestad

Puedo descansar

Si tu, conmigo tu estas

Aun no comprendo cual es tu plan para mi

Mas tus pensamientos son solo de bien

Para darme un futuro y una nueva esperanza

Para hacer tu voluntad

No me importa ya

Lo que tenga que pasar

Para verte cara a cara

Aunque pase por desiertos

Valles de sombra y de muerte

Me estas cambiando

Me estas formando a tu imagen

Introducción

Hace tres semanas, comencé a pedirle a Dios de una forma diferente la unción de su Espíritu, el poder para hacer milagros y maravillas. Pero me recuerdo que El me dijo que para recibir ese poder, El debería comenzar a cambiar cosas en mi vida. Debería potenciar mucho más mi fe. Hoy quiero hablarte, sobre lo que tienes que hacer para comenzar a llevar una vida victoriosa, una vida de poder en el Espíritu Santo, una vida llena de las maravillas de Dios en tu corazón, interna y externamente

¿En que creemos?

Cuando venimos a la iglesia no estamos tratando de cultivar nuestras mentes o desarrollar nuestro intelecto. La fe no es para desarrollar el intelecto, sino para confiar en Dios, confiar en su persona y creer absolutamente en sus promesas. La doctrina, es decir, lo que sepamos no nos salva. Solo la promesa de Dios lo hace. La salvación sólo se obtiene a través de su promesa. Esto puede verse como una pequeña diferencia pero la salvación depende de esto.

Pensemos un momento en los fariseos. Con cuanto celo ellos buscaron a Dios. Cuan perfectos fueron en sus acciones. Pero Jesús los reprendió públicamente porque si la gente seguía sus modelos de vida iba a ser condenada a la muerte. Ellos eran perfectos exteriormente pero no pudieron recibir la gracia. Jesús los llamó sepulcros blanqueados porque por fuera eran bellos pero por dentro estaban llenos de huesos podridos.

¿Que es lo que le agrada a Dios? Cuando Jesús fue bautizado el Padre dijo: “Este es mi hijo amado en el que tengo contentamiento” Dios está agradado de Jesús. Pero los fariseos no seguían a Jesús, sino sus propios mandamientos

Si uno dirige descuidadamente su vida de fe y desperdicia el tiempo, solamente obtendrá maldición para su alma. Debemos reorientar nuestro tiempo y dirigirnos en una vida espiritual genuina. No podemos vivir una vida de devoción de auto cultivación de la mente sin tener vida espiritual. Estas dos son totalmente diferentes. La primera se refiere a obedecer ciegamente las doctrinas. Esto es la cultivación de carácter o de la mente de acuerdo a la doctrina. La última se refiere a una vida de total confianza en Dios.

Entonces ¿Quiénes son los cristianos? Los cristianos son aquellos quienes reconocen desde el inicio que son pecadores y se lo confesaron a Dios, y ahora dependen de los actos meritorios de Jesús y han llegado a ser hijos de Dios desde el momento que ellos recibieron la gracia.. En Juan 1:12 leemos: “Y a los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio el derecho de ser hijos de Dios”.

¿Por qué los fariseos despreciaron tanto a Jesús? Ellos pensaron que agradarían a Dios auto cultivando su carácter. Pero entonces, un día Jesús apareció y proclamó firmemente que Dios sólo buscaba fe. Si esto era así, anulaba lo que ellos habían enseñado, mostrado y hecho.

Jesús dijo “y enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado. Y yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). El no los invito a enseñar la enseñanza de los fariseos, el les mando sólo a obedecer lo que El mandó.

La Gracia de Dios

Dios nos permitió recibir su gracia. El llamó a los pecadores quienes merecían ser malditos y echados al fuego del infierno y los redimió por su Gracia, dándoles también vida y bendiciones. El también les concedió un nuevo status, llegando a llamarles sus hijos. Es así como El deja venir a los humanos ante El con sus problemas miserables y pedir por su ayuda e invocar su nombre cuando les sea posible. El nos invita a invocar Su nombre, en el día o noche, aún en la calle. El nos invita a respetarlo y honrarlo y no a blasfemarlo. Él dijo que obraría con aquellos que invocaban en su nombre (Juan 14:14)

Dios le dio a los humanos y no a los ángeles el derecho de invocar su nombre. Si fuese ese el caso, los ángeles podría arrepentirse en el Nombre, y los demonios corruptos también podrían ser salvos. Sin embargo, Dios nunca les dio a los ángeles aquella gloria. Por lo tanto, en Hebreos 1:5 dice “¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy…yo seré al el Padre y el me será a mi Hijo”. Pero aunque los humanos fueron condenados para perecer, Dios les permitió ser redimidos y llamarlo Padre por el poder de Su nombre. El les dejó recibir el Espíritu Santo de la promesa y les dejó ser más grandemente armados por su nombre. Esta es la extensión del favor de Dios a los humanos y debemos conocerlo.

Sin embargo la actitud de los fariseos fue otra. Para ser calificados como fariseos ellos tenían que pasar por un duro procedimiento. Esta es la causa de porque se enorgullecían en su status y se jactaban de esto. Ellos no podían soportar el evangelio de Jesús el que le permitía a cualquiera, aún a un gran pecador, el recibir la gracia en cualquier momento. Ellos habían trabajo duro por décadas en el auto control y la abstinencia para ser reconocidos por Dios. Llegaron a estar celosos con aquel que pecó pudiera ser salvo sólo confesando “YO CREO”.

Conocer a Dios

Sin embargo Dios permite a los humanos venir y verle muy fácilmente, libremente y a menudo, como ellos quieren. No hay ningún versículo que prohíba a los pecadores venir ante El. Por el contrario, desde el momento en que tu dices que eres sin pecado, tu vas camino al infierno. Las prostitutas entrarán primero. El que reconoció sus pecados entrará primero y el que no, irá al infierno. El Reino de Dios es permitido solo para quienes dicen: “Yo soy un pecador, no estoy calificado, no tengo méritos en mi mismo, pero yo quiero ver a Dios”. La fe que quiere Dios es necesaria. Lo que quiere Dios es fe, uno quien busque a Dios.

Podemos conocer a Dios muy fácilmente. Esto es exactamente lo que deberíamos conocer primero. Una de las cosas más fáciles que hay en el mundo es conocer a Dios.

Aquellos quienes dicen que es difícil ver a Dios lo dicen porque ellos quieren ir y hacer sus propios caminos. Ellos se desalientan porque quieren verlo religiosamente. Es difícil para ellos porque usan la disciplina del cuerpo más que la fe.

La Biblia, la palabra de Dios

La Biblia no le pide a nadie creer en ver a Jesús. La Biblia no le pide a nadie hablar de su apariencia al mundo entero. Si el quisiese salir a la vista para ser observado, el podría venir en el día de hoy cuando la fotografía está muy desarrollada. El podría entonces extender su imagen en los diarios o en la televisión. Sin embargo, no hay ningún versículo en la Biblia que nos diga que su aspecto debe ser predicado. ¿Cuántos vieron la crucifixión y fueron al infierno; cuantos más vieron su rostro y fueron al infierno? Su apariencia no importa. Su nombre sí. El predicó su nombre y nos dio salvación a través de el. El quiere sólo extender su nombre.

El punto es predicar el nombre de Jesús, no la apariencia de Jesús. El hace que Su nombre sea conocido para el mundo, para que sean salvo por su nombre. El nos quiere predicar el nombre solamente. Consecuentemente en este tiempo no lo podemos ver ya más y la Biblia es lo único que podemos tocar y aproximarnos.

¿Qué es la Biblia? El libro que nos hace espirituales

Jesús respondió diciéndoles: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije dioses sois? Si llamó dioses a aquellos quienes vino la Palabra de Dios – y la escritura no puede ser quebrantada-” (Juan 10:34-35)

La Biblia no puede ser abolida (Juan 10:35), porque es una autoridad. Contiene la autoridad de Dios, la autoridad divina. Esto es la causa porque la Biblia sólo puede hacer humanos espirituales. Hay muchos libros de autoridad y otros temas, y las personas están sorpresivamente interesadas en experimentarlos, sin embargo no hay muchos en autoridad divina. Pueden hacer crecer su audiencia filosóficamente, pero no espiritualmente. Sólo la Biblia puede hacer humanos espirituales.

Fue dicho que las escrituras no pueden ser destruidas y que aquel que recibe la palabra de Dios fue un dios. La Biblia nos hace espirituales. ¿Qué otro libro nos promete el don del Espíritu Santo y como recibirlo? Solo la Biblia lo hace. Sólo la Biblia nos promete darnos los dones del Espíritu Santo. Solo la Biblia nos manda a expulsar y destruir las maldiciones ocultas por los demonios que atormentan a los humanos y nos habla que este poder es dado a nosotros.

Consecuentemente, es a través de la Biblia que uno viene a conocer al Hijo de Dios y recibirlo; a través de ella uno escucha y cree la verdad, y obtiene el Espíritu Santo. Gracias a la Biblia obtenemos la honestidad, sinceridad, poder, vida, resurrección, redención y todo lo de Dios. La Biblia nos habló sobre los requisitos que Dios nos pide para entrar al Reino de los Cielos.

Dios no habla fuera de la Biblia. El habla sólo dentro de estos límites. El nos dice “Yo te di el poder de sanar. Yo te di toda la felicidad que necesitas. Mira esto y toma lo tuyo. Yo puse en la Biblia todo lo que necesitas y puedo dártelo” El dijo que ya lo dio.

La Biblia es el único lugar perfecto y más cercano donde podemos conocer a Dios. A través de la Biblia, podemos verlo y heredar de El lo que podamos.

Dios dice: “Puse mi paz en la Biblia la cual te he confiado. Busca la paz en ella y tómala. Esta es mi herencia. Estoy listo para depositar todo el poder y la gracia en la Biblia. Este es mi banquete preparado para ti. Ayúdate”. Dios puso su voluntad espiritual, plan espiritual, poder y dones sólo en la Biblia, no fuera de ella. Por esto, si queremos llegar a ser espirituales, debemos entrar a este lugar, si queremos ser felices con la felicidad de Dios debemos entrar en este lugar. Ciertamente la Biblia es un libro de gran espiritualidad.

Cuando aquellas cosas son transferidas a mi alma, a mi espíritu, verdaderamente soy espiritual. No puedo ser espiritual solo sentándome y mirando en la Biblia y diciéndome a mi mismo “Se espiritual, se espiritual”. Sólo cuando la Biblia es transferida a mi, llego a ser espiritual.

El deseo del Señor es que lleguemos a ser espirituales. Por eso debemos ser como El. El nos dijo que debíamos recibir el Espíritu. El llamó a sus discípulos para que pudieran ser como El, y entonces los envío a evangelizar y tener autoridad para expulsar demonios. El Señor Jesús quiere que seamos espirituales. El quiere que seamos llenos con el Espíritu espiritual y la verdad de Dios, no forzándonos para ser hipócritas como los fariseos.

Hoy en día no hay más grande bendición para nosotros que ser espiritual. ¿Quieres poder? Sólo la persona espiritual lo puede tener. La Biblia no puede ser abolida. El Señor nos hará mucho más espirituales mientras no despreciemos la Biblia. Determínate nunca rechazar la Biblia por el resto de tu vida.

La Biblia: El libro de la libertad

La Biblia dice “Conocerán la verdad y la verdad os hará libres”. La libertad no es el derecho de ser controlado. Es el derecho para usar todos los derechos de uno y el razonamiento en un cien por ciento. Es la voluntad obrando claramente. La libertad consiste en que alguien posea la autoridad y el derecho para razonar y decidir donde ir.

Los creyentes en el Antiguo Testamento o los fariseos no pudieron disfrutar la libertad porque su fe fue obediencia ciega. Esta es la causa porque Jesús los llamó ciegos. Un hombre ciego sólo puede adivinar lo que está ante él, pero no puede verlo. El ser libre se refiere al hombre quien puede ver y conoce exactamente lo que sucede si el va hacia la derecha o a la izquierda, y decidir con su derecho e ir. En otras palabras, Yo soy libre si mis ojos están abiertos y conozco exactamente que si voy por este camino viviré y si voy al otro, moriré; por esto yo elijo mi camino usando mi derecho para elegir. La libertad es claramente el conocimiento concerniente a la consecuencia de una decisión y su ejecución.

. Si obedezco la Palabra del Señor, conozco que tipo de comodidad y amor recibo de Dios, entonces creo y voy hacia El. Esto es libertad. Cuando una persona dice “Voy a hacer lo que usted dice, aunque no estoy seguro, esa persona no es libre. Debemos ser verdaderamente libres en nuestra fe. Cuando uno conoce la verdad uno llega a ser más libre en su espíritu. Los no creyentes no creen porque no conocen que su incredulidad en Jesús los hará perecer. Ellos no son libres

¿Eres Siervo o Hijo?

En nuestra fe, necesitamos tener el poder para juzgar razonablemente y decidir. No obstante, necesitamos conocer de antemano lo que es apropiado. Los creyentes son aquellos quienes conocen y creen, no son los que obedecen ciegamente. Por lo tanto, la Biblia dice que conocemos sobre el amor de Dios y luego creemos (1 Juan 4:16). Conocemos a Jesús y creemos en El. No creemos porque alguien nos dijo que es bueno creer. Si eres cristiano porque alguien que era cristiano te dijo que era bueno ser cristiano, y si usted no sabe porque lo hizo, entonces usted todavía no es una persona libre. Un esclavo no es libre. Los esclavos no conocen sobre los trabajos de su Señor. El hace sólo lo que su señor le dice que haga. Nos sometemos absolutamente a la obra de Dios como sus siervos, aunque nuestro status no es de siervos. El Señor Jesús también fue llamado un siervo santo cuando El hizo la obra del Padre. Sin embargo, El es el Hijo de Dios. Un hijo no es un esclavo, sino un hombre libre. Es por esto que la Biblia dice que no somos esclavos sino hijos de Dios (Juan 15:15

Están el acelerador y el freno en un auto. Ambos son necesarios. Si te mantienes dando un paso en el acelerador so pretexto de que eres libre de hacerlo, chocarás en algún lugar eventualmente. Esto es porque los frenos son necesarios. El mismo principio está en la libertad. Necesitas el poder y el derecho para elegir y evaluar racionalmente. Por esto la necesidad del conocimiento. Debes conocer lo que sucederá si tu no crees y lo que sucederá si crees, y entonces creer. Muchos fuera de la iglesia pretenden ser inteligentes, pero no son libres. No conocen de donde vienen ni donde van, así que vagan sin un rumbo fijo

El temor a la Palabra de Dios

No hay nada que temer en relación a la Palabra de Dios hablada a través de la Biblia. Los humanos se desesperan cuando lo que ellos creen cambia. Están temerosos de los cambios. El cielo y la tierra puede cambiar, pero la palabra de Dios no. La Palabra que habló dos mil años atrás es consumada hoy entre nosotros. La Palabra que El habló antes fue cumplida sin caer y aún es valida y efectiva, y su poder nunca cambia. Esto es porque creemos.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mat 24:32-35)

Entonces, debido a que la Palabra de Dios no cambia, nadie puede ser engañado por esta. Por lo tanto la Palabra de Dios no cambia, no nos engaña. Lo que cambia es el corazón humano no la Palabra de Dios, los humanos pueden creer la palabra y luego no creer y cambiar, pero la Palabra de Dios no. ¿Qué es una roca? Fueron hace cien años atrás y existirán mil años más. Se mantiene firme. Esto es porque el Señor llamó a la verdad, la roca. Esto es fijo e incambiable. Debemos comprender este mismo método y principio de fe en Dios y de la vida de fe.

No creemos vagamente que el futuro será pacífico, que esto cambiará de un tiempo a otro. Si fuera así, podríamos ser engañados sin fallas y ser desilusionados. No podemos creer en nada de este mundo. Ni aun en el dinero. El dinero pierde su valor eventualmente así como los productos.

La gente no sabe que hacer. Lo que ellos creen cambia todo el tiempo. Sin embargo, la Palabra de Dios no cambia, no obstante el cielo y la tierra cambia. Esta es la causa por la que debemos confiar en su promesa. Debemos confiar y depender totalmente de la palabra. Yo puedo cambiar y caer, pero la Palabra de Dios nunca cambia, y nunca nadie estará desilusionado de ella.

Por esta importante razón, siento gran libertad en mi corazón. Disfruto el gozo de no ser engañado. ¿Eres tú un verdadero creyente? ¿Realmente tienes el gozo de no ser engañado?

La decepción nos impide creer

Uno no puede creer en la Palabra de Dios y aun sentirse inseguro por causa que el fue engañado toda su vida.

¿Estas realmente libre en tu corazón? ¿Tienes algún temor? Esto es porque la Biblia dice “No temas, No temas porque Yo estoy contigo”. Dios le dijo a Josué “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Jos 1:9). Jesús también dijo: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Amén.” (Mat 28:20)

Los humanos sin embargo dicen: “No puedo creer. Mi esposo me engaño. ¿Cómo puedo creer? ¿Es esto real? Ellos han sido engañados por las personas en quienes confiaban, por cosas materiales, por sus propios juicios, por el conocimiento mundano, por prácticamente todo. Casi todos han sido engañados en su vida. Además, esto es un tremendo golpe cuando te das cuenta que te han hecho tonto. Así, para la próxima vez, estas tan lejos de la gente pensando que tu vecino te engañará. Algunos dice “he sido a menudo inducido al error por aquellos en los que confiaba mucho. No lo he podido superar, hasta ahora. Es muy difícil”. Esta es la causa porque los humanos son inseguros. La Biblia dice lo contrario “Se osado, No temas, Dios está contigo. El es la roca, no será movido” El Señor no cambia. Podemos confiarle todas nuestras vidas al Señor y nos sentiremos seguros. La Biblia desde el inicio nos manda a no temer, a no estar intranquilos.

Dios le dijo a Abraham que dejara a su padre, su tierra, su parentela, pero que no temiese porque El estaría con el. Esto es fe.

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” (1Jn 4:18)

El que siente temor e inseguridad ante Dios no puede recibir ninguna respuesta, ningún descanso. El nunca podrá tener ninguna ayuda de El Perfecto, y no podrá lograr nada. ¿Qué es el temor? Es causado por la decepción. La única cosa que obtenemos del mundo es temor pero una vez que venimos a Dios, debemos confiar en tener paz porque hemos creído en Dios y que Él no nos engañará. No puedes forzarte a ti mismo a decir: “Tengo paz, tengo paz”. Puedes estar en paz sólo cuando crees, no cuando no lo crees. Podemos tener paz cuando en toda nuestra vida por la fe que ponemos en Dios

¿Cómo puedo creer?

Para este propósito, uno debe conocer a Dios. Debemos conocer a Dios y creer. ¿Por qué no creemos en la Palabra de Dios como si fuera la roca? Una roca permanece fija y fuerte no importando cuan fuerte sea la tempestad o que tan fuerte el viento sople. Así uno debe creer en la Palabra de Dios. La ironía es que los humanos creen en rocas pero no en la Palabra de Dios. Ellos no pueden creer en la Biblia. Este es un tremendo trabajo de demonios, el que no puedas creer en la Biblia. Esta es la maldición absoluta. Simplemente declara: “la Palabra de Dios es la roca”. La Biblia dice: “Oh, alma mía, ¿Por qué estas insegura? Oh alma mía vuelve a tus sentidos. Levántate. Mira a Dios mi Señor. ¿Por qué te sientes tan insegura y temerosa?

¿Donde moran las enfermedades? ¿De dónde viven los demonios? Cuál es la causa? ¿Donde yace la causa? En pensamientos negativos, de inseguridad. Esto es por que Jesús nos mando “Paz a vosotros, estad en paz”

El Señor Jesús dio a sus discípulos el poder de sanar las enfermedades. El único que dio la autoridad para expulsar los demonios, sanar las enfermedades y dolencias dijo “Id a las villas y predicad el evangelio. Expulsad demonios. Limpiad leprosos. Resucitad muertos. Como gratuitamente recibieron den gratuitamente”. Sin embargo, esta es la orden que debes seguir. Primero, pida por la paz en cualquier familia que visites. Si la paz viene sobre ti, tú podrás sanar las enfermedades y limpiar los leprosos. Si la familia no es digna, la paz vendrá sobre ti. Así, bendícelos como si estuvieras bendiciéndote a ti mismo. La bendición volverá a ti si ellos no son dignos.

Mi alma debe estar en paz con el Señor, el único quien ha resucitado de la muerte. Cuando el apareció a sus discípulos por primera vez después de su resurrección, el los mandó a estar en paz y a recibir el Espíritu Santo. Después de su resurrección, el Señor los invitó una vez a recibir el Espíritu Santo, pero cuando la paz se vio afectada, les pidió dos veces.

La razón por la que los creyentes no mantienen el poder para hablar en lenguas después que han recibido al Espíritu Santo y no pueden obtener más grande poder es porque ellos no tienen paz y se sienten inseguros. Tienen temor. Por esto Dios le prometió a Josué “Estaré contigo. Mi poder estará contigo” y le encomendó “Se fuerte y valiente. No temas. Con esta condición yo sólo puedo estar contigo”

Un paralítico vino. El no tenía poder para levantarse con su temor. Jesús dijo primero “Estad en paz, tus pecados te son perdonados. Paz”. Entonces agregó ¿Qué es más fácil decir? ¿Toma tu lecho y anda o tus pecados te son perdonados? Ten paz. Ten paz porque estas libre de tus pecados”. Si alguien tiene paz, uno puede tomar su lecho y caminar como algo común y corriente.

Debemos ser confortados por Dios, por su poder en El. El mundo no nos conforta. Solo Dios lo hace. Todo lo que el mundo puede hacer es engañarnos. Esto es porque nos sentimos inseguros. No piense en el temor. Ten paz. Ordena “OH alma mía, ¿por que estas angustiada? OH alma mía. Mira a Dios y descansa en El” (Sal 43:5) (Sal 116:7)

Estamos verdaderamente libres porque la conocemos, la obedecemos y la obedecemos de todas formas. Los creyentes son libres

La Palabra, La Fe y la Paz

¿Realmente tienes fe?¿Eres verdaderamente libre?

Quien tiene fe es verdaderamente libre. Podemos estar en paz si esta palabra entra en nosotros. Si creemos que esta palabra es la roca inamovible, dependeremos de ella y vendrá la paz a nosotros. Dios trabaja entre aquellos quienes están en paz.

La paz es aquella donde los demonios no pueden levantarse y la inseguridad es aquella donde los demonios se adhieren encontrando su delicia. Una mente negativa. Cuando expulsas demonios, aquellos quienes se sientan inseguros se aferran a los puños. Quieren ser libre de los demonios, pero no importa cuanto le digas a los demonios que se vayan, ellos solo se mecerán de un lado a otro.

Los demonios dicen: “Me voy, me voy” pero ellos no se van realmente porque la inseguridad de su huésped detiene su expulsión. Le dicen al demonio “No te vayas. Te amo, No te vayas. Este pastor te dice que te vayas pero no quiero dejarte. Estoy tan solo y me siento tan inseguro. ¿Cómo podría vivir sin ti?” Ellos se aferran a su inseguridad y demonios como este hay muchos. Los espíritus de seducción te hacen más ansiosos. Esta es la causa porque no eres sanado. Los demonios salen cuando el temor y la ansiedad desaparecen en nuestros corazones.

No debemos temer. Los demonios se agarran a este temor. Si el temor es removido, el demonio que causa la enfermedad lo dejara y la sanidad ocurrirá simplemente por la imposición de manos. Yo oro en el nombre de Jesús que el temor y la inseguridad se vayan completamente de ti.

Estaré en paz con la palabra de Dios. La palabra de Dios nunca cambia. Los cielos y la tierra pasarán pero la palabra de Dios nunca pasará¡” Esto es fe. Esto no es un slogan. Esto es fe. Solo esta fe trae victoria.

Puedes haber sido desilusionado o engañado por el mundo pero no te des por vencido. Aun si no puedes creer en nadie o nada en este mundo, cree en la Palabra de Dios. Nunca serás engañado porque permanece por siempre. Es honesta por siempre.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Rom 12:2)

  1. Introducción

Como seres humanos, creados a la imagen de Dios, somos espíritu, alma y cuerpo. Cuando entramos con el Espíritu Santo a ver nuestro ser, nos damos cuenta que en el alma existen tres importantes áreas: La voluntad, las emociones y la mente. En este escrito veremos en forma general como opera nuestra mente y cuales son las principales formas en las que Satanás toma ventaja. Junto con esto veremos como hacer frente en nuestra mente para comprobar las bendiciones de Dios.

¿Qué es la mente?

La mente es nuestro órgano para pensar. En nuestra mente está el intelecto, la razón, la sabiduría. La mente ocupa un lugar muy grande en nuestra vida, porque el pensamiento influye muy fuerte en nuestra acción diaria

La mente es el campo de batalla, donde Satanás y sus espíritus malignos luchan contra la verdad. Para entenderlo de una mejor forma, vamos a imaginarnos una ciudad fortificada el medio evo. Vamos a imaginar una ciudad amurallada; en este caso, la ciudad estará representada por la voluntad y el espíritu. Inmediatamente después de estas murallas hay un extenso campo, donde se desarrolla la batalla. Este campo abierto de batalla es la mente.

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2Co 10:3-5)

El apóstol Pablo entendía que la batalla del cristiano se desarrolla en la mente. Es el lugar donde Satanás alineará todas sus fuerzas para destruirnos. Es el campo de batalla. De acuerdo a la lectura de este versículo podemos ver que

- Armas de nuestra milicia: Estamos en una batalla y hay un campo de batalla

- Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia: Se nos muestra como se pelea

- Destrucción de fortalezas y argumentos: Se nos muestra el objetivo

Posteriormente vamos a explicar como se pelea la guerra espiritual.

El Espíritu Santo también nos explica a través del apóstol Pablo que la lucha pertenece exclusivamente a la mente del hombre. La guerra se ejemplifica de la siguiente forma:

- Argumentos o razonamientos del hombre se asemejan a las fortalezas de un enemigo

- Describe mente como un poder del enemigo que tenemos que capturar

- Pensamientos rebeldes reciben protección en fortalezas, y es necesario cautivarlos a la obediencia. Los cautivos se llevan en la guerra. Son lo que conocemos como los prisioneros de guerra.

Podemos encontrar dos estados diferentes en nuestra mente, divididos por los momentos antes de ser regenerados (el momento donde nuestro corazón es cambiado, y viene el Espíritu Santo a nuestras vidas) y el momento posterior a nuestra regeneración.

II. Mente Antes de la Regeneración

en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios

(2 Cor 4:4)

Antes de recibir a Cristo, Satanás tenía todo el control de nuestro ser. Nuestro espíritu estaba muerto, y nuestra alma y cuerpo estaban cautivos. Por ende, nuestra mente también estaba en posesión de Satanás. Satanás tenía cegado nuestro entendimiento. Satanás, con el pecado como herramienta, ciega nuestros sentidos espirituales, y nos hace vivir solamente con nuestros sentidos físicos, esclavizados, donde pensamos que conocemos la verdad, porque nuestro mundo tiene lógica, pero no nos damos cuenta, que no podemos ver la realidad espiritual. Al tener el entendimiento entenebrecido, la luz de Cristo no puede iluminar su vida.

Cuando Satanás tiene control de la mente del hombre, esta se vuelve endurecida, sigue los deseos del cuerpo o carne, y es enemigo de Dios en la mente, porque la mentalidad de carne es enemistad con Dios.

Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado

(2 Cor 3:14)

ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo” (Rom 8:7 LBLA)

La mente es el lugar donde más Satanás ataca nuestras vidas, ya que puede atacar nuestras vidas sin necesariamente habernos persuadido previamente.

Cuando el apóstol Pablo compara las mentes de los hombres con las fortalezas del enemigo, nos muestra que existe una relación muy estrecha entre el y la mente del hombre, ya que ocupa esta última como fortaleza. La mente del hombre es donde Satanás se refugia en estos días, y como es su fortaleza, desde aquí ejerce su autoridad en el mundo.

El primer pecado del hombre, el cual le llevó a la destrucción fue buscar el conocimiento del bien y del mal fuera de Dios. Desde ese momento la mente comenzó a ser esclava de Satanás. El punto de comunicación entre Dios y Satanás está en la mente del hombre.

Por ejemplo, antes de pecar somos tentados. Esta tentación viene en forma de pensamientos, y tenemos la necesidad de guardarnos de ellos.

Para el hombre que no ha sido regenerado en su espíritu, le es imposible alcanzar a Dios, ya que su intelecto nublado le obstaculiza para alcanzarle.

La única forma de que está oscuridad en la mente desaparezca es volviéndonos a Dios con todo nuestro corazón. Cuando nos arrepentimos Dios destruye todos los argumentos que hay en nuestra vida. El arrepentimiento sucede cuando nos damos cuenta como le hemos fallado a Dios, cuando nos damos cuenta que nosotros mismos le crucificamos y que le hemos ofendido al querer llevar nuestras vidas en forma independiente a El. Pero cuando nos volvemos a El, El abre los ojos de nuestro entendimiento y podemos ver nuestra situación espiritual. Vemos que existe un mundo espiritual y podemos conocer a Dios, y conocer como estamos

En estricto sentido arrepentimiento significa un cambio en la mente. Debe existir u cambio de mentalidad ya que estábamos en enemistad con Dios en la mente. Por esto Dios debe alterarla para que le conozcamos. Para conocer a Dios debemos comenzar el proceso de renovar nuestra mente y recibir un nuevo corazón.

III. Mente después de la Regeneración

Luego del arrepentimiento en nuestras vidas, sin embargo, nuestras mentes no quedan libres del contacto con Satanás. Miremos lo que Pablo les dice a los corintios;

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2Co 11:3)

Esta carta y en específico este versículo, Pablo no se los habla a gente que no tiene a Cristo en su corazón. Más bien es escrita a cristianos. Aquí nos damos cuenta que así como el enemigo engaña a los no creyentes, de la misma forma engaña a los creyentes. Aunque ellos son salvos, la vida del pensamiento no ha sido renovada, por lo que la mente se transforma en el campo de batalla. En la vida del cristiano las mayores luchas se producen en la mente, porque Satanás envía toda su artillería en ese lugar más que en cualquier otro órgano.

Satanás no asaltó primero el corazón de Eva sino su mente. De la misma forma los demonios buscan atacar primeramente nuestra mente, ya que es el punto más débil porque antes era su fortaleza donde operaba. Recordemos que en el inicio el corazón de Eva era sin pecado, en su estado original. Pero de igual forma aceptó los pensamientos sugeridos por Satanás y perdió su autoridad. A menos que sepamos rechazar los espíritus malignos seguiremos siendo tentados, para finalmente, volver a perder la soberanía de nuestra voluntad.

Es posible que tu tengas una nueva vida (con Cristo en tu corazón), pero sin tener una nueva mente. Muchos tienen un corazón nuevo pero una mente vieja. Muchos tienen un corazón lleno de amor y fidelidad pero una mente sin percepción espiritual. A veces los hijos de Dios más fieles son los más estrechos y llenos de prejuicios. Rechazan la verdad porque no concuerdan con sus estructuras preconcebidas. Otros aunque han recibido a Jesús en su corazón no pueden retener ni practicar la palabra. Incluso cuando uno mantiene una relación íntima con Dios, es posible que sin darte cuenta hayas aceptado sugerencias de Satanás en tu mente, lo que causa errores de conducta y puntos de vista. Puedes ser muy bien intencionado pero sin pensamiento espirituales. Por lo tanto, como cristianos debemos buscar tanto el corazón como la mente renovada. Dios quiere que la mente sea renovada, así como lo es nuestro espíritu. Dios quiere la excelencia en nuestra vida y glorificarse tanto en nuestro corazón como la mente. ¿Cuántos cristianos hay obstinados, estrechos y fanáticos? Al no tener renovada la mente se quedan cortos en lo que Dios quiere hacer con ellos. No pueden entender que ciertas bendiciones provienen de Dios. Entonces, para vivir una vida plena debemos renovar nuestra mente.

IV. Mente bajo ataque

Muchas veces la mente está llena de imaginaciones vanas, pensamientos impuros, vagabundeos o ideas confusas o incontrolables. Te falla la memoria de una forma anormal, viene obsesión, prejuicios contra otras personas y desorden. Físicamente eres saludable, pero no entiendes los síntomas.

Hoy debes preguntarte ¿Quién controla mi mente? ¿Es Dios quien la dirige? Si tu como Hijo de Dios notas que no eres capaz de gobernar tu mente, debes preocuparte al instante y averiguar si es el enemigo quien la usa. Tu puedes decir ¿Cómo me doy cuenta que el enemigo tiene mi mente? Por ejemplo, cuando escuchas la palabra no puedes concentrarte. Tu mente va de un lado a otro. Viene pensamiento tras pensamiento. Y finalmente no puedes oír la palabra. Quieres solamente que termine todo lo que tiene relación con Dios.

Dios hizo al hombre con una voluntad libre. La intención de Dios es el autocontrol del ser humano. En el diseño de Dios está la idea de que la mente este sometida a la voluntad. Pero hoy tu tienes que darte cuenta ¿Soy yo el que pienso? Si tu no puedes detener tu pensamiento, o no puedes concentrarte al momento de estar en asuntos de Dios, es otra persona la que está ocupando tu mente para pensar. Son espíritus inmundos, que están ocupando la capacidad de tu mente.

A veces la mente del hombre es como una máquina de pensar. Vienen pensamientos como oleadas, donde no los puedes detener.

Es necesario que entiendas que Dios jamás interfiere con la operación de la capacidad natural del hombre. El jamás trabajará sin mi ayuda.

Satanás actúa poniendo secretamente en la mente pensamientos que aceptas de buena gana o bloquea pensamientos que no le gustan.

“Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,” (Joh 13:2)

Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven” (Luc 8:12)

Satanás es un experto en quitar la palabra a través de los demonios, que están representados en la parábola del sembrador como pájaros.

V. Causas de Ataque

Satanás nos ataca porque le damos la oportunidad para que nos ataque. Recuerde que los demonios quieren sustituir tus pensamientos por los suyos. Esto sucede cuando el hombre le entrega la mente a los espíritus.

Factor Crucial: Recordemos que estamos en una guerra. ¿Quién gana o pierde la guerra? La guerra la perdemos cuando comenzamos a darles terreno a los demonios. La cantidad de la actividad de Satanás depende del espacio que le damos. Existen seis formas donde cedemos el espacio:

a. Mente no renovada: La carne le proporciona la base a Satanás para actuar. Si la mente no es renovada después de haber aceptado a Cristo en el corazón, exponemos mucho territorio. Los rincones oscuros en nuestra mente son los centros de operación de Satanás. El cubre sus hechos diciéndote que es tu carácter, temperamento y de esta forma quiere mantenerte en ignorancia.

b. Mente impropia: Cuando acaricias los pecados le das la oportunidad entregándole la mente a espíritus satánicos, a través de ideas impuras, orgullo, formas de ser ásperas e injustas. Cada vez que lo permites es más difícil resistir al ataque de Satanás para la próxima vez. Satanás influye introduciendo ideas en tu mente. Si las aceptas adquieren raíces en la mente. Cualquier teoría, supuestos, palabras, líneas leídas, puede provocarle terreno a Satanás.

c. Entender mal la verdad de Dios: Hay muchos cristianos que no entienden lo de morir con Cristo, no entienden que es la regeneración espiritual, o la llenura del Espíritu Santo.

d. Aceptación de las sugerencias de Satanás: Satanás planta ideas frente al futuro. Son como ideas en forma de profecías para ver si las aceptas o las rechazas. Cuando no las rechazas, son base para operar en tu vida.

e. Mente vacía: La mente Dios la creo para usarla. Sin embargo, hay muchos cristianos que dejan su mente en blanco. Sin embargo, debemos ejercitar la mente. La mente en la función normal es apta para discernir la revelación sobrenatural donde no podemos ver con nuestros sentidos espirituales.

f. Mente pasiva: Esta es una de las principales debilidades de los cristianos. Están con su mente en inactividad, Van por la vida sin pensar en algo determinado. Dejan la mente a lo que venga. Piensan en los pensamientos que venga. Esperan que otros seres la pongan en actividad. Por esto, pierden la sensibilidad. A veces tienen miedo a pensar y aceptan los pensamientos de Satanás. Esto trae una inercia en el discernimiento espiritual

Es importante que entendamos que Dios quiere que ocupemos nuestra mente. Hay muchos que esperan que Dios les ponga algo. Pero tu debes poner en acción tu mente. El no borra nuestra mente, sino que la renueva para que le conozcamos u obedezcamos. Dios quiere que entendamos su voluntad y le obedezcamos. Si yo no usó mi mente, hay seres que están esperando para ocuparla.

VI. Ganando la Batalla de la mente

Lo primero que debemos entender es que tener la liberación de nuestra mente es una necesidad vital. Proverbios 23:7 nos señala que el hombre es lo que piensa, por esto lo que pensamos se transforma en lo que nosotros somos.

La batalla en la mente no es algo imposible, pero si es necesario entender que es algo difícil que no se gana en un solo día, sino en muchas jornadas de trabajo junto al Espíritu Santo. Tu debes seguir adelante y continuar luchando, sin detenerte. La renovación de la mente tendrá lugar poco a poco, así que no te sientas mal si ves que vas muy lento y progresiva

Una primera arma que podemos utilizar es la Palabra de Dios. En la palabra aparecen los pensamientos de Dios. Ahí está la verdad, absoluta de Dios para nosotros. Jesús dijo que si permanecíamos en su Palabra, seríamos verdaderamente sus discípulos, y la verdad nos haría libres.

Muchas veces vienen pensamientos de incredulidad. Pero como cristianos debemos decidir a creer. Con frecuencia Dios nos da fe para cosas que nuestras mentes no siempre parecen capaces de asimilar. La mente desea comprenderlo todo; el porque el cuando y el como de todo. La mente se resiste a creer lo que no se puede entender. Con frecuencia sucede que un creyente sabe algo en su corazón, pero su mente lucha contra eso.

Debemos levantar un escudo de la fe, y pedir a Dios sabiduría en las pruebas y el nos mostrará lo que necesitamos.

Conclusión

Debemos pedir a Dios el entendimiento, y que venga la luz a nuestra mente para que podamos descubrir cuales son las fortalezas que ha levantado en nuestra mente. Una vez de descubiertas debemos llevar todo pensamiento cautivo, y filtrar cada pensamiento de acuerdo a la Palabra de Dios.

Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.” (Luc 8:50)

Introducción

Jesucristo siempre nos sorprende derribando los esquemas de nuestra mente. Hoy lo veremos en el instante en el que sana a una mujer que tenía flujo de sangre y a la hija de un principal de la sinagoga llamado Jairo. Hagamos una brve síntesis de lo que Lucas nos relata. (Lcs 8:40-56)

Trata de imaginarte el cuadro en el que ocurren estos milagros junto conmigo. Había una gran multitud, miles de personas emocionadas esperando a Jesucristo. La gente le estaba esperando. Cuando le vieron ese lugar estalló en alegría al ver a Jesús. Todos estaban muy felices por la llegada de Jesús. De repente en ese ambiente de regocijo aparece un hombre cabizbajo, triste, preocupado, su nombre: Jairo. Trata de imaginar conmigo los contrastes en la mente de este hombre. Estaba en un ambiente de alegría. Sin embargo, el estaba sumamente triste ya que su hija estaba gravemente enferma. Quizás Jairo se sentía raro en un ambiente de tanta felicidad cuando su hija esta muriendo en el hogar. Era tanta la gente que oprimía a Jesús que le costaba caminar. Imagínate el bullicio. La incomodidad. Todos queriendo esta con Jesús, Jairó tratando de postrarse, la gente lo empujaba. Debe haber sido un momento de alta tensión para el. La gente apretaba en demasía a Jesús y a Jairo. Jairo se postró rogándole a Jesús que sanara a su hija. Pero al parecer. según el relato, Jesús no le toma atención en ese mismo momento. Jairo le estaba pidiendo por su hija, Cuando de repente Jesús exclama “Alguien me ha tocado”. No le puso atención a lo que decía Jairo en el instante porque salió poder de El. Me imagino a toda la multitud en silencio, diciendo :”Que ha dicho Cristo”. Hubo un momento sepulcral. Nadie decía nada. Quizás pasó un rato prolongado de tiempo. Nadie quería dar respuesta. Mientras tanto, ahi sigue Jairo, postrado en el suelo, viendo que el Señor no le presta atención, que Jesús está preocupado de otras cosas. De repente, la mujer que tocó a Jesús salió entre la gente temblando y contó su historia. Pienso que eso no fue en un breve tiempo . No pierdas de vista a Jairo en tu mente, recuerda que sobre el estamos hablando. Yo puedo ver a Jairo sólo preocupado por su hija. No creo que le haya importado mucho la otra mujer. Solo pensaba en su hija que estaba enferma y que pasaban las horas y Jesús estaba en otros asuntos y no le había tomado atención.

Ya había pasado demasiado tiempo. Cuando jesús estaba despidiendo a la mujer, diciendole que se vaya en paz, se acercan un siervo de Jairo. Le traían la fatídica noticia. Su amada hija estaba muerta. Le dijeron que no molestara al maestro. Pero Jesús estaba pendiente de la necesidad de Jairo, no se le había olvidado.

Es sumamente llamativo lo que Cristo le dice a Jairo. “No temas”. Trata de pensar como habrá estado Jairo luego de todo este ambiente de estres. Pero Jesús antes de hacer el milagro le demanda una actitud correcta a Jairo. Que no hubiese temor. Jesús se dirige a la casa de Jairo. Cuando Jesús entró a la casa de Jairo se dio cuenta que en la gente había una actitud incorrecta. Por lo que no dejó entrar a nadie a la casa, solo a tres de sus discipulos y a los padres. Cuando Jesús dijo que la niña dormía, se notó la actitud incorrecta de algunos que se burlaron. Pero cuando el Señor la niña que se levantara, ella resucitó. Sus padres finalmente quedaron atónitos.

Necesitamos la Actitud Correcta

“Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” (Mat 9:2)

“Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.” (Mat 9:22)

Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ánimo; yo soy, no temáis!” (Mat 14:27)

La clave para vencer la enfermedad, el tiempo difícil o los problemas es aprender a mantener la actitud correcta. Es mantener la paz, permanecer en reposo. Cuando hay paz, hay poder. Debemos aprender a pasar los momentod difíciles con una buena actitud. Las circunstancias no cambiaran hasta que cambiemos nosotros con la ayuda de Jesucristo. Cuando somos Hijos de Jesucristo, tenemos su poder de nuestro lado. Somos más que vencedores. Debemos tomar una decisión: entregarle la situación a Jesús y luego despreocuparte. No debemos permitir que la situación domine nuestros pensamientos y nuestras palabras. Debemos acudir al lugar de paz y reposo, aunque la situación no te guste.

Debemos aprender a decir “Voy a permanecer en paz, confiando en Dios, sabiendo que transformará la situación”. Finalmente de esta buena actitud, que nace de la confianza en que nuestro Dios tiene todo bajo control nace la Fe.

Jesús desea que estes tranquilo, que tengas paz en tu corazón y tu mente. Pero esta paz no la puedes obtener sólo en tus propias fuerzas. Necesitas tenerlo en tu corazón, para que lo conozcas y sepas que tiene todo bajo control. Necesitas recibir a Jesucristo como tu Señor, como aquel que controla toda tu vida. Cuando sabes que estas entre sus brazos y que es un Padre bueno que quiere lo mejor para ti, todas las malas actitudes se van. Por el contrario, si vives sin Jesús, vivirás con una mala actitud. Cuando mantenemos una mala actitud Dios da un paso al costado y esperará.

Cuando tenemos una buena actitud creemos, y entramos en el reposo

Pero los que hemos creído entramos en el reposo” (Heb 4:3)

Debemos demostrarle a Dios que confiamos en El, esto es la fe, y se la demostramos permaneciendo en paz, con una buena actitud. Jesucristo es mucho más grande que nuestra enfermedad y problema, solo debemos seguir avanzando confiando en El.

No importa como se vea la situación en el plano natural. Dios es sobrenatural. Por lo tanto debemos echar nuestra carga sobre Cristo. Todo lo que desea Jesús es que aprendamos a tener paz en medio de las tormentas, no basando nuestra paz en las circunstancias. Recuerdas cuando Jesús estaba en medio de la tempestad y calmó el mar. Recuerdas que también mientras todos los discípulos pensaban que se morían Jesús estaba durmiendo plácidamente. Jesús sabía que era el Señor de todo. Cuando lo despertaron de su sueño placentero, el calmó los mares, porque la paz estaba en su interior. ¿Hace cuanto no puedes dormir en paz por tus preocupaciones?. Jesús dormía en paz en medio de una tempestad de mar, porque la paz estaba con El.

Hasta que no entres en el lugar de paz, Jesús no puede obrar en tu vida, porque el actúa donde hay fe y expectativa. No puedo obrar donde hay falta de fe, preocupación, deseperanza o desaliento.

“Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos” (Mar 6:5-6)

Conclusión

Entonces ¿Cual es tu Parte? Tu parte es confiar en el Señor Jesucristo, recibirlo en tu corazón y mantenerte en paz. Deja de preocuparte por las cosas que no puedes cambiar. Entrega la situación completamente en manos de Dios. Declara ” Se que mi vida está en paz, que estoy en la palma de Dios”. Lo que estás viendo con tus ojos es solo temporal . Solo a través de Jesús vemos las cosas realmente como son.

*Esta palabra fue predicada en la primera noche de Reuniones de milagros realizada en el Centro de Formacion Cristiana (www.micenfoc.com), el día viernes 30 de Mayo de 2008.

“y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Mat 3:2)

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mat 4:17)

Introducción

Todo lo que nos rodea, la sociedad, las construcciones, la tecnología, la naturaleza, e incluso las personas son productos de ideas y creencias. La moda, los estilos de música, las tribus urbanas, la educación; todo lo que somos esta regido por nuestras creencias.

Uno de los ejemplos clásicos y mejores para explicar lo anterior es la concepción que tenía el hombre sobre la Tierra. Entre el siglo V y XVIII d.C, los científicos de la época pensaban que la tierra era el centro del universo. Pensaban que todos los planetas, el sol, la luna, las galaxias giraban en torno a la Tierra (Concepción Geocéntrica). De acuerdo a esa creencia que tenían, en base a argumentos racionales, se desarrollaba su vida. Junto con esto pensaban que la Tierra era plana. De la misma forma esta creencia condicionaba los viajes marítimos, ya que pensaban que el horizonte era el fin de la Tierra. Existían teorías de que la Tierra estaba sostenida por grandes animales, y que al final del horizonte existía un precipicio infinito.

Sin embargo en el siglo XVI, luego de estudiar de acuerdo a diferentes cálculos el universo llegó a la conclusión de que el centro del Universo, era el sol. Cuando Copérnico planteó su visión, fue cuestionado, ya que fue considerado un hereje. Posteriormente Galileo Galilei tomó sus estudios y los llevó mas adelante. Finalmente, en otro país, España, Cristóbal Colón, probó la teoría cuando cruzo el océano demostrando que en verdad la tierra es redonda. Posterior a Cristóbal Colón vinieron grandes descubrimientos de Territorio entre los que se encuentra América. La pregunta es ¿Por qué no los descubrieron antes? ¿Apareció América recién en el siglo XVI o ya existía? Por la idea y creencia de un hombre, cambió el rumbo de la humanidad.

La Renovación de la Mente: Una vista introductoria

La aparición de Cristo en la Tierra es fabulosa. Muchas veces quizás lo hemos leído, pero aún no vemos el trabajo espiritual de Jesucristo. Quizás lo comprendemos en nuestra mente como una linda y entretenida historia, pero hay mucho más que debemos descubrir. Hagamos un breve repaso de Mateo, desde los capítulos al capítulo cuatro. Quiero que puedas imaginarte la Historia en tu mente.

Jesús nace de María. María tenía entre doce y dieciocho años cuando quedo embarazada de Jesús. Esta joven estaba comprometida para casarse con José. Estaban muy cerca de su casamiento, cuando de repente se da cuenta que estaba embarazada. (Aunque no es el tema de esta predicación, piensa como debe haberse visto esta joven que de la nada, sin haber tenido relaciones sexuales, de la noche a la mañana se da cuenta que está esperando un hijo). Aunque José, un joven de no más de veintitrés años quiso dejarla, finalmente oye la voz de Dios, y acepta a María y al niño que llevaba en su vientre.

Posterior a esto viene uno de los relatos más intrigantes de la Biblia. De repente, desde el oriente aparecen tres magos del oriente que vienen buscando al Rey de los Judíos. Estos magos llegan alborotando la ciudad preguntando ¿Dónde iba a nacer el Rey de los Judíos? Estos magos conocían la fecha en la cual iba a nacer Jesús. Estos magos, que provenían de Persia, conocían la fecha porque en sus tierras muchos años atrás estuvo un joven profeta llamado Daniel, que dio fechas de los tiempos en los que aparecería Jesús. Sin embargo estos magos solo sabían la fecha del nacimiento, pero no sabían el lugar donde nacería.

Fíjate como llegan los magos a Jerusalén. Date cuenta lo que preguntan

“diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.”(Mat. 2:2)

Trata de imaginar lo que pasó. Los magos pensaron que la ciudad estría alborotada, en festejos y en celebración, ya que estaba a punto de nacer su Rey. Puede imaginar que los magos pensaron que toda la ciudad estaría buscando el nacimiento de su Rey. Sin embargo, vemos que al parecer los únicos entusiasmados eran sólo ellos porque nadie más tenía idea del nacimiento del Rey

“Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él” (Mat 2:3)

Al contrario, podemos ver que la ciudad se conmovió al oír esta noticia. Podemos ver que en Jerusalén nadie tenía idea de los tiempos en los que nacería Jesús. Nadie estaba esperando que naciera el Mesías, por eso la ciudad se turbó. Esta noticia llegó a oídos de Herodes, quien llamó a los Maestros de la Ley, a aquellos que conocían la escritura, y ellos sabían el lugar donde nacería Jesús. Ellos le dijeron

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.” (Mat 2:5-6)

Es impresionante darse cuenta que los maestros de la Ley y los escribas sabían donde iba a nacer Jesús. Sin embargo, fueron ellos mismos los que mataron a su Rey. ¿Cómo pudo suceder esto? La profecía ya lo declaraba, daba señales de cómo sería el Salvador. ¿Cómo no lo reconocieron?

El problema donde estaba: En la concepción mental, en las ideas propias que tenían sobre Cristo.

Los judíos, en especial los fariseos, tenían la idea (y aún muchos tienen la idead), de que el Mesías sería un guerrero que vendría a libertarlos. La idea de Mesías para ellos era como un libertador político, que derrotaría al imperio romano que los tenía oprimidos. De acuerdo a eso, ellos se hicieron una imagen mental, una idea y una creencia de Mesías. Sin embargo, cuando este de verdad apareció, no era como ellos lo habían imaginado. Ahí estaba, Jesucristo, delante de ellos, su libertador, un libertador espiritual. Sin embargo, no lo pudieron ver. Sus pensamientos, creencias e ideas eran tan fuertes, que no les dejaron ver a su libertador. A tal punto llegó el grado de oscurecimiento en la mente de estos hombres que mataron a su Rey.

Las Estructuras de Pensamiento

En el Siglo Pasado vivió un importante filósofo llamado Thomas Kuhn. Este filósofo descubrió y escribió sobre un nuevo concepto: Paradigma. Una paradigma es básicamente un modelo de pensamiento. Un paradigma es una forma específica de ver la realidad. Es el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma que percibimos la realidad y la forma en la que responde a esta percepción.

Todo lo que nosotros recibimos en nuestro hogar, en nuestro entorno, en el colegio, universidad; y todo lo que pensamos, de acuerdo a experiencias buenas, o trágicas que hayamos vivido, todo esto va formando “edificios” por así llamarlo, en nuestra mente. De acuerdo a esta información nosotros planteamos nuestra vida en adelante.

Satanás se ha aprovechado de esto, y el se encarga de alterar la Palabra de verdad en nuestro corazón, de cambiar la forma de pensar de acuerdo a lo que dice Dios. El a través de la televisión pone imágenes en nuestras mentes en contra de las imágenes que desea poner Dios. Pone pensamientos a través de la literatura, a través de la música, la educación, Internet, y finalmente el está tomando posesión del campo de la mente.

Jesucristo, Revolución a los Patrones Mentales

Como mencionamos anteriormente, nadie (quizás un par de personas según Lucas) estaba esperando la aparición del Mesías de la forma en la que vino Jesús a la Tierra. Esperaban otro libertador. Quizás en los colegios de la época les enseñaban sobre el libertador que vendría.

Y es aquí la sabiduría y la potencia del mensaje de Jesucristo. Antes de que viniera Jesucristo, quizás por muchos años, Dios envío un profeta que preparara el camino para Jesús: Su nombre Juan el Bautista. El pueblo tenía un pensamiento erróneo, una concepción equivocada de su Salvador. La misión de Juan era:

“Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. (Mat 3:3)

Luego llama profundamente la atención que cuando Jesucristo llega a la Tierra su mensaje es el mismo que el de Juan

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mat 4:17)

Hemos entendido erróneamente la palabra “Arrepentimiento”. Cuando decimos arrepentimiento lo que primero asociamos es una persona llorando, pidiendo perdón por sus pecados. Una persona que ya no volverá a equivocarse en un pecado. Eso es lo que entendemos por arrepentimiento. Y en cierta forma esto no está del todo erróneo, ya que es un fruto del arrepentimiento, en el correcto entendimiento de la palabra. Sin embargo el significado literal de la palabra arrepentimiento es Metanoia. Esta es una palabra compuesta de Meta: Cambio y Noeo: mente; es decir es un cambio de mentalidad.

Para entender más profundamente lo que quiere decir Jesucristo con estas revolucionarias palabras debemos entender que es la mente. Según T.S Nee la mente es “…el órgano para pensar en el hombre. Por medio de ella estamos capacitados para conocer, pensar, imaginar, recordar y entender. El intelecto del hombre, su razón, sabiduría y sagacidad, todo ello pertenece a la mente…La mente actúa en el cerebro”[1].

Con la mente pensamos y entendemos. Relacionamos. Junto con esto la mente actúa en el cerebro, a través de los estímulos que recibimos.

Lo que decía Jesús con el arrepentimiento, primeramente era es que hay que cambiar la forma de pensar. Cambiar las estructuras de pensamiento que tenemos. Renovar completamente. La forma de entender la vida se debe cambiar. La forma de razonar. Las ideas, los pensamientos, y finalmente las creencias y las acciones.

Aquí encontramos el gran error nuestro al seguir a Jesús y sus enseñanzas. Primero queremos ser buenos, dejar de pecar, dejar de hacer lo malo como si esto fuera el fin último. Quiero advertir tajantemente que con esto en ninguna forma digo que esta bien pecar. Al contrario, el pecado es aborrecible ante los ojos de Dios y es lo que nos apartó de El. Sin embargo, lo primero que Dios busca en nosotros no es que dejemos de pecar. Lo primero que Jesús quiere hacer en nosotros es cambiar nuestra mente. Que cambiemos la manera de entender la vida. Que haya una revolución en nuestros cerebros, en nuestras imágenes, en nuestros modelos mentales. Que exploten las formas tradicionales que tenemos de ver la vida, y que la Palabra de Dios, comience a moldear nuestra mente, cerebro, voluntad y creencias de acuerdo a su Palabra.

Jesús no está interesado primeramente de que cambiemos nuestras acciones. Jesús está interesado de que nuestra mente cambie. Luego, naturalmente cuando nuestra mente sea renovada haremos buenas obras. Es aquí cuando entendemos que la enseñanza primera de Jesús no fue diciéndole a la gente que dejara de pecar. Sino lo primero fue Cambien la mente para que puedan aceptar el nuevo Reino.

Recordemos, ellos estaban esperando un libertador político del imperio Romano. Si ellos seguían teniendo esa concepción mental (como la tuvieron) no iban a poder ver que Jesucristo era el Mesías, aunque lo tuviesen ahí mismo delante de ellos. Por eso el mensaje primero era “Cambien la forma de pensar”.

Veinte siglos después cabe hacernos la misma pregunta. ¿Qué Jesús estamos esperando? ¿Qué modelo mental tenemos de Jesucristo? En este punto, que es lo que hemos hecho. Aceptar nueva información, o tomar el espíritu de la palabra que revoluciona nuestras mentes. ¿Creemos en Jesús o tenemos una falsificación de Jesús en nuestras mentes por lo que ha condicionado el mundo?

Lo anterior nos queda aún más reflejado en el ejemplo de los Fariseos. Los fariseos eran los que tenían la moralidad más elevada de lo época. Oraban todos los días, estudiaban las escrituras metódicamente, ayunaban, iban a la sinagoga, viajaban millas para hacer prosélitos. En las acciones o pecados no tenían reproche. Pablo, siendo Fariseo dice que en la ley el era irreprochable. Pero vemos como Juan el Bautista y posteriormente Jesús los trata con fuerte rudeza

“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mat 3:7-8)

La Nueva Versión Internacional consigna el versículo ocho de esta forma

Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.” (Mat 3:8)

Como vemos en este caso Jesucristo no está apelando a sus obras. Tenían obras moralmente correctas, no lo podemos negar. Sin embargo no había un cambio en la forma de pensar. Hacían lo bueno, pero seguían siendo malos. Jesús no quiere que tú aprendas a hacer lo bueno. Jesús lo primero que quiere es que cambies tu forma de pensar. Que derribes todos los modelos mentales en tu mente. Juan el Bautista les dice que den frutos pero que esos frutos procedan de un cambio de mentalidad, no del aprendizaje cognitivo.

Por lo anterior Jesucristo se indignaba con los Fariseos y escribas. El les decía

“¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Mat 12:34)

Lo que indignaba a Cristo de los Fariseos es que ellos habían aprendido a hacer lo bueno sin cambiar su forma de pensar. Y muchas veces lo que pasa con los cristianos es esto. Luego de haber pasado años en la iglesia aprenden que cosas no deben hacer, pero la mente no ha sido renovada. Siguen con paradigmas antiguos de pensamiento. Pero lo que desea Cristo es que cambiemos nuestra mente.

Juan el Bautista no tenía el poder de cambiar la mente pero Jesucristo si. Juan podía solo bautizar en agua. Sin embargo Jesús bautiza en Espíritu Santo y fuego. El agua solamente puede lavar algo que está sucio. Limpia, pero la estructura molecular sigue intacta. En cambio, el fuego tiene la particularidad que viene a cambiar las estructuras moleculares. Rompe, quema, desintegra.

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mat 3:11)

Jesucristo no quiere que nos lavemos en agua, pero que sigamos siendo los mismos. No¡¡¡ La cruz y la sangre vienen para destruir, para desintegrar nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar. La vida en Cristo es una vida de muerte, entendiendo la muerte como desintegración de lo antiguo, de lo corrupto. Todo esto para que venga la nueva vida que proviene del cielo.

Conclusión

Por lo tanto, no debemos dejarnos llevar por las modas intelectuales, cognitivas, televisivas, mediáticas. Satanás sabe que si controla nuestras mentes, nuestra vida espiritual está mermada. Por esto Pablo decía

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom 12:2)

Si queremos ser transformados en una nueva generación, en una nueva persona debemos renovar nuestro entendimiento, nuestra mente. Solamente renovando nuestra mente podremos comprobar la buena voluntad de Dios. Quizás has sido muchos años cristiano, has leído la Biblia y has hecho todo, sin embargo no has experimentado la buena voluntad. Lo que debemos hacer es renovar la mente. Cuando la renovamos vemos las cosas desde otro punto de vista. Nuestras asociaciones mentales son diferentes. Ya no solamente tendremos conocimiento, sino más bien, tendremos vida.

Hoy es necesario reflexionar. ¿Qué concepción tengo de Jesucristo? ¿En que Jesús creo¿ En el que me dibujo la religión? Cambiemos nuestras creencias, y así como Cristo, cambiaremos el mundo con el fuego revolucionador del Espíritu Santo.

Quizás estamos como los fariseos, tenemos una concepción de Dios. Creemos que El es de una forma, sin embargo cuando el se manifestó no pudieron verlo porque se hicieron una imagen de Dios. Quiero dejarte con una pregunta. ¿Si Cristo se te apareciera hoy como el es….lo reconoceríamos?


[1] Nee. T.S. El Hombre Espiritual. Análisis del Alma y Cuerpo. Pág 9. Editorial Clie. Barcelona, España 1987

Entradas siguientes »